Brasil: Peligra arrecife de coral amazónico por exploración petrolera

Descubierta hace dos años atrás, la formación de coral de agua dulce bautizado como el Arrecife del Amazonas se extiende más de los que se creía. Esta semana, Greenpeace confirmó que llega hasta la región norte de la Amazonía, situada a 135 kilómetros de la costa de Oiapoque, la ciudad en el estado de Amapá que es la más septentrional de Brasil, en donde la empresa petrolera Total cuenta con licencia para hacer prospecciones.
 
Greenpeace consiguió rastrear la zona después de sumergir un vehículo operado remotamente durante una hora y media, el cual reveló parte de la biodiversidad que marca este ecosistema único que cuenta con peces, corales negros, corales blancos y una rica variedad de esponjas.
Además la desembocadura del Amazonas es el hogar de varias poblaciones locales y de más de 80 comunidades indígenas Quilombola, que dependen de los recursos pesqueros de la zona para desarrollar su actividad económica. Todo ello sumado al que el territorio conforma parte del hábitat del manatí del Caribe(Trichechus manatus), la tortuga terecay (Podocnemis unifilis), -ambos en un estado vulnerable de conservación- y la nutria gigante (Pteronura brasiliensis), que según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), esta clasificada como especie en peligro de extinción.
“El descubrimiento prueba la existencia de una formación de arrecife en el área e invalida el Estudio de Impacto Ambiental de Total, que afirma que la formación de coral más cercana está a 8 kilómetros de uno de los bloques de petróleo”, precisa el comunicado de la ONG.
Total se negó a hacer comentarios.
“Ahora que sabemos que la extensión de los arrecifes se solapa con el perímetro de los bloques de Total, no resta otra opción al gobierno brasileño que negarle a la compañía la licencia para extraer petróleo en la región”, afirmó Thiago Almeida, jefe de la Campaña “Defienda los corales de la Amazonia” de Greenpeace.
Campaña de protesta
Greenpeace viene promoviendo desde hace varios meses una campaña para impedir que Total pueda explotar las áreas en aguas profundas próximas a la desembocadura del Amazonas que se adjudicó en una subasta de concesiones organizada por el Gobierno brasileño.
El Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama) hizo numerosas observaciones al estudio de impacto ambiental de Total, en particular sobre la posible dispersión de contaminantes en el área que pretende explorar.
El Ministerio Público Federal del estado de Amapá recomendó que le sea negada a Total la licencia para explotar el área del océano Atlántico sobre la que tiene concesión.
El gobierno por el momento se suspendió hasta 2019 el proceso de licitación a la espera de una conclusión del proceso de licenciamiento ambiental.

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