Chile: Tribunal Ambiental autorizó la detención de funcionamiento de empresa de áridos que opera en el río Cachapoal

El Tribunal Ambiental de Santiago autorizó la detención de funcionamiento de las actividades extractiva que la empresa Áridos Cachapoal Ltda., realiza en el río del mismo nombre, ubicado en la Región de O’Higgins.

“Se autoriza medida urgente y transitoria consistente en la detención de funcionamiento de toda actividad extractiva de áridos por parte de la empresa Áridos Cachapoal Ltda., tanto en las zonas evaluadas y aprobadas por la RCA N°182/2012 que no cuentan con la visación técnica de la autoridad sectorial competente, como en aquellas zonas donde se realiza la actividad extractiva sin contar con la respectiva RCA, por un plazo de vigencia de hasta 2 meses”, dice la resolución redactada por el Ministro de Turno, Alejandro Ruiz.
La medida fue solicitada por la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) al Tribunal Ambiental, luego de constatar que la empresa estaba extrayendo áridos en zonas en las que no contaba con RCA, y –en aquellas en que sí estaba autorizada- no poseía los permisos ambientales sectoriales necesarios, además de otros incumplimientos ambientales. Esta situación, según la SMA, implicaba un riesgo ambiental, generado por la alteración del cauce del río Cachapoal, incluyendo la afectación de defensas fluviales y de las fundaciones del puente by pass en la zona.
En su análisis de los antecedentes entregados por el ente fiscalizador, el Ministro de Turno, concluyó que la SMA acreditó los requisitos necesarios para la aprobación de la medida, estos son: que se haya generado un daño grave e inminente para el medio ambiente, y el incumplimiento grave de normas, medidas y condiciones previstas en una RCA.
“Que, si bien la situación descrita por la SMA, dadas sus características e implicancias, requiere de acción inmediata, el plazo de vigencia de la MUT será de un máximo de dos meses, ya que en dicho lapso de tiempo se pueden atender razonablemente los aspectos urgentes que la justifican, en particular la reposición de los espigones de la defensa fluvial y la disposición correcta del material existente de descarte y acopios, sin perjuicio de una potencial renovación de aquélla”, detalla la sentencia.
Asimismo, agrega que al solicitar una eventual renovación de la medida, la SMA deberá entregar información actualizada de la situación e investigar y descartar otras posibles causas del riesgo generado en la zona.

Antecedentes
–     12 de octubre de 2012, fue aprobada la Declaración de Impacto Ambiental, DIA, del proyecto “Extracción de Áridos- Áridos Cachapoal” de la empresa Áridos Cachapoal Ltda. (RCA N°182/2012).
–     El proyecto consiste en la extracción de 300.000 m³/año como máximo de áridos y arena del cauce del río Cachapoal, por un período de 10 años. La faena extractiva se ubica dentro del cauce del río Cachapoal (entre los puentes Cachapoal Ruta 5 Sur y Cachapoal Carretera Panamericana), en la comuna de Oliva.
–     2015, luego de una denuncia, la SMA, en conjunto con la Dirección de Obras Hidráulicas y la Dirección General de Aguas llevó a cabo actividades de fiscalización, antecedentes con los cuales la Superintendencia elaboró el Informe de Fiscalización Ambiental denominado “Informe de Fiscalización Ambiental Inspección Ambiental Áridos Cachapoal- Olivar DFZ-2016-1082-VI-RCA-IA” (“IFA 2016-1082-VI-RCA-IA”),
–     27 de marzo de 2018, la SMA formuló cargos a la empresa, entre otros hechos, por incumplimientos a su RCA, ejecutar extracciones sin contar con los permisos sectoriales y realizar extracciones en terrenos en los que no cuenta con RCA.

Fuente: El Rancaguino

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Termoeléctrica Las Arcillas: cuestionan conocimiento de nuevas autoridades al aprobar proyecto
Para los opositores a la iniciativa, esto responde a compromisos políticos de agilizar las inversiones. “Sabíamos que esto iba a ser así porque teníamos autoridades recién asignadas precisamente para que esto fuera aprobado. No tienen autonomía para tomar decisiones y se les impone una; estas son recomendaciones de los superiores”, asegura el vocero del Comité Pemuco sin Termoeléctricas.
 
