Patagonia Argentina: Las represas en el Río Santa Cruz amenazan al Glaciar Perito Moreno

 En estos días ha sido noticia el rompimiento del Glaciar Perito Moreno, uno de los espectáculos naturales más impactantes y atractivos del planeta. Este evento generó también una inundación récord -la mayor en 30 años- en la localidad santacruceña de El Calafate.

Si bien este es un fenómeno natural, las dos represas proyectadas para el Río Santa Cruz podrían modificar los niveles del Lago Argentino, intensificando las consecuencias negativas para los residentes del lugar y amenazando a los mismos glaciares, no sólo al Perito Moreno sino al al resto de los que protege el Parque Nacional Los Glaciares, -el segundo más visitado de la Argentina después del después del Parque Nacional Iguazú- recibiendo alrededor de un millón de turistas cada año, con alto impacto en la economía regional. 


Por esta razón, en el Día Internacional de Acción por los Ríos, la Coalición "Rio Santa Cruz Sin Represas", conformada por Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), Aves Argentinas, Banco de Bosques, Flora y Fauna, Fundación Naturaleza para el Futuro, y Fundación Vida Silvestre Argentina insiste en reclamar la suspensión de este proyecto.
El Gobierno Nacional se ha empeñado en destacar que el proyecto actual de las represas no producirá daños sobre el Glaciar Perito Moreno, dado que las modificaciones incorporadas no generarán acoples entre el espejo de agua de la represa Condor Cliff con el Lago Argentino.
Sin embargo, para el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA), no se estudió la complejidad glaciológica de la cuenca ni el impacto en los glaciares que conforman el Hielo Patagónico Sur, opinión que fue ampliamente respaldada en la Audiencia Pública del 20 de julio del año pasado. A su vez, en febrero pasado en El Calafate el glaciólogo y especialista Pedro Skvarca justificó su oposición a las represas y dijo que hacía falta un mayor diálogo interdisciplinario entre ing hidráulicos, metereologos, geólogos y glaciologos. También el investigador del CONICET y profesor de glaciología Juan Pablo Milana advirtió que las represas elevarán indefectiblemente el nivel del Lago Argentino en aproximadamente el 95% del tiempo, con el consiguiente efecto en los glaciares.
La opinión internacional de los expertos coincide con la preocupación manifestada por la coalición respecto de los daños que podrían causar las represas: para determinar el impacto sobre los glaciares, es importante contar previamente con información sobre el grosor del hielo y reunir más información sobre el balance de masa glaciar.
Para Eric Rignot de la Universidad de Irvine, Estados Unidos, un cambio en el nivel del lago podría tener consecuencias graves y devastadoras: “el aumento del nivel del lago aceleraría el retroceso de los glaciares, generando inundaciones con desbordamientos que podrían amenazar la estabilidad de las represas. Contrariamente, el descenso del nivel del lago podría tener otras consecuencias catastróficas, ya que retiraría al sistema de las fluctuaciones naturales”. En concordancia, Matthias Braun de la Universidad de Erlangen-Núremberg, Alemania, afirma que “la creciente y floreciente industria del turismo de la región depende ampliamente del atractivo y el acceso fácil y rápido a los grandes glaciares. Por eso, una recesión provocada por el hombre, por ejemplo, del glaciar Perito Moreno debido a niveles del lago altos sería, en mi opinión, un desastre para esta área económica del sur de la Argentina, además de los impactos ambientales”. Por su parte, Shin Sugiyama de la Universidad de Hokkaido, Japón, advierte sobre la alteración irreversible del sistema hidrológico de la cuenca fluvial y sobre la necesidad de contar con estudios de riesgos más profundos sobre la totalidad de los glaciares sobre los que podrían impactar las represas. También señaló que “la cota actual planeada para la represa Cóndor Cliff es demasiado alta como para asegurar la estabilidad a largo plazo de los glaciares del Campo de Hielo Patagónico Sur”.
Además de los graves riesgos ambientales que supone la construcción de las represas en el Río Santa Cruz, la coalición considera que desde su origen el proyecto no cumple con procedimientos transparentes y que no resulta un proyecto prioritario. Por otra parte, no está en línea con los compromisos asumidos por Argentina en el Acuerdo de París para atender la problemática del cambio climático global.
Actualmente, la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal debe resolver un recurso de apelación contra la decisión de la Jueza Macarena Marra Gimenez que rechazó el planteo de nulidad del Estudio de Impacto Ambiental de EBISA. Dicho planteo estuvo basado en la ausencia de estudio de alternativas de proyectos, falta de relevamientos y campañas biológicas, incumplimiento de la Ley de Glaciares por no haberse efectuado un estudio ambiental estratégico, inexistencia de estudio de tendido eléctrico, falta de consulta previa a comunidades originarias, conflicto de intereses, omisión de análisis de "sismicidad inducida", precipitaciones y cambio climático, entre otros factores.
La Corte Suprema aún debe resolver un per saltum respecto del levantamiento de la medida cautelar del 21 de diciembre de 2016. Nuestro Máximo Tribunal deberá decidir si la Jueza Marra Gimenez hizo lo correcto al levantarla. Más allá del cumplimiento formal de aquella medida cautelar (presentación de un Estudio de Impacto Ambiental y celebración de una audiencia pública en el Congreso de la Nación), el Ministerio de Energía incumplió con la Ley de Obras Hidráulicas, la Ley de Glaciares y la Ley General del Ambiente. Por este motivo, la medida cautelar debe ser restituida.
El Río Santa Cruz, de 385 de kilómetros de longitud, es el último río de la Argentina en correr libre desde la Cordillera de los Andes hacia el Mar Argentino. Fue identificado por WWF Internacional como uno de los 177 ríos libres del mundo –grandes ecosistemas con poca modificación humana, que proveen hábitat clave para animales y garantizan la supervivencia de personas y naturaleza en todo el mundo. Por otra parte, el Glaciar Perito Moreno es uno de los monumentos naturales más icónicos de la Argentina. Debido a su delicadeza e interés glaciológico y geológico, en 1981 la UNESCO declaró al Parque Nacional Los Glaciares Patrimonio de la Humanidad en 1981.
Mientras existe una tendencia creciente a nivel global de desmantelar represas obsoletas, Argentina apuesta a la construcción de un proyecto que pone en riesgo nuestro patrimonio natural y cultural, con un mal negocio ambiental, social y económico.

