España: Minera de Aznalcóllar casi 30 años después: Greenpeace documenta vertidos persistentes en los ríos cercanos
El 25 de abril se cumplen 28 años de la rotura de la balsa minera de Aznalcóllar, uno de los mayores desastres ecológicos de España. Por ello, la ONG ha fotografiado y grabado cómo la contaminación continúa fluyendo por los ríos cercanos a la explotación minera: Casi tres décadas han transcurrido desde que la rotura de la balsa de la mina de Aznalcóllar (Sevilla) tiñera de lodo tóxico el entorno de Doñana, provocando uno de los mayores desastres ecológicos en la historia de España. Hoy, el fantasma de aquella tragedia sigue más vivo de lo que las autoridades admiten.
La organización ecologista Greenpeace ha revelado nuevas y exclusivas imágenes que documentan cómo la contaminación continúa fluyendo por los ríos cercanos a la explotación minera. Tal y como se puede apreciar en la fotogalería que acompaña a este artículo, las aguas del arroyo de los Arquillos, tras su conexión subterránea desde el contraembalse del río Agrio, muestran colores anómalos y evidentes signos de degradación ecotóxica. Estas instantáneas desmienten el relato de una recuperación total de la zona y ponen de manifiesto que el veneno de la mina sigue latente en el ecosistema andaluz, filtrándose hacia el río Agrio y el río Guadiamar, y llegando al Guadalquivir.
Las consecuencias de estos vertidos continuados van mucho más allá del impacto puramente paisajístico. Según alerta Greenpeace, recientes estudios científicos han confirmado la presencia de metales pesados en pescados y crustáceos que son de consumo habitual en la zona. Los niveles detectados se encuentran en el límite, e incluso por encima, de los parámetros máximos permitidos por las normativas de la Unión Europea. Este dato no solo representa un severo golpe a la biodiversidad local, sino que supone un riesgo directo para la salud pública de las poblaciones ribereñas que dependen de estos recursos.
Pese a estas evidencias, el futuro de la zona apunta a una reactivación de la actividad extractiva. La Junta de Andalucía ha dado luz verde a Minera Los Frailes (participada por Grupo México) para reabrir el yacimiento. El proyecto, que ya ha comenzado a movilizar una inversión de cientos de millones de euros, prevé iniciar la producción como mina subterránea de zinc, plomo y cobre entre 2028 y 2029. Lejos de suponer una solución, Greenpeace advierte que este plan contempla el vertido de más de 85.000 millones de litros de aguas contaminadas al estuario del Guadalquivir durante 18 años, utilizando una tubería de 30 kilómetros para vaciar las cortas donde hoy reposan los antiguos lodos tóxicos.
A esto se le suma la amenaza de la mina de Cobre Las Cruces. Tras operar desde el año 2009 como una explotación a cielo abierto —provocando ya una importante contaminación ecotóxica en el río Guadalquivir—, la empresa minera pretende ahora perpetuar su actividad mediante un nuevo y polémico proyecto de minería subterránea en galería. Esta nueva fase contempla un vertido masivo de más de 32.760 millones de litros de agua con metales pesados durante 14 años en su punto de vertido en La Algaba.
La denuncia sobre la situación actual en Aznalcóllar se enmarca dentro del último informe de la organización, titulado Los otros Altri, o cómo las corporaciones amenazan la biodiversidad y las administraciones lo permiten. En este documento, se advierte que la historia de impunidad amenaza con repetirse y agravarse en la región.
Para Greenpeace, la inacción administrativa y la permisividad ante los intereses corporativos están condenando el patrimonio natural del sur peninsular. “No más vertidos mineros al río”, ha sentenciado Luis Berraquero, portavoz de la organización ecologista.
Todas las fotos pertenecen a Pedro Armestre (Greenpeace).
Fuente: https://climatica.coop/aznalcollar-30-anos-greenpeace/- Imagen de portada: Foto: Pedro Armestre / Greenpeace.






