Bolivia: H2O e IA

Dos demandas nuevas están llegando al agua boliviana al mismo tiempo. Una se llama minerales críticos. La otra se llama inteligencia artificial. Las dos se presentan como oportunidad histórica y las dos se pagan con el mismo recurso que en las partes anteriores ya estaba en problemas.

Por Violeta Ayala

Parte 1 · Parte 2
Primero, cuántos minerales

La cifra cambia según quién la diga, y esa variación ya es un dato: El mapa que levantamos en sala.red, cruzando la lista estratégica de Estados Unidos con el registro geológico nacional, ubica 47 minerales críticos en territorio boliviano. Solo Beni y Pando no tienen registro.Otras cuentas dan números distintos porque parten de listas distintas. Ninguna se apoya en un catastro nacional publicado, porque no existe.
Se está negociando sobre un inventario que el Estado no publica.
El 27 de abril de 2026, el ministro de Minería Marco Antonio Calderón de la Barca firmó en Washington un memorando de entendimiento sobre minerales críticos con el subsecretario Caleb Orr. Bolivia quedó dentro del bloque de cincuenta países con los que Estados Unidos busca alianzas para contrarrestar a China. Las zonas de interés son Santa Cruz, Cochabamba y Potosí, y en la Chiquitania los pueblos indígenas denunciaron falta de consulta previa. El texto completo del memorando no es público. Lo que se sabe viene de un comunicado del Departamento de Estado, de un posteo de la embajada estadounidense en X y de la cobertura de prensa. No hay versión oficial boliviana publicada, ni tratamiento en la Asamblea Legislativa, ni acceso ciudadano al contenido.
Se firma sobre un inventario que no se publica, y se informa con un documento que tampoco.
El litio se paga en agua

Acá los números sí existen, gracias al trabajo del investigador Gonzalo Mondaca del CEDIB sobre los contratos firmados con el consorcio chino y con Uranium One Group. La promesa de la extracción directa de litio era usar menos agua dulce. Los contratos dicen otra cosa. El contrato ruso establece una demanda de 1,8 millones de metros cúbicos al año. Los dos contratos chinos suman 5,1 millones de metros cúbicos al año.
Mondaca calculó que, de ejecutarse, esos contratos demandarán hasta cinco veces más agua dulce que la que emplea YLB, y quince veces más que la lluvia que cae en la zona del Salar de Uyuni y sus alrededores. El dato de referencia que usa viene de un balance hídrico de 2007 del hidrólogo Jorge Molina Carpio. Y ahí aparece el problema real: no sabemos qué nivel de conexión existe entre las aguas subterráneas de las microcuencas que rodean el salar y el salar mismo. Se está firmando extracción a escala industrial sobre un sistema hidrogeológico que nadie ha caracterizado.
En salmuera los volúmenes son mayores todavía. YLB a máxima capacidad emplearía veinte millones de metros cúbicos al año para producir quince mil toneladas de carbonato de litio. Los operadores chino y ruso usarían alrededor de nueve millones cada uno para producciones similares o mayores.
Y ahora el cómputo
La segunda demanda no viene con picos ni camiones. Viene con fibra óptica y con la palabra hub. Los números globales ya no son abstractos. El consumo directo de agua de los centros de datos llegó a unos 560 mil millones de litros en 2025. Un informe de Naciones Unidas de 2026 proyecta que, si la inteligencia artificial pasa a representar el cuarenta por ciento del consumo eléctrico de los centros de datos hacia 2030, el consumo de agua asociado alcanzaría 9,3 billones de litros, suficiente para cubrir las necesidades domésticas básicas anuales de más de mil trescientos millones de personas en África subsahariana.
Google reportó 10,9 mil millones de galones consumidos en 2025, un 34 por ciento más que el año anterior y más del doble que en 2021.
Dónde se cobra el agua de la IA
Este es el punto que casi nadie explica y es el que más le importa a Bolivia.
Nvidia presentó en junio de 2026 un diseño de refrigeración de circuito cerrado que baja el consumo de agua en sitio a casi cero. Resuelve el cuatro por ciento. El otro noventa y seis por ciento sigue igual, repartido entre la central que genera la electricidad y la mina que saca el mineral.
Acá conviene separar dos cosas que se llaman igual.
Un centro de datos nacional guarda y procesa información boliviana: trámites, salud, educación, respaldos de empresas locales. Es infraestructura pública útil y es lo que se anunció para La Paz y Cochabamba. Consume agua y electricidad, en escala de decenas de megavatios.
Un centro de datos de hiperescala entrena y opera modelos de inteligencia artificial para el mundo. Consume cientos de megavatios y su lugar se decide por cables submarinos, latencia y matriz energética. Ese no se instala en Bolivia, y el propio análisis de Ferrere explica por qué.
Bolivia puede tener el centro de datos que le sirve a Bolivia. Lo que no va a tener es el que mueve la economía de la inteligencia artificial. De esa cadena le tocan la mina y la generación eléctrica, que es donde se cobra el noventa y seis por ciento del agua.

