Las olas de calor que tuvieron lugar en los últimos 30 años serían más mortales si sucedieran hoy
Si algunas de las olas de calor más extremas que tuvieron lugar en Europa en las tres últimas décadas sucedieran de nuevo ahora, con el actual estado del clima, serían mucho más letales. Un estudio publicado este martes en Nature Climate Change concluye que la emergencia medioambiental a día de hoy agravaría estos fenómenos meteorológicos, incrementando las muertes semanales a niveles similares a los observados durante la pandemia de la covid-19.
Adhik Arrilucea
En los últimos años, las temperaturas medias globales se han acercado a los 1,5ºC por encima de los niveles preindustriales. También se ha incrementado alrededor de 0,7 grados con respecto a la media del año 2003, cuando una ola de calor mató a más de 20.000 personas en toda Europa. Los investigadores estiman que en lo que llevamos de 2025, miles de personas pueden haber perdido la vida a causa del calor extremo.
Si los mismos eventos meteorológicos tuvieran lugar "después de haber atrapado mucho más calor en la atmósfera con gases de efecto invernadero, la intensidad de las olas de calor se vuelve mayor y el número de muertes aumenta", señala en un comunicado Christopher Callahan, autor principal, que era investigador en la Escuela Doerr de Sostenibilidad en la Universidad de Stanford cuando realizó el estudio.
El equipo de investigación simuló mediante técnicas estadísticas cómo afectarían en diferentes escenarios patrones meteorológicos similares a los que acaecieron en 2003, así como otros años en las últimas tres décadas. En el contexto presente de calentamiento global, los autores calculan que estos eventos podrían provocar un exceso de 17.800 muertes en una sola semana en toda Europa. En un escenario sin cambio climático, la cantidad de muertes derivadas de estos eventos se reduciría en torno a la mitad, 9.000 personas. También estimaron el número de decesos si el calentamiento global superase los 3ºC sobre los niveles preindustriales. En este caso, la cifra de afectados podría ser de hasta 32.000.
Un cóctel para los termostatos extremos
Las olas de calor mortales que han tenido lugar en Europa han sucedido después de un embolsamiento de aire caliente. Es decir, este aire trata de ascender, pero las altas presiones lo empujan hacia abajo. Se trata de un fenómeno conocido como cúpula o domo de calor. A este patrón meteorológico se sumaban las escasas precipitaciones que habían tenido lugar en los meses anteriores, lo que implicaba una mayor sequedad en el lugar donde sucedían estas olas.
Una combinación extrema de estos factores asoló Europa en el verano de 2003. Esta ola afectó a Portugal, España, Francia, Alemania e Italia. El Centro Nacional de Epidemiología español cifró en 6.500 las muertes atribuibles al calor que tuvieron lugar aquel verano. "Aquel episodio, devastador desde la perspectiva sanitario, era extremadamente raro desde el punto de vista estadístico en el momento en que se produjo y, sin embargo, sabemos que es posible que las condiciones meteorológicas que lo originaron se repitan, solo que ahora en un clima mucho más cálido", afirma en un comunicado el coautor Noah Diffenbaugh, catedrático en la Escuela Doerr de Sostenibilidad.
El equipo científico produjo estimaciones contrafactuales de este y otros cuatro períodos de varias semanas de calor extremo. En concreto, además de la ola de 2003, incluyeron la que tuvo lugar en julio de 1994, julio de 2006, junio de 2019 y agosto de 2023. Según indica el artículo, cada uno de estos eventos corresponde a un período continuo de anomalías de temperatura en toda Europa, muestra patrones espaciales de presión atmosférica y humedad del suelo anómalas y cuenta con una amplia gama de influencias humanas sobre el clima.
Un riesgo exponencial
La comunidad científica advierte que las olas de calor extremas se intensificarán a medida que el planeta continúe calentándose, y los riesgos de mortalidad relacionados con el calor pueden aumentar de forma exponencial. El nuevo estudio muestra cómo podría desarrollarse este fenómeno en Europa. "Estos episodios podrían ser tan graves como algunas de las peores semanas de la covid-19 hacia mediados de siglo", afirma el también coautor Marshall Burke, profesor de Ciencias Sociales Ambientales en Stanford.
Los investigadores incorporaron datos meteorológicos, temperaturas diarias de la superficie y registros de defunciones de 924 regiones subnacionales de Europa durante las cinco grandes olas de calor entre 1994 y 2023. Al igual que en estudios anteriores, la investigación muestra que los riesgos de mortalidad dependen de las temperaturas a las que está acostumbrado un lugar determinado, de modo que las zonas más cálidas son algo menos sensibles a las altas temperaturas que las regiones más frescas.
"No comparamos París con Ámsterdam, sino París consigo misma durante la terrible ola de calor de agosto de 2003 y el agosto normal de 2002", explica Burke. "Eso nos permite aislar el impacto del calor de todos los demás factores que pueden afectar a la mortalidad, ya sea a lo largo del tiempo o entre distintos lugares". Los resultados muestran un fuerte aumento de las muertes a partir de un día en torno a los 30ºC, incluso en las regiones más cálidas. Según afirman los autores en un comunicado, los resultados reflejan "los límites de la adaptación a las condiciones más extremas".
Una "tremenda" falta de adaptación
Si los estados continúan su adaptación a la crisis climática como lo han hecho hasta ahora, los autores calculan que solo podrían evitar alrededor de una de cada diez muertes atribuibles al calor extremo. "Si surgen formas de adaptación novedosas o más rápidas, estos balances de mortalidad podrían reducirse más", matiza Callahan.
El estudio tiene lugar en mitad de la cumbre de la COP30, que se celebra en Brasil hasta el 21 de noviembre. Uno de los puntos más importantes de este encuentro multilateral son las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés) que los países deben presentar en esta edición. Se trata de los compromisos climáticos para evitar que el planeta supere los 1,5ºC por encima de los niveles preindustriales.
De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidad para el Medio Ambiente (PNUMA), las NDC entregadas hasta ahora son insuficientes para cumplir dicho objetivo, y alerta también de que sus planes de adaptación a la emergencia medioambiental carecen de la ambición necesaria para hacer frente a los eventos meteorológicos extremos.
"Gran parte del exceso de muertes se debe a que estamos tremendamente poco preparados para estos episodios", subraya Burke. Por su parte, Noah Diffenbaugh hace hincapié en la necesidad de prepararse ya para extremos mayores. En el 2024 ya se registraron de manera aislada temperaturas globales de 1,5ºC por encima de los niveles preindustriales. En este sentido, insiste en que "al menos podemos estar preparados si las condiciones meteorológicas que ya hemos experimentado se repiten".
Referencia:
Callahan, C. W. et al., "Increasing risk of mass human heat mortality if historical weather patterns recur". Nature Climate Change (2025).
Fuente: https://www.publico.es/sociedad/m-ambiente/olas-calor-tuvieron-lugar-ultimos-30-anos-serian-mortales-sucedieran-hoy.html - Imagen de portada: Un hombre se refresca con agua durante una ola de calor, en agosto de 2025.Ricardo Rubio / Europa Press
