Hidroaysén, Patagonia Sin Represas y Energía
Ecosistemas.
Por Juan Pablo Orrego Silva.
¿Se Necesitan Represas en la Patagonia?
Existe un consenso ciudadano, técnico y parlamentario amplio y transversal respecto a que HidroAysén es un proyecto innecesario en términos energéticos, e inconveniente para el país desde todo punto de vista. Los extranjeros no pueden creer que en uno de los países más ricos en energías renovables no-convencionales del mundo estemos siquiera considerando degradar irreversiblemente la Patagonia, un ‘activo’ nacional de un valor incalculable -más aún si lo proyectamos a futuro- y construir la línea más larga del mundo a través del 51% de nuestro territorio, para abastecer minas de cobre al norte de Santiago donde existen las más altas tasas de radiación solar del planeta. Es descabellado. La ‘racionalidad’ del proyecto es exclusivamente privada, no tiene nada que ver con el bien del país. Se trata simplemente que Endesa, luego de la privatización en 1989, capturó, gratuitamente, la mayor parte de los derechos de agua no-consuntivos de Aysén, y del país, de tal modo que las aguas de los ríos Baker y Pascua son un ‘bien nacional de uso público’ que resulta gratuito para ellos, pese a que le van a dar un uso privado, que van a lucrar con éste. También tienen costo cero para ellos todas las externalidades. No tendrían que pagar un centavo por la degradación de los ecosistemas fluviales, ni de las cuencas y especies, ni por los múltiples impactos paisajísticos, ni por la des-economía que generaría HidroAysén por los impactos irreversibles sobre el potencial turístico. En estas condiciones, claro, el proyecto es una mina de oro para la empresa pero una pérdida neta de valor-país para la Patagonia y Chile.
Potenciales impactos de Hidroaysén
Tal como nos dijo un académico experto en evaluaciones de impacto ambiental, los potenciales impactos del proyecto HidroAysén, los de las represas sumados a los de la línea de transmisión son imponderables, innumerables, y se ramifican en el espacio y en el tiempo, con complejos efectos sinérgicos y acumulativos. Estamos hablando de la Patagonia, una ‘biogema’ reconocida como tal a nivel mundial. Un territorio geológicamente y poblacionalmente joven. Los que fuimos testigos de la represión del río Biobío tenemos claro la debacle socio-ambiental que implica sólo la fase de construcción de mega centrales hidroeléctricas, y en el caso de HidroAysén estamos hablando del complejo hidroeléctrico más grande de la historia de nuestro país que ellos quisieran construir prácticamente en forma simultánea a lo largo de 11 años. Esto equivaldría a un terremoto grado 11 durante todos esos años para la región de Aysén, que sería literalmente invadida por tierra, aire y mar y por todos los puntos cardinales, con ensanchamiento y construcción de caminos, de pistas aéreas y un puerto de envergadura. Es necesario visualizar el transporte de cientos de millones de toneladas de cemento, fierros, áridos; de miles de personas, de campamentos para una población flotante masculina superior a la de toda la provincia afectada; derrames, tronaduras, ruido, polvo, movimiento infinito de camiones, camionetas, helicópteros, avionetas. Y la degradación de las cuencas, de su flora y fauna, y del borde costero, fiordos y canales en las desembocaduras. Es mucho. Y todo esto en el corazón de la Patagonia chilena. Lo que hay detrás es una visión de negocios ciega, irracional, retrógrada, anacrónica.
Hidroaysén y ERNC
Sin duda. Literalmente bloquearía el desarrollo de las ERNC en el SIC al copar el mercado por años. HidroAysén es burdo, es hundirse en el pasado donde lo enorme era hermoso. La verdad es que lo mega, la economía a gran escala, es funcional únicamente al oligopolio eléctrico impuesto en Chile, pero ha resultado claramente disfuncional para el país, las regiones, las localidades, las comunidades y el medio ambiente. Nuestro país ya rechaza este formato abusivo y exige un modelo energético radicalmente diferente. En primer lugar, instalar en serio la eficiencia energética, el ahorro y la conservación. Luego desplegar sistemas de generación distribuida por macrozonas -así llamadas redes inteligentes- sustentadas en sistemas híbridos combinando las diferentes ERNC que ofrecen las regiones a lo largo del país. Esto es lo moderno, lo que viene. Lo sustentable social y ecológicamente. Sin embargo, con su mirada privada egoísta, las empresas oligopólicas del sector, Endesa, Colbún, AES Gener, ven las ERNC como la competencia que puede destronarlas y por esto nunca les ha interesado promover en serio su desarrollo, tampoco la eficiencia, bajo la cruda premisa “mientras más vendo más gano”. Es imposible entender de otra manera cómo Chile en los albores del siglo XXI sigue siendo un país muy ineficiente y atascado con las mega hidro y termoeléctricas en uno de los países más ricos en ERNC del mundo.