Más información: www.riosantacruzlibre.org
#RioSantaCruzSinRepresas
Imagen: Michel Gunther

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El siniestro legado de las grandes represas
Desde hace años cada 14 de marzo el movimiento mundial contra las grandes represas realiza movilizaciones en todos los rincones del mundo para exigir un cambio en el modelo energético. Denuncia que la energía producida por las grandes represas no es limpia y que otras formas de energía sostenible son posibles.

Gustavo Castro Soto

Durante décadas hemos identificado a las grandes represas como suministradoras de energía limpia procedente de una fuente renovable. Sin embargo, en la década de 1980 y 1990 las movilizaciones contra ellas en el Sur global fueron de tal magnitud que lograron cuestionar este modelo. También en Europa hubo protestas de todo tipo. Los gobiernos reaccionaron no solo con represión, sino también con silencio y olvido.
Durante décadas las grandes represas no se cuestionaron y se aceptaron sus costos sociales y ambientales. Parecía que no había otra opción para generar “desarrollo".
Marcha de personas afectadas por las represas de Los Llanitos y Jicatuyo, Honduras.

Al final de la década de 1990 se aceptó elaborar un informe que hiciera balance de estas grandes infraestructuras. El Banco Mundial y otros bancos y empresas constructoras financiaron una comisión compuesta por grandes expertos en el tema. En el año 2000 salió a la luz el Informe de la Comisión Mundial de Represas (CMR) y sus resultados no gustaron a los promotores del mismo. Entonces se concluyó que las más de 45.000 grandes represas habían desplazado A entre 40 y 60 millones de personas de todo el mundo de sus viviendas, tierras y pueblos (actualmente pueden superar los 80 millones).
¿Para qué sirven las represas?
Pero el informe también afirmaba que el Banco Mundial, principal promotor y financiador de estas grandes obras, había endeudado a los países pobres para construir la infraestructura del supuesto desarrollo que se privatizaría años más tarde en beneficio de las corporaciones de la energía. En América Latina, las grandes empresas que se quedaron con el negocio de su producción y distribución fueron Endesa, Unión Fenosa e Iberdrola, entre otras.
Manifestación en 2012 de indígenas afectados por la represa de Belo Monte, Brasil.

Además, según el informe de la Comisión Mundial de Represas, los grandes embalses generaron mucha menos energía de la que se esperaba obtener, pero contribuyeron a la desaparición de bosques, selvas y manglares, que quedaron inundados bajo las aguas reduciendo la capa forestal del planeta y contribuyendo, por consiguiente, al aumento de la concentración de gases de efecto invernadero (GEI). Por si fuera poco, se calcula que la descomposición de la materia vegetal sumergida por esas grandes represas genera casi el 5% de los GEI del planeta.
El informe de la CMR verificó que los embalses tampoco habían servido del todo para evitar inundaciones y que, en algunos casos, las habían producido; que los destinados a riego no eran efectivos debido a las pérdidas por filtración y evaporación. Además, los monocultivos creados para usar estas aguas dañaron los suelos, aumentaron la concentración de agroquímicos y rompieron la soberanía alimentaria de los pueblos, dejando en manos de los grandes productores enormes extensiones de tierra y el control sobre las semillas patentadas e incluso transgénicas. La misma CMR propuso una serie de criterios que, de cumplirse, harían difícil la construcción de nuevas represas [2] .
Estos megaproyectos bloquearon el sistema hidrológico del planeta y facilitaron que las corporaciones pudieran adquirir años más tarde las concesiones de generación y por tanto el control privatizado del agua de los ríos, excluyendo de su uso a pueblos indígenas, campesinos, pescadores y otros sectores que dependen de que los ríos fluyan vivos, para que los pueblos estén vivos.
Hay que desenmascarar el mito. La energía hidroeléctrica no es tan verde
Represar todos los ríos
La creación de grandes embalses para producir energía, llevar agua a los núcleos urbanos o regar cultivos, implicó también la imposición de políticas exógenas, incluso con violencia y represión, contra comunidades y pueblos enteros. Muchas veces, las personas afectadas no fueron indemnizadas y perdieron sus modos de vida; las tierras más ricas y productivas y sus cementerios quedaron bajo el agua; se dividieron pueblos, familias y comunidades que perdieron su cultura. El impacto psicosocial fue descomunal.
Vista de la construcción de la represa de Belo Monte, Brasil.

