OTRA VEZ LA AMENAZA:



RENACE INFORMA
RED NACIONAL DE ACCION ECOLOGISTA
La Corte Suprema de Justicia trató en Audiencia Pública los riesgos y la inconstitucionalidad del contrato firmado entre INVAP y ANSTO de Australia. Esta es una de las novedosas audiencias públicas convocadas por la Corte.
Una de sus cláusulas abrió las puertas de Argentina al ingreso de basura nuclear extranjera.
La Audiencia fue el resultado de la acción de amparo iniciada en noviembre de 2002 por Juan Schröder contra el ingreso de residuos radiactivos, dado que el Artículo 41 de la Constitución de Argentina lo prohíbe.
Por la parte actora expusieron el abogado constitucionalista Daniel Sabsay y el Dr. Raúl Montenegro, presidente de FUNAM y premio Nóbel Alternativo 2004. Ambos coincidieron en señalar que el combustible nuclear agotado que podría ingresar desde Australia “es residuo radiactivo” porque “viola el artículo 41”.
Córdoba y Buenos Aires, 6 de mayo de 2009.- La Fundación para la defensa del ambiente (FUNAM), una ONG con status consultivo en Naciones Unidos y miembro de la RENACE, informó hoy que “se realizó exitosamente en la ciudad de Buenos Aires la Audiencia Pública convocada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación para tratar los riesgos y la inconstitucionalidad del contrato firmado entre INVAP y ANSTO de Australia”. Ese contrato le permitió a INVAP, una empresa del estado nacional, construir el reactor nuclear de investigación OPAL en Sydney (Australia). Lamentablemente “ese mismo contrato preveía el posible ingreso a la Argentina de los residuos radiactivos que produjera el reactor para que se los acondicionara en nuestro país”, aclaró FUNAM.
La Audiencia Pública, uno de los novedosos mecanismos inaugurados por la Suprema Corte, fue el resultado de la acción de amparo iniciada en noviembre de 2002 por Juan Schröder contra el ingreso de residuos radiactivos extranjeros ya que violaba el Artículo 41 de la Constitución de Argentina.
El encuentro se realizó hoy por la mañana en la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Estuvieron presentes cuatro de los miembros de la Corte, el Dr. Ricardo Luis Lorenzetti (presidente), la Dra. Elena I. Highton de Nolasco (vicepresidenta), el Dr. Juan Carlos Maqueda y el Dr. Enrique Santiago Petracchi.
Juan Schröder sostuvo que el contrato “violaba claramente la constitución de Argentina porque el Artículo 3 de la Ley nacional nº 25.018 permite clasificar las barras de combustible agotado que vendrían de Australia como residuo radiactivo. Son el primer paso hacia la recepción de basura nuclear procedente de otros países”. Agregó que tras su presentación en la Justicia Federal “esta Audiencia Pública convocada por la Corte Suprema es un mecanismo tan excepcional como bienvenido para tratar una cuestión que podría afectar negativamente a las futuras generaciones de Argentina”.
RIESGOS DE TERRORISMO NUCLEAR
Por la parte actora expusieron el abogado constitucionalista Daniel Sabsay y el Dr. Raúl Montenegro, presidente de FUNAM y premio Nóbel Alternativo 2004. Ambos coincidieron en señalar que el combustible nuclear agotado que podría ingresar a la Argentina desde Australia “es residuo radiactivo”. Montenegro sostuvo que este ingreso “aumenta las probabilidades de actos terroristas” y hace que Argentina ingrese “sin consulta pública y violando la Constitución” al “muy reducido grupo de países que trata comercialmente los residuos radiactivos, Francia y Gran Bretaña”.
Daniel Sabsay, uno de los más reconocidos constitucionalistas de Argentina, dejó en claro ante la Corte que “corresponde aplicar el principio de prevención y precaución, y que permitir el ingreso de residuos radiactivos en violación del artículo 41 de la Constitución comprometería el desarrollo sustentable de las actuales y futuras generaciones, en clara violación del principio de equidad intergeneracional”.