Chile ha Cambiado: Patagonia Sin Represas
Justamente porque Chile y el mundo está cambiando. La ciudadanía percibe este proyecto como la expresión de los estertores de un modelo energético y de desarrollo abusivo, muy rentable para las corporaciones pero que ha causado tremendos daños al medio ambiente y por consiguiente a las personas y comunidades. Además chilenos y chilenas, partiendo por los estudiantes secundarios, ya saben del problema estructural de nuestro país constituido por el entramado constitucional, legal, institucional y administrativo heredado de la dictadura, que desequilibró totalmente la relación Estado/empresa/ciudadanía, permitiendo que se despliegue el sector industrial privado, sin controles, normas, regulaciones y resguardos apropiados. La población comienza a exigir la ‘comunitarización’ de las aguas y de la energía, la gestión descentralizada, regionalizada; la idea es tomar, desde las bases, desde las juntas de vecinos, y municipios idóneos, no instalados por cuoteo político, las riendas de la tutela y administración de los recursos vitales, estratégicos del país. Se trata de recuperar el concepto de ‘servicio público’ vs. pingüe negocio privado a costa de todos y de todo, y esto le hace mucho sentido a muchos. Además, Patagonia Sin Represas puso la Patagonia chilena y su valor incalculable en evidencia. También hemos denunciado tempranamente la usurpación de las aguas, y demostrado que HidroAysén es innecesario ante la extraordinaria riqueza en renovables que posee nuestro país. Creo que la crítica de fondo, estructural, al modelo, y las propuestas alternativas serias, que es desde donde nos paramos como Ecosistemas, y que compartimos con muchos de nuestros socios del CDP, nos unen con muchos otros sectores de la sociedad chilena. Todo esto explica en parte el rechazo a HidroAysén y la extraordinaria convocatoria de “Patagonia Sin represas”.
Medioambiente y Desarrollo Energético.
En realidad es fácil. Hay que poner la naturaleza primero. Esto no es ideológico ni ecología profunda sino que sin una biosfera sana, íntegra no hay aire, agua, alimentos, calidad de vida, regulación de la temperatura global, o sea del sistema climático, de los equilibrios gaseosos de la atmósfera, incluyendo el ozono, de los ciclos hidrológicos, del pH y salinidad de los océanos. Es así de simple. Sin una naturaleza íntegra, fecunda, llena de bosques, con océanos pletóricos de fotoplancton, la actual biosfera se desmorona, no se sustenta, humanidad incluida. En Chile actualmente los proyectos se planifican ‘contra’ el territorio. Se conciben en los edificios corporativos considerando variables muy básicas de los ecosistemas que van a ser intervenidos, fundamentalmente geología, topografía, pendientes, caudales de un río, por ejemplo. Luego se diseña el proyecto, se evalúa a través de un estudio de impacto ambiental totalmente intervenido por la propia empresa proponente. Al final las decisiones son tecnocráticas, políticas y economicistas, la última consideración realmente es la ecológica. Los tiempos exigen un cambio radical. Necesitamos ordenamiento territorial a nivel nacional, planes de manejo integrado de cuencas hidrográficas, líneas de base finas de lo que hay en nuestros ecosistemas. Sin este piso fundamental, ¿en relación a qué parámetros, a qué valores, a qué premisas medioambientales estás evaluando? Y realmente creo que los imperativos ecológicos y éticos del presente nos están diciendo que nuestro desafío hoy, y de vida o muerte, no es cómo generar más sino como disminuir el consumo y la demanda. Para esto hay que empezar con la eficiencia, el ahorro y conservación de la energía y luego mirar muy lúcidamente nuestro modelo de desarrollo. La fase productiva primaria voraz en energía y agua, y muy contaminante, en que está atascado Chile desde la colonia, no es sustentable. Debemos transitar a la era de la inteligencia, de los servicios, de la cultura, de la educación. Chile está muy bien posicionado para esto. Si logramos poner en su lugar a los ‘poderes fácticos’ de las corporaciones mineras, energéticas, forestales, pesqueras Chile muy natural y orgánicamente va a dar este paso a la modernidad y la sustentabilidad social y ambiental.