Las dos cosas consumen agua del mismo país. La diferencia está en para quién trabajan.

El precedente regional ya está firmado. Paraguay y Taiwán construyen un centro de datos binacional de inteligencia artificial con doscientos millones de dólares de inversión y diez megavatios de capacidad, con respaldo de la administración Trump. El reparto es explícito: Taiwán pone los chips de Nvidia, Paraguay pone la energía eléctrica a bajo costo y la infraestructura básica.
Bolivia ya tiene el anuncio. En el marco del Decreto Supremo 5509, sobre satélites de órbita baja, el presidente anunció que el Gobierno pretende implementar centros de datos en las ciudades de La Paz y Cochabamba.
El estudio jurídico Ferrere analizó esa perspectiva en mayo de 2026, escribiendo para inversores extranjeros. Estima que un centro de datos de un megavatio de capacidad puede usar hasta 25,5 millones de litros de agua al año. Y concluye que resulta poco realista pensar que departamentos con limitados recursos hídricos, como Cochabamba, puedan albergar centros de datos de gran escala destinados a empresas tecnológicas internacionales. Agrega que el planteamiento de proyectos de este tipo podría generar conflictos sociales en una región marcada históricamente por episodios como la guerra del agua.
El gobierno anuncia data centers en Cochabamba. Los abogados de la inversión extranjera avisan que el agua no da y que reventaría socialmente.
El aparato de incentivos, mientras tanto, va y viene. El Decreto Supremo 5503 creó el Régimen Extraordinario de Promoción y Protección de Inversiones Estratégicas, con estabilidad jurídica y tributaria reforzada hasta por quince años, aprobación de contratos de inversión mediante decreto supremo, y un procedimiento de vía rápida con plazo máximo de treinta días hábiles aplicando silencio administrativo positivo. Ese decreto fue abrogado por presión de grupos sociales. El análisis de Ferrere plantea que condiciones así podrían volver si la Asamblea Legislativa aprueba normas equivalentes. O sea que la discusión no está cerrada, está esperando.
Y hay un dato que vuelve todo el escenario frágil. Cerca del sesenta por ciento de la matriz energética boliviana depende del gas natural, y ciertas proyecciones apuntan a problemas de desabastecimiento en tres o cuatro años y agotamiento de reservas en aproximadamente una década. Para dimensionar la demanda: el centro de datos que Google construye en Uruguay requerirá hasta 420 GWh anuales, equivalente al cinco por ciento del consumo energético de ese país.
Materia prima no da soberanía
Bolivia tiene el litio. No tiene la fábrica de celdas. Tiene el estaño y el zinc. No tiene la fundición que separa el galio. Va a tener la energía que alimente el cómputo de otros. No va a tener el cómputo.

