España: Los animales ganan derechos... y convulsionan la agenda política.

Las fiestas populares cruentas y la prohibición de exhibir los animales en circos son algunos de los múltiples asuntos que concitan debate


Antonio Cerrillo/Àlex García (Fotos)

La defensa de los derechos de los animales ha entrado de lleno en el debate político, también en el mundo local. Los animales son seres que sienten o sufren; y el hecho de que cada vez haya más y mejores conocimientos científicos sobre sus actitudes y comportamientos hace que muchos ciudadanos los hayan convertido en una causa política de primer orden.
Los defensores de los animales, alistados en diferentes oenegés y fundaciones, han protagonizado realmente una rebelión en la granja, con creciente influencia en partidos e instituciones. Sus reclamaciones han dado lugar a nuevas normas que regulan la relación entre el hombre y los animales.
Leonardo Anselmi
“Los animales no son cosas, sino que, según el trato, pueden disfrutar o sufrir”
“Los derechos de los animales han entrado en la agenda política en primer lugar por la existencia de estudios científicos y académicos que han demostrado que los animales no son cosas, sino que, según el trato, pueden disfrutar o sufrir; y eso nos sitúa ante el hecho de que a mucha gente le resulte incómodo que todavía pervivan diferentes mecanismos para explotarlos y pocos para protegerlos”, señala Leonardo Anselmi, director de la Fundación Franz Weber para el Sur de Europa y América Latina,
En Catalunya, por ejemplo, la prohibición de los toros, el veto a la exhibición de los animales salvajes en circos, el cuestionamiento de la caza de jabalíes, el veto a los shows con delfines o la redefinición del zoo de Barcelona han ampliado el foco de las discusiones.
“De la misma manera que hemos creado estados para las personas, también los animales requieren un conjunto de normes que los defiendan”, añade Anselmi.
Diferentes planos de interés
A muchos ciudadanos les preocupe saber cómo se acaba con la plaga de las palomas de manera incruenta, mientras en paralelo despunta una cultura vegana
En Barcelona y otras ciudades no sólo se discute si hay que esterilizar los perros y los gatos, o cómo deben organizarse las campañas de adopción responsable de mascotas y contra la compra compulsiva de mascota.
El cambio de valores hace que a muchos ciudadanos les preocupe también saber cómo se acaba con la plaga de las palomas de manera incruenta, mientras despunta una cultura vegana, que se escandaliza por los pecados de la industria de la carne (que causa deforestación en las selvas, es responsable del 18% de emisiones que calientan la atmósfera y es señalada como primer eslabón de las enfermedades del mundo rico).
Y, en paralelo, en toda España las fiestas cruentas tradicionales empiezan a ser vistas como un capítulo de una historia en blanco y negro que merece la pena ser actualizada.
Tal vez, el mejor indicador de estos cambios sea la actitud reactiva del grupo ultraconservador Vox, que ha convertido la defensa de la tauromaquia y la caza en señas de una identidad presuntamente herida mientras los partidos tradicionales mantienen una actitud tibia ante este desafío, lo cual hace pronosticar que las demandas animalistas van a seguir teniendo recorrido. “Esta es la demostración de que los derechos de los animales forman parte de la agenda de la renovación”, considera Anselmi.
Nuevos valores
El mejor indicador de estos cambios es la actitud reactiva del grupo ultraconservador Vox
“Los partidos tradicionales aceptan cada vez más los derechos de los animales, pero lo hacen con boca pequeña, con más arengas y frases hechas que estudios, y sin estructura para analizar estos temas”, señala Leonardo Anselmi, director de la Fundación Franz Weber para el Sur de Europa y América Latina, para quien “no se puede hacer política de defensa de los animales para conformar, sino para transformar” sus condiciones de vida.
Para este experto, el estudio de la violencia que se ejerce sobre los animales se puede relacionar también con la violencia que se ejerce sobre los seres humanos
Silvia Barquero
“Ningún partido, excepto nosotros, plantea extender la prohibición de los toros”, dice la presidenta del Pacma
“Nosotros apreciamos un creciente interés social en la defensa de los derechos de los animales. Queremos que la prohibición de la exhibición de animales salvajes en circos decretada en Catalunya se extienda a toda España con una ley estatal”, señala Silvia Barquero, presidenta de partido animalista Pacma.
Este partido nació volcado en la demanda de la prohibición de los toros y hoy maneja datos que hacen muy improbable que la reconquista prometida por Vox llegue a la Monumental.
El 92% de los españoles no ha ido a los toros el último año y el 67% los rechazan.