Por la parte demandada expusieron representantes de Cancillería, que llegó acompañada de funcionarios de CNEA y de la Autoridad Regulatoria Nuclear, y de INVAP. Varios participantes del sector nuclear coincidieron en señalar que Argentina tiene almacenados unos 3 millones de kilogramos de combustible gastado, y que todavía no se ha desarrollado un sistema de confinamiento final. Juan Schröder indicó que CNEA “ha demostrado su incapacidad para manejar los residuos radiactivos localizados en Ezeiza, a punto tal que sigue abierta una causa penal en la Justicia Federal de Lomas de Zamora”. Agregó que los informes presentados por el perito designado por la justicia, el geólogo Lic. Fernando Díaz “muestran que existe contaminación de napas de agua subterránea con radioisótopos altamente peligrosos, como cesio 137 y plutonio 239”.
El Dr. Raúl Montenegro coincidió con las expresiones vertidas por Juan Schröder, y agregó que es “un desatino embarcarse en contratos secretos que pretenden ingresar ilegalmente residuos radiactivos para su tratamiento en Argentina cuando CNEA ni siquiera ha abordado la solución definitiva de los residuos propios, y donde las minas de uranio de Argentina siguen sin ser remediadas”.
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España: Denuncian una 'posible fuga' nuclear en la central de Garoña
Greenpeace ha denunciado que la central nuclear burgalesa de Garoña lleva 36 horas a mitad de potencia por "lo que parece ser una posible fuga en el combustible nuclear" y pidió información al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), "mientras que el organismo regulador ni confirma ni desmiente el suceso". Un portavoz de Nuclenor, la empresa propietaria de la central, ha asegurado que la bajada de potencia estaba programa y no es un suceso notificable al Consejo de Seguridad Nuclear.
En un comunicado, la ONG afirma que, según los datos de que dispone, una rotura de un elemento del combustible nuclear en la central nuclear de Garoña "ha provocado que ésta haya tenido que reducir su potencia a la mitad desde la madrugada del sábado", tal y como ha publicado Red Eléctrica Española (REE). Greenpeace dice haber contactado con la Sala de Emergencias (SALEM) del CSN para confirmar este extremo, sin que su responsable "lo haya confirmado ni desmentido". "Se ha limitado a declarar que Garoña estaba llevando a cabo reestructuraciones de las barras de control", ha explicado la organización. Según el colectivo ecologista, "casualmente, éste es el proceso habitual en caso de fuga para tratar de encontrar cuál es la varilla (o varillas) de combustible que sufre la fuga". Para Greenpeace, un fallo de esa naturaleza "supone un problema grave de seguridad", al afectar al combustible nuclear que alberga la vasija del reactor, "que es el verdadero corazón de la central nuclear". "En estos elementos tienen lugar las reacciones de fisión nuclear, que generan gran cantidad de radiactividad. Una rotura o anomalía en estos elementos provoca un aumento de liberación de radiactividad al circuito primario, que finalmente puede redundar en un incremento de los niveles de radiactividad emitidos al medio ambiente exterior", explicó. Piden el cierre definitivo este año La organización ecologista denunció que la central de Garoña "ya ha sufrido este problema de forma reiterada" y recordó que el 11 de diciembre de 2006 "se produjo un accidente similar". "El incremento que se produjo entonces en los niveles de radiactividad en el circuito primario, debido a las pérdidas anómalas de radiactividad del elemento de combustible dañado, fue la causa por la que Nuclenor se tuvo que adelantar la parada de recarga de 2007", indicó. Aseguró que, pese a que, entonces, Nuclenor apantalló el elemento de combustible roto, "para tratar de minimizar la liberación de radiactividad al circuito primario", ésta "se siguió produciendo sin remedio". Ante "el cúmulo de fallos en la instalación, conocidos a pesar del oscurantismo de Nuclenor", Greenpeace pidió al Gobierno "que no demore por más tiempo la decisión de cerrar definitivamente la central en julio de 2009, cuando acaba su permiso de explotación". "No hay ningún motivo económico, ni energético, ni medioambiental ni social al que el Gobierno pueda agarrarse para incumplir su compromiso de cerrar inmediatamente y de forma definitiva la obsoleta y peligrosa central nuclear de Garoña", precisó.
Fuente: elmundo.es