Juan Pablo Orrego S. - Ecólogo - Presidente de Ecosistemas - Coordinador Internacional del Consejo de Defensa de la Patagonia - Imagenes: patagoniafutura.wordpress.comPor Juan Pablo Orrego Silva.
¿Se Necesitan Represas en la Patagonia?
Existe un consenso ciudadano, técnico y parlamentario amplio y transversal respecto a que HidroAysén es un proyecto innecesario en términos energéticos, e inconveniente para el país desde todo punto de vista. Los extranjeros no pueden creer que en uno de los países más ricos en energías renovables no-convencionales del mundo estemos siquiera considerando degradar irreversiblemente la Patagonia, un ‘activo’ nacional de un valor incalculable -más aún si lo proyectamos a futuro- y construir la línea más larga del mundo a través del 51% de nuestro territorio, para abastecer minas de cobre al norte de Santiago donde existen las más altas tasas de radiación solar del planeta. Es descabellado. La ‘racionalidad’ del proyecto es exclusivamente privada, no tiene nada que ver con el bien del país. Se trata simplemente que Endesa, luego de la privatización en 1989, capturó, gratuitamente, la mayor parte de los derechos de agua no-consuntivos de Aysén, y del país, de tal modo que las aguas de los ríos Baker y Pascua son un ‘bien nacional de uso público’ que resulta gratuito para ellos, pese a que le van a dar un uso privado, que van a lucrar con éste. También tienen costo cero para ellos todas las externalidades. No tendrían que pagar un centavo por la degradación de los ecosistemas fluviales, ni de las cuencas y especies, ni por los múltiples impactos paisajísticos, ni por la des-economía que generaría HidroAysén por los impactos irreversibles sobre el potencial turístico. En estas condiciones, claro, el proyecto es una mina de oro para la empresa pero una pérdida neta de valor-país para la Patagonia y Chile.
Potenciales impactos de Hidroaysén
Tal como nos dijo un académico experto en evaluaciones de impacto ambiental, los potenciales impactos del proyecto HidroAysén, los de las represas sumados a los de la línea de transmisión son imponderables, innumerables, y se ramifican en el espacio y en el tiempo, con complejos efectos sinérgicos y acumulativos. Estamos hablando de la Patagonia, una ‘biogema’ reconocida como tal a nivel mundial. Un territorio geológicamente y poblacionalmente joven. Los que fuimos testigos de la represión del río Biobío tenemos claro la debacle socio-ambiental que implica sólo la fase de construcción de mega centrales hidroeléctricas, y en el caso de HidroAysén estamos hablando del complejo hidroeléctrico más grande de la historia de nuestro país que ellos quisieran construir prácticamente en forma simultánea a lo largo de 11 años. Esto equivaldría a un terremoto grado 11 durante todos esos años para la región de Aysén, que sería literalmente invadida por tierra, aire y mar y por todos los puntos cardinales, con ensanchamiento y construcción de caminos, de pistas aéreas y un puerto de envergadura. Es necesario visualizar el transporte de cientos de millones de toneladas de cemento, fierros, áridos; de miles de personas, de campamentos para una población flotante masculina superior a la de toda la provincia afectada; derrames, tronaduras, ruido, polvo, movimiento infinito de camiones, camionetas, helicópteros, avionetas. Y la degradación de las cuencas, de su flora y fauna, y del borde costero, fiordos y canales en las desembocaduras. Es mucho. Y todo esto en el corazón de la Patagonia chilena. Lo que hay detrás es una visión de negocios ciega, irracional, retrógrada, anacrónica.
Hidroaysén y ERNC
Sin duda. Literalmente bloquearía el desarrollo de las ERNC en el SIC al copar el mercado por años. HidroAysén es burdo, es hundirse en el pasado donde lo enorme era hermoso. La verdad es que lo mega, la economía a gran escala, es funcional únicamente al oligopolio eléctrico impuesto en Chile, pero ha resultado claramente disfuncional para el país, las regiones, las localidades, las comunidades y el medio ambiente. Nuestro país ya rechaza este formato abusivo y exige un modelo energético radicalmente diferente. En primer lugar, instalar en serio la eficiencia energética, el ahorro y la conservación. Luego desplegar sistemas de generación distribuida por macrozonas -así llamadas redes inteligentes- sustentadas en sistemas híbridos combinando las diferentes ERNC que ofrecen las regiones a lo largo del país. Esto es lo moderno, lo que viene. Lo sustentable social y ecológicamente. Sin embargo, con su mirada privada egoísta, las empresas oligopólicas del sector, Endesa, Colbún, AES Gener, ven las ERNC como la competencia que puede destronarlas y por esto nunca les ha interesado promover en serio su desarrollo, tampoco la eficiencia, bajo la cruda premisa “mientras más vendo más gano”. Es imposible entender de otra manera cómo Chile en los albores del siglo XXI sigue siendo un país muy ineficiente y atascado con las mega hidro y termoeléctricas en uno de los países más ricos en ERNC del mundo.
