La ciudad de Cancún, sede de la COP16, nació de la destrucción de la naturaleza




Irónico es el término que usa Luis Hernández Navarro, periodista de The Guardian, para calificar el hecho de que la ciudad mexicana de Cancún sea la sede la COP16/CMP6 -la 16ª edición de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y la 6ª Conferencia de las Partes actuando como Reunión de las Partes del Protocolo de Kyoto- que se inaugurará el 29 de noviembre.
La reunión internacional de nombre larguísimo y con tufo a demagogia se realizará en una ciudad cuyo nombre significa nido de serpientes en lengua maya. La Cancún actual de los turistas es, a grandes rasgos, una suerte de estrecho alargado cubierto de hoteles enormes. La de antes, cuenta Hernández Navarro, era una isla desierta, separada del continente por estrechos canales, una serie de lagunas y un tramo de costa rodeada de selva virgen y playas prístinas.
Hace cuatro décadas, explica el periodista, el gobierno de México decidió convertir esa zona de gran riqueza natural en el centro del turismo del este del país. Imaginad la cantidad de concreto que se echó sobre la entonces selva para poder levantar más de 27 mil habitaciones de hotel y un centro urbano de 700 mil personas. Lo que un día fue Cancún se puede percibir todavía en otros lugares menos urbanizados de la Riviera Maya.
Pero, según Hernández Navarro, todo México es un ejemplo de errores en materia de protección ambiental. Y cita un ejemplo conocido por todos: la aparición el año pasada del virus H1N1 en las granjas industriales de cerdo de Perote, Veracruz. A saber qué efecto tendrían los cientos de desechos industriales mal tratados en la mutación del virus.
Otro ejemplo menos conocido en el exterior: Los residuos tóxicos vertidos en el río Atoyac, en el estado de Tlaxcala, ya han matado a la fauna local y ahora están causando cáncer en la población local, según un estudio realizado por investigadores mexicanos publicado en la revista Mutagénesis.
Sin duda, la COP16 será mucho más que una reunión de rutina sobre el cambio climático. Si los grupos de presión mexicanos se organizan, y ya lo están haciendo, habrá suficientes demandas medioambientales para que los políticos presentes sientan, como mínimo, vergüenza por sus gestiones.


Vía | www.guardian.co.uk
Foto | Safa in la

Entradas populares de este blog

Francia: ‘Mi orina contiene glifosato, ¿y la tuya?’ Denuncia contra el polémico herbicida

Insumisión, deconstrucción, decrecimiento

La humanidad tiene una oportunidad: La restauración masiva de bosques