Perú: Policía investiga dos hipótesis tras el asesinato de líder shipiba Olivia Arévalo

Las reacciones y la incertidumbre por las razones detrás de la muerte de la líder indígena Olivia Arevalo han ido en aumento. Desde el primer ministro César Villanueva hasta el Sistema de Naciones Unidas en el Perú expresaron su indignación por este asesinato. “No podemos permitir que actuemos bajo el imperio de la violencia, del chantaje o el asesinato. Vamos a ser absolutamente solidarios en defender a las comunidades nativas y sus territorios”, dijo ayer Villanueva en declaraciones a la prensa. En tanto, las Naciones Unidas le exigió al gobierno peruano  un mayor compromiso. “Proteger la voz, el trabajo y la vida de quienes defienden los derechos de los pueblos indígenas es clave para avanzar en desarrollo”, señalaron.

por Vanessa Romo

A ese reclamo se sumaron los congresistas, las organizaciones indígenas y la sociedad civil que exigieron el esclarecimiento de esta muerte. En Nueva York, el presidente del Consejo Shipibo Konibo Xetebo (Coshikox), Ronald Suárez, elevó esta preocupación en el Foro Permanente de las Naciones Unidas para Pueblos Indígenas, donde pidió que se aceleren las investigaciones policiales “frente a un abuso más que se realiza contra las sabias y sabios”. “Este asesinato es un atentado contra la integridad y respeto del pueblo shipibo”, dijo Suárez.
Para comprender la magnitud de la muerte de Olivia Arévalo hay que conocer quién era dentro de la comunidad shipiba. Una sabia o meraya es aquella que lleva un conocimiento ancestral de las prácticas de medicina tradicional. “Ella seguirá siendo un símbolo vivo de sabiduría y fortaleza femenina que contribuye a reafirmar nuestra identidad cultural, que nos ayuda a establecer una comunicación horizontal de los shipibos konibos con la ciencia médica y la sociedad occidental”, dijo el presidente del Coshikox.
Investigación en proceso
Tanto Coshikox como la Organización Regional de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana en Ucayali (ORAU), que representa a 13 federaciones de 15 pueblos indígenas, han señalado la importancia cultural de la figura de Olivia Arévalo, y esta última organización ha asegurado que la sabia no era una activista en temas ambientales ni ocupaba un cargo dirigencial dentro de la organización, que es la asociación local indígena. Entonces, ¿por qué mataron a Olivia?
De acuerdo con la Defensoría del Pueblo en Ucayali, la comisaría de Yarinacocha se encargó de las primeras investigaciones, por ser el distrito al que pertenece el asentamiento Villa Gracia, y confirmó que la mujer indígena falleció por dos impactos de bala. Asimismo, personal de la División de Investigación Criminalística (Divincri) de Ucayali, según la Defensoría, se acercó el jueves a la familia para tomar declaraciones, aunque ninguno ellos fue testigo del asesinato.
Hasta ayer se manejaban dos hipótesis, según señaló la Divincri: la más fuerte es que el asesinato habría sido cometido por un ciudadano extranjero, posiblemente canadiense, “por temas comerciales”. La segunda hipótesis está vinculada a una deuda de dinero a prestamistas de nacionalidad colombiana, aunque aún no se determinado si era una deuda personal o de algún familiar.
La hipótesis que involucra a un ciudadano canadiense es la que más fuerza ha cobrado en Ucayali. Incluso se han repartido volantes para dar con el paradero de una persona en particular, que según testigos, habría sido vista días atrás insistiéndole a Olivia Arévalo para que le realice una sesión de ayahuasca, una práctica que según sus hijos ya no realizaba desde hace tres años por su delicado estado de salud. Arévalo se negó a hacer la sesión y eso habría molestado al extranjero.
De acuerdo con fuentes de la ORAU, estos testigo vieron al canadiense bebiendo hasta la mañana del jueves, cuando se acercó a la casa de Arévalo y le pidió que le cante un ícaro, un canto ancestral shipibo que se usa dentro de las sesiones de ayahuasca. Luego de eso, este le habría disparado y huido a bordo de una motocicleta.