Tras un largo proceso de evaluación ambiental, el lunes el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) de la región del Biobio aprobó por unanimidad la “Central a Gas Natural Las Arcillas”, de Engie Energía Chile (ex E-CL), filial del grupo francés Engie (ex GDF Suez).
El proyecto contempla la construcción y operación de una planta de generación de energía eléctrica en la comuna de Pemuco y como obras principales tiene una central de ciclo combinado de hasta 480 MW de potencia neta, un gasoducto que tendrá una extensión de 16 km y una línea de transmisión de aproximadamente 4,3 km de longitud, que se conectará con la Subestación Nueva Charrúa.
“Las Arcillas fue evaluada por seremis que llevan 30 días recién en el cargo, es decir, obviamente no han visto el proyecto”, sostiene Andrés Parada, vocero del Comité Bulnes sin Termoeléctrica, quien además piensa que durante la misma mañana de ayer lunes alcanzaron a leer “algo” de la iniciativa, ya que recién el viernes, a última hora, pusieron en tabla la votación de la energética.
Esa es una de las principales críticas que realizan las organizaciones que rechazan esta termoeléctrica a gas natural que contempla un monto de US$400 millones de la francesa Engie, ya que -según sostienen- fueron los funcionarios del anterior gobierno los que revisaron e hicieron observaciones al proyecto.
Para Jaime Saavedra, del Comité Pemuco sin Termoeléctricas, esto responde a una orden superior debido a compromisos adquiridos con las empresas. “Sabíamos que esto iba a ser así porque teníamos autoridades recién asignadas precisamente para que esto fuera aprobado. No tienen autonomía para tomar decisiones y se les impone una; estas son recomendaciones de los superiores, lo tenemos clarito”, espeta.
Además, critica que “se pierde el equilibrio de las cosas” cuando las empresas hacen aportes en campañas políticas, y narra que cuando Sebastián Piñera era candidato realizó una gira por Europa y que, al pasar por Francia, se reunió con Engie. “Teníamos la sospecha, no podemos comprobarlo, pero las cosas van apareciendo de esta manera”, expresa el dirigente.
Esa es la única explicación que ven al hecho de que mientras en Europa se desmantelan este tipo de proyectos contaminantes en base a energía fósil, en Chile se aprueban día a día “en función de agilizar sus procesos productivos y económicos sin el debido resguardo al medio ambiente y a la salud de la población”, sostiene Saavedra.
Pidiendo autorización, permiso y por favor…
Jaime Saavedra narra que fue difícil para ellos como ciudadanía poder ingresar a la sesión de evaluación, donde no tienen ni voz ni voto, y en la que -dice- “ni siquiera te avisan ni te invitan, nos enteramos no más por algún medio que iba a ser el día lunes, sin dar tiempo para hacer gestiones de ningún tipo”. Para él, eso lo hacen a propósito, ya que aún con los permisos correspondientes, “tuvimos que exigir nuestros derechos como ciudadanos con abogado para que nos dejaran entrar”, reclama.
En la evaluación se recordó que la termoeléctrica presentó su proyecto a la institucionalidad ambiental el 26 de septiembre de 2016 y las seremías ya habían hecho dos rondas de observaciones. La segunda concluyó a comienzos de este año y, en su mayoría, los informes de los funcionarios eran favorables a la aprobación de la iniciativa, salvo por Conaf, que llamó la atención respecto al plan de restauración del bosque nativo.
Dentro de lo que se recalcó fue que, tras el proceso de participación ciudadana “anticipada”, la mandante realizó la modificación sustancial al proyecto para utilizar solamente gas natural como combustible, dejando de lado el diésel como respaldo. Por eso mencionan que el proyecto casi no contaminará. Sin embargo, el dirigente del Comité Pemuco sin Termoeléctricas considera que resulta “ridículo” que una empresa de esta envergadura pueda decir que no va a contaminar ni producir daños a la población o al medio ambiente, porque -apunta- “todos sabemos que eso no es verdad, si todos los combustibles contaminan”.
El dirigente compara la situación con la prohibición de fumar un cigarrillo en lugares públicos. Pero “cuando instalan una empresa que consume millones de litros de combustible ahí –dicen- no contamina. Entonces, ¿cómo funciona el sistema?”, cuestiona. Además, si efectivamente no contaminara -añade- “¿para qué pusieron cifras de dinero en compensación para quienes tienen huertos orgánicos?”.
En tanto, Andrés Parada, del Comité Bulnes sin Termoeléctricas, explica que una termoeléctrica emite al aire contaminantes muy dañinos para la salud, como el dióxido de azufre, de nitrógeno, y dióxido de carbono, entre otros, y que la zona donde se pretende instalar la iniciativa se caracteriza por ser agrícola. “Con un desarrollo humano, local, y con una calidad de vida campesina que no tiene relación con megaproyectos energéticos”, advierte.
En todo caso, Parada es suspicaz respecto a la decisión del combustible que utilizará Engie, ya que aún no tiene resuelto el modo de abastecimiento de gas natural. “No he visto que tengan asegurado el gas para esta termoeléctrica… entonces, será que comiencen con el gas natural y… ¿después se cambian a diésel, que es cinco veces más contaminante que el gas?”.
Finalmente, queda claro que las autoridades no evaluaron que Pemuco sea una comuna que carece de agua durante todo el año y se abastece con camiones aljibes. “Es muy descabellado -dice- que una central termoeléctrica se instale ocupando cuatro o cinco litros por segundo en un territorio donde no hay agua ni siquiera para beber”.
De todas maneras, Jaime Saavedra anuncia que están estudiando los pasos para hacer la apelación y poder revertir esta decisión. “Es lo que corresponde, porque no podemos seguir aguantando que se sigan haciendo las cosas mal”, concluye el dirigente.

Fuente: Ecosistemas.cl

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