La pérdida de hielo marino provoca que más cachorros de oso polar mueran ahogados








Los ecologistas que estudian los osos polares frente a la costa de Alaska han hallado que cuando los cachorros se ven obligados a nadar largas distancias con sus madres debido a la pérdida de hielo marino, casi la mitad no sobrevive a la travesía. 
El estudio, que se anunciará en la International Bear Association Conference en Otawa el jueves, confirma los peligros que supone la pérdida de hielo para la población de oso polar de Alaska. Se ha teorizado ampliamente de que los osos polares adultos se han visto obligados a cruzar tramos cada vez más largos de mar abierto a medida que las regiones polares se calientan. El nuevo trabajo por parte de los investigadores Anthony Pagano, Kristin Simac, George Durner y Geoff York del Centro de Ciencia de Alaska de Estudios Geológicos de Estados Unidos (USGS) confirma esta teoría. También revela que estas distancias a nado por mar abierto tienen consecuencias dramáticas para los cachorros, que se ven obligados a seguir a sus madres en busca de alimento y terreno sólido.
"Esta investigación es el primer análisis que identifica una importante tendencia mantenida durante varios años de distancias nadadas cada vez más largas," decía el lunes el coautor Geoff York. "El cambio climático está retirando el hielo marino, obligando a los osos polares a nadar distancias más largas para encontrar alimento y hábitat."
Los datos que han llevado a estos hallazgos sorprendían. "Fue de casualidad," dice York, quien trabajó para la USGS en Alaska desde 1996 a 2008. Su trabajo allí fue crítico en la decisión de 2008 del Servicio de Pesca, Fauna y Flora de los Estados Unidos para listar al oso polar como especie amenazada bajo la Ley de Especies en Peligro.
Cada primavera, investigadores del USGS marcan hembras de oso polar en el Mar de Beaufort y el Mar Chukchi y siguen sus movimientos a través de rastreo GPS. "Debido a la forma de su cuerpo, los collares no se adaptan en los machos," dice York. "Y poner un collar a los adultos jóvenes es demasiado peligroso porque crecen muy rápido y el collar podría acabar estrangulándolos. De manera que gran parte de lo que sabemos se basa en el movimiento de las osas polares hembras."
Pagano y York recogieron datos de 68 GPS durante un periodo de seis años desde 2004 a 2009. Cada collar está programado para que se abre y caiga cuando la batería que lleva se agota al cabo de aproximadamente un año. Observaron cada distancia nadada récord de las hembras madres y hallaron distancias de más de 30 millas, implicando a 20 osos durante estos seis años. Un oso nadó 426 millas. Otro estuvo en mar abierto durante casi 13 días seguidos.
Once osos que nadaron largas distancias tenían cachorros en el momento del despliegue de los collares. Cinco de estos osos perdieron a sus cachorros mientras nadaban, una tasa de mortalidad del 45%. Entre los cachorros no obligados a nadar largas distancias la tasa de mortalidad fue del 18%.
"Los osos adultos jóvenes son nadadores experimentados," dice York. "Pero no pueden alzar sus hocicos mientras nadan, de manera que se ven expuestos a morir ahogados si tiene lugar una tormenta. Los cachorros corren un peligro aun mayor. Su tamaño de cuerpo más pequeño los hace propensos a sufrir hipotermia y no tienen las reservas energéticas de un oso adulto. No pueden alimentarse mientras nadan y mantenerse a lomos de la madre requiere mucha energía."  
Fuente: oceansentry.org

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