Un manifiesto para curar el politraumatismo climático que sufre el planeta

La crisis climática es una realidad innegable. Las plazas, que se llenan en las ciudades europeas, lo evidencian al grito de "no hay planeta B" . En parte, la sociedad no hace otra cosa que recoger el testigo de la ciencia, que advierte de que el calentamiento global está aquí y reclama cambios "sin precedentes" que frenen la subida global de las temperaturas. Todo ello, sitúa al ser humano en un espacio histórico de incertidumbre: actuar o abrir la puerta al abismo.

Alejandro Tena

Los colectivos sociales lo tienen claro; hay que cambiar las cosas. Pero, ¿cómo? Esta es la pregunta que tratan de resolver Emilio Santiago y Héctor Tejero en la publicación ¿Qué hacer en caso de incendio? Manifiesto por el Green New Deal , donde analizan la coyuntura de emergencia climática actual para tratar de buscar esa vía de escape que permita a la humanidad ganar tiempo. El libro, editado por Capitán Swing , se presenta con el interés de ofrecer pautas útiles para la creación de un movimiento social y político capaz de revertir la crisis actual. Una crisis que se puede interpretar como una especie de "politraumatismo ecológico" , dada la magnitud de las heridas que sufre el planeta.
“El Green New Deal era ya la columna vertebral de las propuestas programáticas de los partidos verdes”, explican los autores. Sin embargo, hasta 2018 este término no había dado el salto mediático. Un salto que se explica por varios factores como son las crecientes huelgas climáticas y el ascenso político de la senadora estadounidense Alexandria Ocasio-Cortez , que ha convertido el ecologismo en uno de los ejes de su carrera en las instituciones norteamericanas.

¿Qué hacer en caso de incendio? Manifiesto por el Green New Deal

Empleo Verde, revolución ecocientífica, educación ecosocial, ecofiscalidad , cuidados, alimentación sostenible, economía circular, transporte sostenible o la renaturalización de los espacios públicos son algunos de los objetivos que plantea esta publicación para tratar de "ganar tiempo".
Una lista de acciones que nacen de una propuesta “radical” con la que se busca “avanzar hacia un sistema mucho más sostenible, donde el crecimiento económico no lo sea todo”, explica a este diario Tejero, doctor en Bioquímica y Biología Molecular, fundador de Contra el Diluvio y candidato de Más Madrid a la Comunidad de Madrid.
“La enfermedad se llama capitalismo” , enuncia uno de los capítulos centrales del libro, resumiendo bien las premisas ideológicas y sociales que esconde el programa del Green New Deal. En el fondo, todo gira en torno a esa idea de reconocer que este sistema económico se fundamenta en la explotación y la producción infinita de los recursos . Percatarse de ello, entre tanto, debe llevar a la sociedad a entender la contradicción que supone el crecimiento ilimitado para con un planeta que alberga límites .
En virtud de ello, el Green New Deal se ofrece como una especie de volantazo al rumbo de la historia . Es, quizá, el primer paso para revertir esta crisis que, para los autores tiene un contenido político que, en la mayoría de las ocasiones pasa desapercibido. “Recuerdo que en el debate electoral de 2015 el que el cambio climático ni siquiera se tocó, y ahora se ha convertido en uno de los temas más esenciales e importantes de la campaña”, señala a Público Emilio Santiago, doctor en antropología y miembro del colectivo Instituto de Transición Rompe el Círculo . Todo ello es el reflejo de que la sociedad empieza a estar preparada para avanzar hacia un modelo que revierta los errores que fundamentan esta crisis climática.
Contra la tecnocracia y el catastrofismo
Este modelo capitalista es insostenible para con la Tierra. Esta es la idea que se puede sacar, a primera vista, del ensayo de Tejero y Santiago. La apuesta de su modelo de Green New Deal , descrito en el prólogo por Íñigo Errejón como un concepto que se articula entre Gramsci y Ocasio-Cortez, viene a discutir dos líneas comunes dentro de los postulados verdes: el catastrofismo y la ilusión tecnocrática .
La apuesta tecnocrática apunta a los avances tecnológicos como la principal solución a las crisis de sostenibilidad actual. La fe en los mercados y en el desarrollo tecnológico es, según el texto, una respuesta liberal que se configura con frecuencia ante la situación de emergencia climática. “Lo que da miedo es que parezca que simplemente con cambiar la tecnología se pueda frenar el cambio climático”, opina Tejero.
Un buen ejemplo de esta ilusión tecnocrática es la apuesta radical por la sustitución del parque móvil , en pro de un aumento de ventas del sector automovilístico. En ocasiones esta medida se presenta como una solución fácil hacia la descarbonización, olvidando que la producción de vehículos también deja una huella ecológica importante. “A veces se construye un relato ficción donde se plantea que, dentro de unos años, va a aparecer una tecnología mágica que va a solucionar el problema climático y esto puede impedir que se apueste por otras medidas”, expone Tejero.
Por su parte, la idea del catastrofismo tiene que ver con las posturas dramáticas que se vierten en ocasiones desde los sectores ecologistas. En ese sentido, los autores interpretan como “una rendición política” el hecho de que se compren mensajes que hablen de que el colapso ecosocial es irreversible. “El catastrofismo acierta en evidenciar que la catástrofe es una posibilidad muy real que no debe pasar desapercibida, pero falla al dar a esta crisis un estatus de hecho consumado", advierte Santiago.