La Comisión Mundial de Represas concluyó que el 60% de las cuencas más importantes del planeta había desaparecido por la falsa idea de que no se debe desperdiciar el agua de los ríos que fluye hasta el mar, sino que hay que represarlos todos.
Sin embargo, las grandes constructoras no podían dejar este negocio. La crisis climática les dio la oportunidad de seguir con lo mismo. Los países del norte se han visto obligados a partir de año 2005 a reducir al menos el 5 % de los GEI respecto a los valores que tenían en 1990. Pero el Protocolo de Kioto considera limpia la energía hidroeléctrica.
Las represas han desplazado en todo el mundo a 80 millones de personas
Así, las corporaciones de energía y constructoras de grandes represas, con la complicidad de los gobiernos, se dieron a la tarea de justificar más represas. De este modo, además, garantizaban las inversiones que prometían llegar en el marco de los Tratados de Libre Comercio e Inversión, ya que las corporaciones requerirían grandes reservas de energía y de agua. Esto provocó un fortalecimiento de la resistencia en todo el mundo.
La resistencia se consolida
A principios de la década del 2000 se llevó a cabo el primer encuentro mundial contra las represas en Brasil, luego en Tailandia y luego en México (donde estuvo presente la Coordinadora de Afectados por Grandes Embalses y Trasvases (Coagret) de España). También se conformó la Red Latinoamericana contra las Represas (Redlar) que sostuvo encuentros en diversos países de la región, intercambiando experiencias cada dos o tres años, así como investigación y estrategias comunes de resistencia. Luego muchos países fueron conformando sus redes nacionales de resistencia. Entre ellos, el Movimiento Mexicano de Afectados por las Represas y en Defensa de los Ríos (Mapder).
Sin embargo, ahora ya no se trata solo de resistir sino de proponer un nuevo modelo energético popular que implica que los pueblos tengan en sus manos el control de la energía, que sea descentralizada y sin impactos socioambientales. Y este planteamiento significa la construcción de otro sistema alternativo al capitalismo. El problema no es técnico, sino político: ¿Qué otros mundos son posibles diferentes al capitalismo? ¿Qué proyecto de vida distinto queremos construir? Y a partir de ahí construir un modelo energético que lo sustente, con respeto al medio ambiente.
El agua y la energía son el centro de la reproducción de la vida, pero también del capitalismo que pretende acapararlos. Su control es clave para la acumulación del capital. Por ello, la lucha por la democratización de ambos está siendo criminalizada en todo el mundo. Pero la lucha por la defensa del agua, de este bien natural común para la vida y nuestra felicidad, es una responsabilidad de todos y todas, estemos donde estemos [3] . ¡Agua y energía no son mercancía!
Adónde va el agua del planeta
Hay otros sectores e inversiones que dependen del agua y la energía en grandes cantidades. La minería es uno de ellos. Para lixiviar el oro se requiere de uno a tres millones de litros de agua cada hora mezclados con toneladas de cianuro cada día, además de ingentes cantidades de energía. Pero de igual manera requieren mucha agua y energía el fracking, la construcción de oleoductos y gasoductos, la explotación petrolera, canales interoceánicos; las plantaciones de eucalipto, palma de aceite, pino, soja, maíz transgénico; los parques industriales, las plantas automotrices, la ganadería intensiva, los hipermercados, entre otros megaproyectos que además se apropian de grandes extensiones de territorio.

Notas:
[1] http://www.otrosmundoschiapas.org/
[2] El Escaramujo, Nº 56, Directrices para construir Represas en http://otrosmundoschiapas.org/index.php/component/content/article/49-25-el-escaramujo/49-el-escaramujo/2097-el-escaramujo-56-directrices-para-construir-represas)
[3] El manual No Seas Presa de las Represas se puede descargar en: http://otrosmundoschiapas.org/materiales/2011/07/no-seas-presa-de-las-represas/)
Fuente: Ecologistas en acción - https://www.ecologistasenaccion.org/article36019.html - Imagen:
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