Otra escena fáustico-dantesca del Chernóbil nipón a cámara lenta





A pesar del intento de la industria nuclear -y de sus alrededores y colaboradores- de abonar y propagar un resurgimiento de lo nuclear, el camino no va a resultar un sendero de rosas sin resistencia ciudadana y cantos de alegría y confianza.
Los científicos honestos no suelen ser adivinos pero pueden y suelen hacer predicciones exitosas o apuntar escenarios probables con mayor o menor detalle. El gran científico franco-barcelonés, republicano e internacionalista, Eduard Rodríguez Farré acertó esta vez –suele hacerlo en temas nucleares (y no nucleares)- de pleno. Y lo dijo, y lo escribió además, muy pocos días después de la hecatombe nuclear nipona: Fuskuhima es y será un Chernóbil a cámara lenta [1].
Veamos una de las últimas escenas de este Chernóbil nipón. “Hay algunas fallas activas en el área de la central nuclear, y nuestros resultados muestran la existencia de anomalías estructurales similares tanto bajo la zona de Iwaki como bajo el área de la central de Fukushima Daiichi. Si tenemos en cuenta que se ha producido un gran terremoto en Iwaki no hace mucho tiempo, creemos que es posible que un terremoto con una fuerza similar ocurra en Fukushima", ha asegurado Dapeng Zhao, profesor de geofísica en la Universidad Tohoku y director del equipo que ha realizado el estudio publicado en la revista de la Sociedad Europea de Geociencias, Solid Earth [2]. Precisamente, el pasado 14 de febrero se registró un terremoto en esa zona de Japón, magnitud 6,2, que pudo sentirse en toda la región de Fukushima.
Según las autoridades niponas, cómo no, el temblor no ha provocado ningún contratiempo en la central accidentada. Puede ser eso… o puede no serlo. ¿Quién puede confiar a estas alturas de lo sabido en las informaciones de TEPCO o del gobierno japonés?
Según la investigación, realizada “a partir del estudio de 6.000 terremotos en la zona”, provocados “por un movimiento ascendente de fluidos magmáticos empujados por la placa del Pacífico” que pueden generar tensones en las fallas, el seísmo que provocó el catastrófico tsunami de magnitud 9,0 y otro posterior de 7,0 en Iwaki [3] “marcan la senda de una nueva falla que se habría instalado bajo Fukushima”. Ni más ni menos.
Las autoridades niponas, se señala en el informe, deben o deberían asegurar “la estabilidad de la planta atómica maltrecha para evitar un susto mayor en el futuro por su delicada situación sismológica actual”. Otra de las singulares externalidades de la industria nuclear. ¿Segura? El terremoto de marzo de 2011 asestó un golpe devastador a la planta nuclear y puede “haber propiciado que a partir de aquel momento esté mucho más expuesta a sufrir bajo sus suelos un nuevo sismo devastador”. Este es el nudo esencial, con esto hay que operar.
Los investigadores reconocen que no se puede predecir cuándo podría darse un terremoto de gravedad, señala JS de Público, tampoco son adivinos, pero “aseguran que sus hallazgos deberían tenerse en cuenta no sólo para la central de Fukushima Daiichi, sino para las pruebas de resistencia de otras plantas cercanas, como Fukushima Daini, Onagawa y Tokai”. ¡También con eso hay que contar!
¿Qué resultado podrá inferirse de esas pruebas? Habrá que verlo. ¿Potenciar lo nuclear, exportarlo incluso, como parece que Japón –es decir, corporaciones y gobierno- está haciendo? No parece que los vientos, si son honestos, apunten verazmente hacia ese escenario.
Por lo demás, no será ésta, probablemente, la última escena dantesca que nos brinde el Chernóbil nipón. La película de terror continúa. A cámara lenta… Y con muchos colores.

Notas:
[1] Eduard Rodríguez Farré y Salvador López Arnal, Ciencia en el ágora. El Viejo Topo, Mataró (Barcelona), en prensa (capítulo VI).
[2] J. S. “Una falla sísmica se abre bajo la central de Fukushima”. Público, 15 de febrero de 2012, p. 33.
[3] un terremoto de magnitud 7 en Iwaki, señala J.S, se convirtió en la mayor réplica registrada del terremoto de marzo de 2012 con el epicentro en tierra firme. Tuvo lugar a unos 60 kilómetros al suroeste de Fukushima, “central que se encuentra justo encima de una línea imaginaria que se podría trazar entre el seísmo de Iwaki y el del 11 de marzo”.

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