“Ningún partido, excepto nosotros, plantea extender la prohibición de los toros”, añade Barquero, cuyo programa electoral ha reservado un amplio capítulo a las propuestas para luchar contra el cambio climático, la reducción de emisiones y la defensa del transporte público.
Debate de los partidos
“Los partidos tradicionales aceptan cada vez más los derechos de los animales, pero lo hacen con boca pequeña, con más arengas y frases hechas que estudios”
Sin embargo, el espacio político de Pacma en Barcelona es más estrecho que en otros lugares. La cosecha de votos en los dos últimos comicios locales (2011 y 2015) ha crecido poco (está en torno al 0,7%/0,8%), mientras que en las últimas elecciones generales (2019) se mantuvo estable y obtuvo 12.344 votos (1,4%), algo menos que en otros sitios del área de Barcelona.
Competencia
El espacio político de Pacma en Barcelona es más estrecho que en otros lugares
Tal vez, la razón de ese estancamiento sea que el argumentario animalista ha impregnado de manera transversal los diferentes partidos, especialmente el PDECat, Comuns y ERC, y menos PSC y Cs, según Leonardo Anselmi.
El Pacma ha sido a veces considerado un “partido unicausa”, estigma del que intenta zafarse con un programa que incluye muchos otros motivos.
Muchas otras voces creen que no debe haber un partido animalista, sino animalistas en todos los partidos.
Otra evidencia de los avances registrados en este campo es que los derechos de los animales están siendo objeto de interés en Catalunya tanto en los colegios de abogados o en las universidades (donde se imparte algunos másteres) y todo ello gracias a un trabajo prolongado de las oenegés, entre las que cabe citar a ADDA, entre las pioneras (pues promovió las primeras campañas contra los toros en los años 80 de siglo pasado, en medio de gran incomprensión de muchos sectores)
Los nuevos caballos de Troya
El rechazo al maltrato animal, el debate sobre su bienestar y el destino de las especies del zoo han marcado los debates sobre la defensa de los animales en Barcelona.
Mientras, la convivencia con las mascotas ha abierto múltiples trincheras ciudadanas.
La plataforma Espai Gos batalla por que los perros ganen espacio público y se combata la intolerancia hacia estos animales; y en este sentido se ha creado la playa para perros. Pero, en el otro lado de la moneda, muchos sectores abogan por que “haya menos perros y que se cuiden mejor”.
El programa de esterilización de las palomas (con pienso que impide la reproducción) ha introducido racionalidad en un asunto antes muy crispado, pero el destino de los cuatro delfines que quedan en el zoo no se ha resuelto.
Los cetáceos dejaron sus coloristas exhibiciones (tras las campañas para delatar la trastienda del adiestramiento), pero estos ejemplares siguen en espacios hoy considerados muy reducidos.
La búsqueda infructuosa de una reserva marina que los acoja es un ejemplo del tortuoso (¿imposible?) camino de regreso al mar de los cetáceos que han vivido enclaustrados.
¿Se seguirá alimentando el mito Liberad a Willy?
El nuevo caballo de Troya es la reconversión del Zoo de Barcelona, cuyas premisas de adaptación tradicionales (investigación, conservación...) han sido sobrepasadas por el tsunami animalista.
El nuevo Zoo busca volcarse en conservar los ecosistemas naturales de origen (fragmentados, destruidos), mientras se abre camino la idea de frenar la reproducción de animales en su interior.
Sólo se permitiría la cría cuando se trate de animales con programas o perspectivas de reintroducción.
Y, además, el zoo será el centro de acogida de animales salvajes decomisados o maltratados por el comercio ilegal.
Anna Mulà, miembro del consejo municipal de convivencia, defensa y protección de los animales, señala las múltiples carencias no resueltas. Es prioritario conseguir un equipamiento de acogida de animales de compañía o crear un nuevo espacio para la protección y adopción de gatos, entre otras prioridades.
“Tenemos que mejorar la esterilización de animales objeto de comercialización y prohibir la exhibición en circos de todos los animales; no sólo de los salvajes”, señala.
Los animales son víctimas colaterales, y por eso se necesitan protocolos para intervenir de urgencia y evitar su desamparo: en incendios de viviendas, en desahucios, cuando el dueño está en prisión u hospitalizado, o cuando la mujer víctima de la violencia no puede llevar a su perro al centro de acogida.
Y está todo por hacer en materia educativa: la tenencia responsable, las posibilidades que brindan estos animales para combatir el matonismo en la escuela o para conocernos a nosotros mismos, dice Anselmi.
Tal vez, la violencia contra los animales es la misma que se ejerce sobre otros seres humanos.
Fuente: La Vanguardia-Natural



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