Fuente: https://www.publico.es/sociedad/cambio-climatico-manifiesto-curar-politraumatismo-climatico-sufre-planeta.html
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Justicia climática ahora, los gritos en Chile y el mundo durante la Segunda Marcha por la Tierra
Además, se confirmó una nueva convocatoria para el 20 de septiembre. «Hay muchas actividades en diferentes partes del mundo para involucrarse» difundieron en una carta publicada horas antes de la marcha de este viernes.
 
Numerosos manifestantes avanzaron por la Alameda respondiendo a la convocatoria del movimiento Viernes por el Futuro (Fridays For Future) Santiago. Junto a la Cumbre de los Pueblos y la Sociedad Civil por la Acción Climática, declararon Estado de Emergencia Climática y Ecológica en nombre de la sociedad civil.
Las organizaciones recordaron que “Chile es una de las 195 partes que firmó voluntariamente el Acuerdo de París, comprometiéndose a mantener el calentamiento global estrictamente bajo los 2º C, idealmente bajo los 1,5º C”.
El calentamiento global, desde la era preindustrial hasta ahora, es de 1°C y, según el último informe publicado por el  Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) se necesitan transiciones “rápidas y de gran alcance” para que las emisiones disminuyan en 45% al 2030, alcanzando el “cero neto” en 2050 con un aumento proyectado de 1,5°C, plantearon en el contexto de la marcha de este 24 de mayo.
Una protesta que se repitió en varios lugares del mundo: España, Francia, Alemania, Suecia, México, entre otros. Precisamente, la precursora de los “Viernes por el futuro”, Greta Thunberg, una sueca de 16 años, habló en Estocolmo ante unos 4.000 manifestantes.
“Todos estamos en el mismo barco”, había escrito un manifestante de Madrid (España) en su pancarta, expresando un sentimiento compartido por jóvenes que se manifestaron en más de 120 países. Según la agencia Infobae, alrededor de 15.000 manifestantes tomaron las calles de Berlín (Alemania), coreando: “¿Qué queremos? ¡Justicia climática!, ¿Cuándo la queremos? ¡Ahora!”.
Jóvenes activistas españoles del clima participan en una manifestación en Barcelona (AFP)

“Un, dos, tres grados… ¡Es un crimen contra la humanidad, un crimen contra la biodiversidad!” o “¡estamos más calientes que el clima!”. Esto cantaban en las calles de París (Francia) los varios miles de universitarios y estudiantes de secundaria que marcharon desde la Opera hasta la Plaza de la República para esta segunda huelga mundial por el clima, según informó Radio Francia Internacional.
Con sus amigos, Robin, estudiante de 23 años, trajo afiches en forma de sepulturas donde pintaron animales que ya han desaparecido del planeta a causa del cambio climático. “Para vivir, nosotros seres humanos necesitamos a los animales, como por ejemplo las abejas, y cada día hay un nuevo estudio científico que nos dice que otros animales están desapareciendo, no puede ser”, apunta el parisino.
Además, se confirmó una nueva convocatoria: el 20 de septiembre iniciaremos con una huelga global una semana de acción por el clima. “Le pedimos que se sume. Hay muchas actividades en diferentes partes del mundo para involucrarse. Salga ese día a la calle con su vecino, su compañero de trabajo, sus amigos y su familia para que nuestras voces se escuchen”, escribieron en una carta que se difundió horas antes de la marcha. El objetivo es que ese día suponga un “giro en la historia”, que los adultos pasen de simplemente alabar el protagonismo de los jóvenes a actuar: “Todos pueden y deben colaborar”.
Entre los firmantes se encuentran belgas, alemanes, suizos, británicos, estadounidenses, franceses, malasios, sudafricanos, australianos, holandeses, indios, japoneses y chilenos.

Fuente Radio U.Chile

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