El loro barranquero de América del Sur cruzó la cordillera de los Andes hace 120.000 años



Las subespecies de loros barranqueros que habitan en Argentina son descendientes de una población que logró cruzar la cordillera de los Andes desde el lado Pacífico hace 120.000 años. Un grupo de investigadores ha descubierto que, a pesar de las dificultades que supone cruzar las altas y hostiles montañas, un solo cruce fue suficiente para que esta especie se expandiera con éxito desde lo que hoy es Chile hasta la Patagonia y las costas del Atlántico.

Diferentes subespecies de loros barranqueros (Cyanoliseus patagonus) se encuentran a ambos lados de la cordillera de los Andes, por lo que los investigadores los consideran buenos candidatos para realizar investigaciones sobre la forma en que las especies de animales se mueven hacia hábitats más apropiados, superando barreras naturales.
Los autores del estudio, cuyos resultados se publican en la revista Frontiers in Zoology, realizaron dos sondeos en un área que se extiende a lo largo de 13.000 kilómetros, donde descubrieron 66 colonias de loros. Allí recolectaron plumas que las aves habían mudado de manera natural y las utilizaron para obtener material genético que les permitió decodificar las relaciones que existen entre las distintas colonias. El estudio muestra que los Andes son una barrera muy efectiva para el flujo genético y que en muy raras ocasiones esta barrera puede ser superada.
Además, la información genética, junto con restos fósiles, permitió a los investigadores establecer el periodo en que se llevó a cabo el cruce de los Andes. El informe señala que este ocurrió en un área de gran altitud cerca del Aconcagua (la mayor elevación de los Andes con 6.962 metros), probablemente a través de un pasaje de unos 3.000 metros de altitud.
En algunos lugares de América del Sur, los loros barranqueros se encuentran amenazados por la extinción, por lo que los autores consideran que esta información servirá para fortalecer los esfuerzos de conservación. De las subespecies de Chile, únicamente sobreviven entre cinco mil y seis mil individuos, mientras que de las subespecies del norte de Argentina solo dos mil parejas se reproducen en ambientes silvestres. Por otra parte, las poblaciones más numerosas de loros, que viven en la Patagonia (sur de Argentina), también están amenazadas debido a la destrucción de su hábitat, dado que las estepas han sido deforestadas para la producción de soja.
En el estudio han participado investigadores del Instituto Max Planck de Ornitología (Alemania), el Instituto Konrad Lorenz de Etología (Austria), la Universidad de Freiburg (Alemania), el Proyecto Patagonia Noreste (Río Negro, Argentina) y el Laboratorio de Ecología y Diversidad de Aves Marinas de la Universidad Católica del Norte (Coquimbo, Chile).
ECOticias.com – ep

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Las especies invasoras de Chile son más peligrosas para Argentina que viceversa



Especies invasoras en Chile constituyen un riesgo mayor para el país vecino Argentina que viceversa. Estas son las conclusiones de científicos de la Universidad de Concepción en Chile y del Helmholtz-Zentrum für Umweltforschung - UFZ (Centro Helmholtz de Investigación Medioambiental) a partir de una investigación de la flora de ambos países. En particular, 22 especies exóticas (alóctonas) que crecen en Chile a las orillas de las carreteras que comunican con el país vecino representarían un alto riesgo, escriben los investigadores en la revista profesional Biological Invasions.

ENVIADO POR: ECOTICIAS.COM / RED / AGENCIAS, 20/07/2011, 15:25 H | (60) VECES LEÍDA


El comercio entre Chile y Argentina se desarrolla principalmente por vía terrestre. En el último decenio, las cantidades transportadas se han más que triplicado. Los Andes formaron por largo tiempo una barrera natural entre ambos países. El creciente transporte la ha hecho cada vez más porosa. De las 875 especies exóticas que se analizaron, poco menos de 300 crecen sólo en Chile o sólo en Argentina y unas 300 son propias de ambos países. Especies invasoras pueden afectar sensiblemente los ecosistemas y causar grandes daños en la agricultura.
Los investigadores clasifican a la algaravía pegajosa (Parentucellia viscosa) como la especie más peligrosa para el país vecino. Esta planta herbácea anual proviene originalmente de la región mediterránea. Dentro de 48 años ya ha podido expandirse en 10 provincias chilenas. "Desde nuestro punto de vista es necesario poner atención especial en los arbustos y árboles", concluye la Dra. Nicol Fuentes. "Será muy difícil erradicar especies tales como la zarzamora (Rubus ulmifolius), la rosa mosqueta (Rosa rubiginosa) o el aromo (Acacia dealbata), porque en el entretanto se han expandido vastamente. Buenas posibilidades hay por el contrario con el escobón (Cytisus striatus), porque se encuentra sólo al comienzo de la fase de propagación."
Según la opinión de los biólogos es importante que científicos y expertos determinen prioridades para las medidas a tomar contra las especies invasoras. "La cooperación entre los países vecinos en una planificación conjunta de medidas sería la vía más efectiva de invertir fondos recaudados en la prevención y el control de especies invasoras. Ese es el resultado de nuestra investigación", explica Dr. Ingolf Kühn del UFZ.
El equipo chileno-alemán de investigadores ya había analizado hace dos años el desarrollo de la flora en Chile desde 1900. De los más de 70.000 ejemplares del herbario de la Universidad de Concepción pudieron identificar 1.997 plantas nativas y 629 plantas exóticas, demostrando además que las especies invasoras se han expandido por casi todo el territorio dentro del lapso de un siglo. Foco central de la propagación es la zona climática Mediterránea, en la cual los colonos españoles introdujeron a partir de 1520 la agricultura europea. Las especies invasoras se propagaron intensivamente con el fuerte crecimiento de la agricultura chilena, y con ello también de la producción de cereales, entre 1910 y 1940.
Para estimar el impacto de las distintas especies, los investigadores hicieron uso de un método australiano, porque las especies europeas son un problema también en Australia. Científicos australianos, checos y alemanes pudieron recientemente demostrar con un estudio, que en Australia se encuentran entretanto 750 especies vegetales provenientes de Europa Central. La mayoría de las especies llegaron al quinto continente entre 1840 y 1880, así como entre 1980 y hoy, reflejando de este modo las olas inmigratorias. Cerca dos tercios de las especies fueron introducidas deliberadamente en Australia. Entre ellas también varias especies que estaban destinadas para la ornamentación de los jardines, tales como el fresno (Fraxinus excelsior) o el haya común (Fagus sylvatica). Como la primera especie se conoce al avellano (Corylus avellana), comercializado a partir de 1803 en viveros australianos. 1843 llegó además el arce (Acer platanoides), utilizado de forma preferente por planificadores del paisaje al trazar avenidas. Habiendo tantas especies exóticas, los investigadores cuentan con que se establecerán y expandirán invasivamente otras especies - aunque eso pueda suceder con cierto retraso.

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