martes, 16 de febrero de 2016

¿Por qué la temperatura del planeta no debe incrementarse más de 2°C?


El Acuerdo de París propone mantener la temperatura del planeta muy por debajo de los 2°C, con lo cual más que evitar desastres naturales, se aminorarán los impactos. Como consecuencia del calentamiento global, en los próximos años habría migraciones por la escasez de agua, y la generación de alimentos podría verse afectada.

Actualmente, más de 185 países de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) han presentado sus Contribuciones Nacionales Determinadas (INDC, por sus siglas en inglés), por medio de las cuales asumieron compromisos voluntarios para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), causantes del cambio climático.
Sin embargo los anuncios no son suficientes para hacerle frente al calentamiento global, así lo refleja el informe publicado en octubre del 2015 por la CMNUCC, que analiza las contribuciones de 146 países, y da cuenta que la suma de estos compromisos llevarían el planeta a un incremento de temperatura promedio de 2.7°C comparado con los niveles preindustriales. De no implementarse esas contribuciones, el efecto podría ser de 4, 5 o hasta más grados de calentamiento.
Según el Dr. Rubén Mario Caffera, responsable académico de la Asociación Amigos del Viento y miembro de la Red de Acción Climática en Latinoamerica (CANLA, por sus siglas en inglés), el panorama futuro del planeta es aún más desesperanzador. Él explica que: “Las estimaciones sobre las contribuciones “prometidas” situarían el aumento entre 3 y 3,5 °C para antes de 2100. Estamos bastante lejos de los 2°C”.
Elevar la ambición
Para contrarrestar el calentamiento global y generar una señal de esperanza, el 12 de diciembre del 2015, los 195 países de la CMNUCC adoptaron el  “Acuerdo de París”. Mediante el documento – que se logró en la COP21 – los países se comprometieron a seguir las recomendaciones del Panel Internacional de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) y mantener el incremento de la temperatura global “muy por debajo de los 2°C”, cifra considerada como límite máximo por la ciencia si se quiere evitar efectos catastróficos sobre los ecosistemas y las sociedades.
Además, acordaron “proseguir con los esfuerzos” para limitar ese aumento a 1.5°C, con el fin de preservar a los países más vulnerables, como las islas, que ya presentan graves riesgos climatológicos y en algunos casos hasta podrían desaparecer. Por ello durante las negociaciones de la COP21, la Alianza de Pequeños Estados Insulares (AOSIS, por sus siglas en inglés) y el Foro de Vulnerabilidad Climática, que incluye países como Filipinas y Bangladesh, demandaban objetivos más ambiciosos al resto de países. Saleemul Huq, portavoz del grupo, sostuvo: “Somos los países que más sufrirán los impactos, en contra de los grandes grupos de negociación como Estados Unidos, la Unión Europea o el G77”.
Ante esa realidad, que se haya logrado colocar el 1.5°C en el Acuerdo de París, es considerado un hito, además evidencia el compromiso de los países frente a los nuevos escenarios climáticos.
La lucha para no sobrepasar los 2°C
Para evitar que la temperatura del planeta sobrepase los 2°C, el Acuerdo de París plantea que las emisiones globales deben de alcanzar su punto máximo lo antes posible – sin precisar el año – y a partir de ese momento “reducirse rápidamente”. Adicionalmente, propone lograr el equilibrio entre los gases emitidos y los que pueden ser absorbidos, en otras palabras que el planeta sea carbono neutral, en la segunda mitad del siglo.
Para lograr las reducciones, todos los países deberán de comunicar cada 5 años sus contribuciones nacionales, y cada nuevo compromiso deberá ser más ambicioso que el anterior.
La ciencia brinda datos más concretos sobre los pasos a seguir. Un estudio del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), demuestra que para poder limitar la temperatura en 2ºC, se necesita lograr cero emisiones netas de CO2 – lo que equivale a ser carbono neutral – entre el 2060 y el 2075. Pero si se quiere limitarla en 1.5ºC, las emisiones netas de CO2 deben ser cero un par de décadas antes, entre el 2045 y 2050.
Mario Caffera recuerda que el aumento de temperatura está haciendo llegar vectores transmisores de enfermedades a regiones donde antes no podían establecerse. “A eso se suma una mayor circulación de bienes y personas, por eso tenemos las nuevas epidemias como el Chicungunya, Zika, y dengue en regiones donde era poco probable que hayan estos brotes”, explica.
Por su parte, Jorge Carrasco, meteorólogo chileno, quien participó en la elaboración del Quinto Informe del IPCC sostiene que si se sobrepasan los 2°C, habrá aumento de lluvias en Chile, se generará un retroceso generalizado de glaciares y campos de hielo a lo largo de la Cordillera de los Andes, con impactos en la disponibilidad del agua.
“Los impactos del cambio climático son en los ecosistemas y estos al final afectan a las personas. El nuevo acuerdo más que evitar desastres mundiales hará que sean de menor impacto. Por ejemplo la escasez de agua, si bien puede variar de región en región, no deja ser un factor que puede generar migraciones de poblaciones, las que ante este acuerdo no ocurrirían o si ocurren serán de menor magnitud. La alimentación puede verse afectada por escasez y/o cambios en la calidad temporalidad  altos precios, pero los acuerdos pueden amortiguar esos impactos. Finalmente el Acuerdo de París puede acelerar que se desarrolle con mayor prontitud una economía baja en carbono a nivel global, que a la vez acelere la mitigación de GEI y genere energía limpia y sustentable”, finaliza Carrasco.

Fuente: http://conexioncop.com/