La ministra de Cultura, Patricia Balbuena, confirmó a Mongabay Latam que es una de las versiones que se maneja del asesinato. Sin embargo, aunque el móvil no está identificado, también señaló que no estaría vinculado a temas de defensa ambiental. “Dentro de lo que se investiga se ve un posible caso de un paciente que quería tener una sesión de ayahuasca con la sabia, pero son hipótesis aún preliminares”, dijo Balbuena.
Para acelerar estas investigaciones, la ministra aseguró que el ministerio del Interior ha enviado un equipo de élite en homicidios para reforzar el trabajo de la policía local.
En tanto, la Defensoría del Pueblo también ha pedido que se garantice la seguridad de la familia de Olivia Arévalo hasta que no se conozca bien cuáles son las causas de su asesinato. “Frente a este hecho de violencia es importante que la policía tome medidas para proteger a los familiares”, dijo Alicia Abanto, adjunta de la Defensoría del Pueblo para el Medio Ambiente, Servicios Públicos y Pueblos Indígenas, a Mongabay Latam.
El estado de la protección indígena
Más allá de la causa del asesinato de Olivia Arévalo, su muerte obligó a las organizaciones indígenas a poner en evidencia la falta de una acción articulada desde el Estado para proteger a los defensores de los derechos humanos y a los líderes indígenas ambientales. Incluso ayer se conoció de dos casos de amenazas a dos indígenas shipibos, Magdalena Florez Agustín y Bernardo Murayari, a quienes les llegó una carta con dos balas. De acuerdo con Ronald Suárez, Magdalena sería otra sabia shipiba.
La ministra Balbuena señaló a Mongabay Latam que en dos semanas se debe promulgar la estrategia de protección y conocimientos tradicionales para poder tener un registro de las sabias y sabios indígenas. “Se necesita una regulación y valoración de conocimientos ancestrales, identificarlos como portadores en su cultura e incluso desarrollar vínculos entre ellos y las escuelas o el mundo académico. Nadie registra estas prácticas y los sabios fallecen sin dejar estos conocimientos”, precisó Balbuena.
Sin embargo, existen otros vacíos de protección, sobre todo en temas ambientales. La secretaria ejecutiva adjunta de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH), Ana María Vidal, resaltó que aunque en el 2016 el ministerio de justicia anunció la creación de un protocolo para garantizar la seguridad de los defensores de derechos humanos —el cual fue aprobado mediante resolución viceministerial—, no se han realizado mayores acciones al respecto.
“Actualmente no hay legislación que los reconozca, pese a que la ONU los protege y existen iniciativas internacionales que piden a los países que ratifiquen estas acciones en políticas públicas”, dice Vidal.
Alicia Abanto, de la Defensoría, tiene una opinión similar. “Es necesario que el Ministerio de Justicia y el del Interior tengan una estrategia de protección, con protocolos para brindar protección a líderes ambientales y culturales que estén amenazados”, señaló.
La ministra Balbuena dijo sobre este tema que se deberá ver con otros ministerios, como el de Justicia, y las mismas federaciones indígenas cómo dar mejores garantías a los líderes. “Queremos saber qué medidas esperan, porque no siempre la presencia policial es la indicada. Lo que tenemos claro es que esto no puede volver a pasar. Esto nos tiene que mover a encontrar un tipo de mecanismo viable de protección”, comentó.

Fuente: https://es.mongabay.com/2018/04/peru-asesinato-olivia-arevalo/- Imagen de portada: La maestra Olivia era reconocida en el mundo shipibo como una de las guardianes de la medicina tradicional. Fue retratada por varios artistas amazónicos, como este cuadro del pintor Archenti. - Olivia Arévalo era una sabia shipiba de 81 años. Desde hace unos años vivía cerca de Pucallpa, en el distrito de Yarinacocha, donde hacía artesanías y realizaba ocasionalmente sesiones de ayahuasca. Foto: The Temple of The Way of Light.

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