Chile ha Cambiado: Patagonia Sin Represas
Justamente porque Chile y el mundo está cambiando. La ciudadanía percibe este proyecto como la expresión de los estertores de un modelo energético y de desarrollo abusivo, muy rentable para las corporaciones pero que ha causado tremendos daños al medio ambiente y por consiguiente a las personas y comunidades. Además chilenos y chilenas, partiendo por los estudiantes secundarios, ya saben del problema estructural de nuestro país constituido por el entramado constitucional, legal, institucional y administrativo heredado de la dictadura, que desequilibró totalmente la relación Estado/empresa/ciudadanía, permitiendo que se despliegue el sector industrial privado, sin controles, normas, regulaciones y resguardos apropiados. La población comienza a exigir la ‘comunitarización’ de las aguas y de la energía, la gestión descentralizada, regionalizada; la idea es tomar, desde las bases, desde las juntas de vecinos, y municipios idóneos, no instalados por cuoteo político, las riendas de la tutela y administración de los recursos vitales, estratégicos del país. Se trata de recuperar el concepto de ‘servicio público’ vs. pingüe negocio privado a costa de todos y de todo, y esto le hace mucho sentido a muchos. Además, Patagonia Sin Represas puso la Patagonia chilena y su valor incalculable en evidencia. También hemos denunciado tempranamente la usurpación de las aguas, y demostrado que HidroAysén es innecesario ante la extraordinaria riqueza en renovables que posee nuestro país. Creo que la crítica de fondo, estructural, al modelo, y las propuestas alternativas serias, que es desde donde nos paramos como Ecosistemas, y que compartimos con muchos de nuestros socios del CDP, nos unen con muchos otros sectores de la sociedad chilena. Todo esto explica en parte el rechazo a HidroAysén y la extraordinaria convocatoria de “Patagonia Sin represas”.
Medioambiente y Desarrollo Energético.
En realidad es fácil. Hay que poner la naturaleza primero. Esto no es ideológico ni ecología profunda sino que sin una biosfera sana, íntegra no hay aire, agua, alimentos, calidad de vida, regulación de la temperatura global, o sea del sistema climático, de los equilibrios gaseosos de la atmósfera, incluyendo el ozono, de los ciclos hidrológicos, del pH y salinidad de los océanos. Es así de simple. Sin una naturaleza íntegra, fecunda, llena de bosques, con océanos pletóricos de fotoplancton, la actual biosfera se desmorona, no se sustenta, humanidad incluida. En Chile actualmente los proyectos se planifican ‘contra’ el territorio. Se conciben en los edificios corporativos considerando variables muy básicas de los ecosistemas que van a ser intervenidos, fundamentalmente geología, topografía, pendientes, caudales de un río, por ejemplo. Luego se diseña el proyecto, se evalúa a través de un estudio de impacto ambiental totalmente intervenido por la propia empresa proponente. Al final las decisiones son tecnocráticas, políticas y economicistas, la última consideración realmente es la ecológica. Los tiempos exigen un cambio radical. Necesitamos ordenamiento territorial a nivel nacional, planes de manejo integrado de cuencas hidrográficas, líneas de base finas de lo que hay en nuestros ecosistemas. Sin este piso fundamental, ¿en relación a qué parámetros, a qué valores, a qué premisas medioambientales estás evaluando? Y realmente creo que los imperativos ecológicos y éticos del presente nos están diciendo que nuestro desafío hoy, y de vida o muerte, no es cómo generar más sino como disminuir el consumo y la demanda. Para esto hay que empezar con la eficiencia, el ahorro y conservación de la energía y luego mirar muy lúcidamente nuestro modelo de desarrollo. La fase productiva primaria voraz en energía y agua, y muy contaminante, en que está atascado Chile desde la colonia, no es sustentable. Debemos transitar a la era de la inteligencia, de los servicios, de la cultura, de la educación. Chile está muy bien posicionado para esto. Si logramos poner en su lugar a los ‘poderes fácticos’ de las corporaciones mineras, energéticas, forestales, pesqueras Chile muy natural y orgánicamente va a dar este paso a la modernidad y la sustentabilidad social y ambiental.