Potosí exportó plata y compró telas. Hoy exportamos salmuera y compramos baterías. La geología cambió, la posición en la cadena no.

Con materia prima uno abastece. Con infraestructura uno decide. Bolivia lleva quinientos años del primer lado.
Soberanía tecnológica quiere decir cosas medibles. Refinación acá. Cómputo instalado en el país, con gente formada para usarlo. Datos bolivianos bajo ley boliviana. Modelos entrenados con nuestras lenguas, con licencias que decidan las comunidades que las hablan. Nada de eso aparece como efecto secundario de un contrato de extracción. Se negocia y se escribe en el papel.
El porcentaje de regalía sube y la posición sigue siendo la misma. Lo que la cambia es quedarse con una parte de la capacidad. Y ahí el agua es la carta que no estamos jugando. Es escasa, es local, no se puede importar. Quien la necesita tiene que venir a buscarla acá. Eso es poder de negociación y hoy se entrega gratis.
Los volúmenes, lado a lado
Elige un uso y compáralo con lo que Cochabamba entrega a la gente.
La comparación que más pesa: los dos contratos chinos de litio, solo en agua dulce, equivalen al consumo doméstico anual de más de noventa mil personas. Un centro de datos de cien megavatios pesa la mitad de eso, sin contar el agua de la central que lo alimenta.
Las tres trampas
Uno. El agua se cobra donde no hay nadie mirando

El salar y el altiplano sur tienen poca población y ninguna cobertura mediática permanente. Las cifras de consumo salen de investigadores independientes, no de reportes públicos obligatorios. Lo mismo pasa con los centros de datos en el mundo: el uso de agua se informa de forma agregada por empresa, casi nunca por sitio, lo que oculta el impacto sobre la cuenca concreta.
Dos. La eficiencia se anuncia y el volumen crece
La EDL prometía menos agua dulce y los contratos piden más. La refrigeración de circuito cerrado resuelve el cuatro por ciento del problema y se comunica como si resolviera todo. Cuando la eficiencia por unidad mejora y la cantidad de unidades se multiplica, el consumo total sube igual.
Tres. El agua no es intercambiable
Un litro repuesto en una cuenca de Escocia no compensa un litro evaporado en Arizona. Ni un litro devuelto en Santa Cruz compensa un litro sacado del acuífero de Uyuni. Los programas de compensación hídrica corporativa se apoyan justamente en tratar el agua como si fuera fungible, y no lo es.
Qué hacer ahora
        Publicar los acuerdos firmados. El memorando de abril de 2026 no tiene texto público en Bolivia. Publicación íntegra de memorandos y contratos de recursos, con tratamiento en la Asamblea, antes de que entren en ejecución.INMEDIATO
        Publicar el inventario mineral completo. Tres cifras distintas circulando significa que la negociación va sin catastro. Un registro público, con ubicación y volumen estimado, antes de firmar más memorandos.ANTES DE 2027
        Balance hídrico actualizado del altiplano sur. El dato de referencia es de 2007 y nadie sabe cómo se conectan las microcuencas con el salar. Sin eso, cualquier contrato de extracción se firma a ciegas.EMPIEZA ESTE AÑO
        Huella hídrica obligatoria por sitio. Metros cúbicos por año, fuente exacta y cuenca afectada, publicados cada trimestre. Vale igual para plantas de litio y para cualquier centro de datos que se instale.ANTES DE 2028
        Consulta previa real en la Chiquitania y en el altiplano. Los pueblos indígenas ya denunciaron su ausencia. El conflicto llega cuando el acuerdo se negocia después.INMEDIATO
        Nada de silencio administrativo positivo para proyectos que consumen agua. Vía rápida para permisos comerciales, sí. Para una instalación que compromete una cuenca por veinte años, no.AL LEGISLAR
        Cobrar el agua como insumo industrial. Si el agua es gratis o casi, la eficiencia nunca llega. El precio es la única señal que cambia el diseño de una planta.ANTES DE 2028
        Negociar capacidad, no solo renta. Si Bolivia pone mineral, energía y agua, la contraparte se mide en capacidad instalada: refinación en el país, cómputo accesible para universidades y comunidades, transferencia técnica con plazos escritos. Paraguay negoció chips a cambio de energía. Ese es el piso.EN CADA ACUERDO
        Atar toda concesión a las obras de agua de la parte 2. Redes, fugas, catastro de pozos, amunas y qochas. Si el mineral sale, una fracción vuelve como infraestructura hídrica, escrita en el contrato.EN CADA CONTRATO
Lo que está realmente en juego
La parte 1 mostró que la montaña nos protege del calor. La parte 2, que el agua ya falta por infraestructura antes que por clima. Esta parte agrega el tercer elemento: dos industrias globales llegando a cobrar agua en el mismo territorio, en la misma década, mientras el pico hídrico sigue bajando.
El argumento a favor es real. Bolivia necesita divisas, y el litio y los minerales críticos son la carta más fuerte que tiene. Nadie serio propone dejarlos bajo tierra.
La pregunta es qué se recibe a cambio y quién paga la cuenta hídrica. Un contrato que entrega mineral y agua a cambio de regalías es el mismo trato de Potosí en el siglo XVI, con mejor tecnología de bombeo. Seguimos siendo el recurso.
La inteligencia artificial se presenta como algo que ocurre en la nube. Ocurre en un salar, en una central eléctrica y en un acuífero que nadie midió. Bolivia está a punto de alojar las dos puntas de esa cadena y ninguna de las capacidades del medio. La decisión de con qué condiciones se toma ahora, y se paga en agua durante los próximos cincuenta años.

