Argentina: Perdidos en la neblina
Pepe Mateos
Una frenética e inusual actividad viene teniendo el Congreso las últimas semanas.
El Senado este jueves dio media sanción a un proyecto del Ejecutivo que modifica la Ley de Glaciares, vigente desde 2010. El viernes la Cámara Alta bajó a 14 años la edad de imputabilidad de los menores, y además aprobó las modificaciones que Diputados había introducido en la Reforma Laboral, que se aprobó con amplia diferencia: 42 votos a favor y 28 en contra. Todas estas leyes están en la misma sintonía, la ley de glaciares viene impulsada por empresas mineras trasnacionales y sus aliados internos (políticos, empresarios y gerentes) en el caso de la ley de reforma laboral elaborada por estudios jurídicos vinculados al mundo empresarial. Ambas tienen una mirada irracional y rentista a corto plazo y tendrán consecuencias en la vida social que no podemos prever.
La cuestión es que sucede en la calle. El jueves, la ONG Greenpeace horas antes de que empezara el debate en el Senado realizó una intervención en las escalinatas del Congreso para generar un hecho que pusiera en el debate público y de los medios la importancia de la Ley de Glaciares.
“Nuestra protesta fue pacífica y tuvo un objetivo claro: advertir que esta reforma debilita los presupuestos mínimos que durante más de quince años protegieron los glaciares como reservas estratégicas de agua en Argentina. Lo que hoy se discute en el Senado no es un detalle técnico, sino la posibilidad de reducir el estándar nacional que garantiza que estas fuentes de agua dulce no queden sujetas a decisiones discrecionales de las provincias. Eso implicará un retroceso en la seguridad hídrica del país y en la protección de un bien común esencial”, sostuvo Diego Salas, director de programas de Greenpeace.
Los 12 activistas que participaron de la intervención fueron detenidos con un operativo desproporcionado más propio de un atentado terrorista que de una manifestación pacífica. Igual de violenta fue la reacción de algunos policías que empujaron y detuvieron a Facundo Tedeschini, camarógrafo de A24.
El El viernes los senadores volvieron al arduo trabajo que llevan adelante para bajar la imputabilidad a los menores de 14 años, una ley desestimada por casi todos los especialistas consultados y aprobar la Reforma Laboral que permite jornadas de 12 horas, abaratar despidos y quitar poder a los sindicatos apoyado en un mercado de trabajo ya transformado ‘de facto’. Una ley para gorilas hecha por gorilas, dijo el senador Mayans.
Mientras en la calle se vienen realizando marchas y movilizaciones convocadas por distintos sectores que no alcanzan un número significativo como para que los legisladores entren en duda con respecto a lo que van a votar.
La movilización al Congreso fue convocada principalmente por el Frente de Sindicatos Unidos (FRESU) un frente conformado frente a la gravedad planteada. Conformado por gremios vinculados a la CGT y a las CTA se perfila como el único bloque opositor y que da pelea en las calles. Muchos se preguntan dónde están los miles que cortaban las calles y estadios durante los gobiernos de Cristina reclamando por cuestiones como el impuesto a las ganancias y hoy frente a una reforma que significa un golpe fatal a la clase trabajadora y al conjunto de la sociedad, no se los ve reaccionar de acuerdo a la gravedad.
“El golpe es tan fuerte que estamos perdidos” dice un dirigente vinculado a organizaciones sociales. Esa es la sensación que prima en las calles, perdidos en la neblina, buscando algo que unifique a la oposición y permita pensar en un país con proyectos que no dejen afuera a millones.
Fuente: https://www.vaconfirma.com.ar/?articulos_seccion_722/id_16526/perdidos-en-la-neblina






