La gran desconexión del planeta: los animales se mueven cada vez menos y los ecosistemas entran en riesgo

Un estudio del Instituto Weizmann de Ciencias revela un fenómeno inquietante: mientras la movilidad humana se disparó un 4000% desde la Revolución Industrial, el movimiento de animales salvajes cayó un 60%. La pérdida de movilidad amenaza funciones ecológicas clave, altera ecosistemas enteros y expone el dominio abrumador de la actividad humana en la Tierra.

Por Lucas Handley


El planeta se está quedando quieto: la movilidad animal cae mientras la humana se dispara
En la naturaleza, nada permanece estático. Migraciones, desplazamientos, cacerías y rutas de alimentación mantienen a los ecosistemas conectados y vivos. Pero un nuevo análisis global publicado por el Instituto Weizmann de Ciencias expone una tendencia preocupante: las especies salvajes se están moviendo cada vez menos, mientras que el movimiento humano —motorizado, aéreo o a pie— crece a niveles nunca vistos.

Lejos de ser un simple dato curioso, esta asimetría afecta funciones esenciales como la dispersión de semillas, la regulación de presas y depredadores, la renovación de hábitats y la resiliencia ante el cambio climático. La Tierra está entrando en una era en la que —por primera vez— nuestro movimiento domina la dinámica del planeta.
El estudio que midió el movimiento del planeta: una métrica inédita
En el artículo publicado en Nature Ecology & Evolution, los científicos liderados por el profesor Ron Milo desarrollaron un índice completamente nuevo: la métrica de movimiento de biomasa, que combina dos variables:
    •    La masa total de una especie.
    •    La distancia que recorre anualmente.

Con esta herramienta lograron comparar, por primera vez, cómo se mueve un lobo, un ave migratoria o un ser humano dentro del mismo marco cuantitativo.
Los resultados fueron contundentes:
    •    El movimiento humano total es 40 veces mayor que el de todos los mamíferos, aves y artrópodos salvajes combinados.
    •    La movilidad humana aumentó 4000% en 170 años.
    •    El movimiento animal disminuyó cerca de 60% en el mismo periodo.
Incluso los datos desagregados sorprenden:
    •    El movimiento humano a pie es seis veces mayor que el de todos los mamíferos terrestres salvajes juntos.
    •    En el aire, la movilidad humana en aviones multiplica por diez la de todas las aves silvestres voladoras.
    •    Un solo avión consume tanta energía como todas las aves salvajes juntas.

La comparación termina de dimensionarlo: reunir personas para un Mundial genera más movimiento de biomasa que una de las mayores migraciones africanas.

La naturaleza se ralentiza: por qué el movimiento animal cae en picada
El estudio encuentra un patrón claro: la vida silvestre se mueve cada vez menos porque hay cada vez menos vida silvestre.
Un análisis complementario publicado en Nature Communications calculó cómo cambiaron las poblaciones de mamíferos desde 1850:
    •    Los mamíferos salvajes terrestres y marinos perdieron el 70% de su biomasa total.
    •    Los mamíferos marinos —incluidas ballenas y focas— cayeron de 130 millones de toneladas a 40 millones.
    •    En el mismo periodo, la biomasa humana creció 700%, y la de animales domesticados 400%.
Antes de desaparecer, las poblaciones reducidas pierden la capacidad de cumplir su función ecológica: dispersar semillas, controlar presas, conectar hábitats o aportar nutrientes.
Cuando su número —y su movimiento— caen, el ecosistema entra en colapso funcional aunque la especie aún no esté extinta.
Un mundo dominado por nuestro movimiento: energía, transporte y huella ecológica
La métrica permitió comparar de forma directa el “peso energético” de nuestro estilo de vida:
    •    Los 1.300 millones de autos en el planeta generan un movimiento comparable al de todos los animales terrestres y marinos juntos.
    •    Los buques que transportan gas, petróleo o químicos consumen la misma energía que todos los mamíferos marinos del planeta.
    •    El transporte global de alimentos mueve el doble de biomasa que todos los humanos caminando.
    •    Una central eléctrica de 2 gigavatios produce tanta energía como la que gastan todos los mamíferos terrestres salvajes en desplazarse.
Lo que entendemos como naturaleza majestuosa —migraciones, manadas, aves cruzando continentes— queda empequeñecido ante el impacto de nuestra logística global.
La conclusión de los autores es contundente:
la humanidad se ha convertido en la principal fuerza de movimiento del planeta, superando a todo el reino animal.

El riesgo ecológico: qué significa que los animales se muevan menos
La disminución del movimiento animal es una señal de alarma porque:
● Reduce la conectividad ecológica
Los animales enlazan ecosistemas distantes: transportan semillas, nutrientes y genes. Sin movimiento, esos lazos se rompen.
● Aumenta el riesgo de extinción
Las poblaciones aisladas no pueden mezclarse, se vuelven genéticamente más frágiles y vulnerables a enfermedades o desastres climáticos.
● Afecta la productividad de los ecosistemas
Sin animales que pasten, remuevan, fertilicen o dispersen, los procesos naturales se debilitan.
● Desestabiliza redes alimentarias
Menos movimiento implica menos búsqueda de alimento, menos reproducción y menos oportunidades de supervivencia.
El planeta sigue vivo, pero cada vez se mueve menos, y eso es un síntoma profundo de un sistema que pierde vitalidad.
Conclusión: reparar la movilidad del planeta antes de que sea irreversible
Los autores del estudio son claros:
revertir la tendencia es posible, pero exige restaurar hábitats, frenar la caza, reducir la presión del transporte global y permitir que las poblaciones vuelvan a conectarse.
Si la humanidad ocupa todo el espacio físico y energético de la Tierra, el resto de la vida queda relegada a rincones desconectados.
La advertencia central es simple:
no basta con conservar animales; hay que conservar también su movimiento.
Solo así los ecosistemas podrán seguir funcionando en un planeta que, paradójicamente, se mueve cada vez más… pero cada vez con menos vida.

Fuente: Infobae.Publicado el 17 de noviembre de 2025 | Imagen de portada: © FreePIk
 

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