FUENTES E INVESTIGACIONES
    1    Los Tiempos (6 de julio de 2026). Bolivia tiene 80% de minerales críticos que se demandan en el mundo. Cobertura del tema, con referencia al mapa interactivo de sala.red.
    2    https://www.lostiempos.com/actualidad/economia/20260706/bolivia-tiene-80-minerales-criticos-que-se-demandan-mundo
    3    Mongabay Latam (abril de 2026). Bolivia: Trump y Paz se alinean por minerales críticos y tierras raras y ponen en alerta a pueblos indígenas y expertos.
    4    http://es.mongabay.com/2026/04/bolivia-trump-paz-minerales-criticos-tierras-raras-alerta-pueblos-indigenas/
    5    CEDIB, Gonzalo Mondaca. Extracción de litio: YLB, rusa y china consumirán 15 veces más agua de la que llueve en el Salar de Uyuni.
    6    https://www.cedib.org/noticias/extraccion-de-litio-ylb-rusa-y-china-consumiran-15-veces-mas-agua-de-la-que-llueve-en-el-salar-de-uyuni-ana-bolivia-02-04-25/
    7    Swissinfo (febrero de 2025). Alertan sobre grandes daños en el medioambiente por la extracción de litio en Bolivia. Volúmenes de agua dulce por contrato.
    8    https://www.swissinfo.ch/spa/alertan-sobre-%22grandes-da%C3%B1os%22-en-el-medioambiente-por-la-extracci%C3%B3n-de-litio-en-bolivia/88933186
    9    CNN en Español (28 de abril de 2026). EE.UU. anuncia un acuerdo con Bolivia sobre minerales críticos como el litio.
    10    https://cnnespanol.cnn.com/2026/04/28/latinoamerica/eeuu-bolivia-acuerdo-minerales-criticos-litio-orix
    11    Naciones Unidas, vía Earth.org (2026). Data Centers Could Consume 9.3 Trillion Liters of Water By 2030. Informe dirigido por Kaveh Madani.
    12    https://earth.org/9-3-trillion-liters-of-water-un-report-exposes-unfathomable-footprint-of-data-centers-as-ai-booms/
    13    Xylem y Global Water Intelligence (2026). Análisis del reparto de la huella hídrica de la inteligencia artificial hasta 2050. Generación eléctrica 54%, refrigeración directa 4%.
    14    https://www.techtimes.com/articles/319107/20260625/ai-data-center-water-use-not-solved-nvidias-cooling-fix-stops-walls.htm
    15    DPL News (junio de 2026). Paraguay y Taiwán construirán Centro de Datos Binacional de Inteligencia Artificial.
    16    https://dplnews.com/paraguay-taiwan-construiran-data-center-bilateral-ia/
    17    Ferrere (mayo de 2026). El desafío de posicionarnos como hub regional de centros de datos. Consumo hídrico por megavatio, límites de Cochabamba, y el REPPI del Decreto Supremo 5503, abrogado.
    18    https://www.ferrere.com/es/novedades/el-desafio-de-posicionarnos-como-hub-regional-de-centros-de-datos/
    19    UNESCO. Atlas de Glaciares y Aguas Andinos. Pico hídrico en los Andes tropicales y aporte glaciar en año seco por ciudad.
    20    https://www.unesco.org/es
    21    Nature Reviews Earth and Environment. Revisión sobre calentamiento dependiente de la elevación en regiones montañosas, 1980 a 2020.
    22    Nature Sustainability. Quantifying the human cost of global warming. Nicho climático humano y población expuesta.
    23    Environmental Research: Climate. Ciclo del monzón sudamericano en escenarios de calentamiento, 2026.
    24    https://iopscience.iop.org/article/10.1088/2752-5295/ae42df
    25    International Journal of Climatology. Projections of Atmospheric Moisture Transport Over South America in a Changing Climate, 2026.
    26    https://rmets.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/joc.70207
    27    Scientific Reports. A deforestation-induced tipping point for the South American monsoon system.
    28    https://www.nature.com/articles/srep41489
    29    Climatic Change. CMIP3 projected changes in the annual cycle of the South American Monsoon. Umbral de convección en clima más cálido.
    30    https://link.springer.com/article/10.1007/s10584-009-9736-6
    31    Asociación de Ingenieros Eméritos de Cochabamba / CEDIB. Situación del agua en Cochabamba. Foro del Sur, mayo de 2016, a veinte años del conflicto del agua. Pérdidas de red, pozos y obras abandonadas.
    32    https://www.cedib.org/wp-content/uploads/2016/05/FORO-DEL-SUR..AGUA-2016...CBBA_.pdf
    33    Ramoneda Martí, A. (2019). La gestión del agua como bien común en el municipio de Cochabamba, Bolivia. A 19 años de la Guerra del Agua. Anuario del Conflicto Social, núm. 8.
    34    https://revistes.ub.edu/index.php/ACS/article/view/ACS2019.8.10
    35    Repositorio Digital UMSS. Documentación sobre gestión del agua en el valle de Cochabamba. Universidad Mayor de San Simón.
    36    http://ddigital.umss.edu.bo/handle/123456789/55466
    37    El Deber (28 de junio de 2026). Gobierno entrega proyecto de agua que beneficiará a más de 24.000 familias del sur de Cochabamba. Interconexión JICA.
    38    https://eldeber.com.bo/pais/gobierno-entrega-proyecto-agua-beneficiara-24-000-familias-sur-cochabamba_1782666558
    39    Agencia de Noticias Fides (31 de julio de 2026). Yotala enfrenta una sequía extrema y urge el traslado de agua para consumo humano.
    40    https://www.noticiasfides.com/
    41    Aquafondo y SUNASS. Monitoreo de amunas en Huarochirí y guía metodológica de siembra y cosecha de agua.
    42    Empresa Misicuni. Datos de embalse, caudales y fases del proyecto múltiple, 2025 y 2026.
    43    https://www.misicuni.gob.bo/

 

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