Nueva Zelanda plantó pinos pensando que era simplemente reforestación, pero creó una especie invasora que reduce el agua en las cuencas de los ríos: el país ahora gasta millones para controlar las coníferas silvestres

Los pinos que se escapan de las áreas plantadas están invadiendo paisajes, alterando el equilibrio hídrico y convirtiéndose en un problema nacional: Lo que comenzó como la plantación de coníferas con fines productivos y de cobertura del suelo terminó generando un problema ambiental y económico que hoy moviliza continuos recursos públicos en Nueva Zelanda. En varias regiones, los pinos que escapan de las áreas plantadas y se propagan por sí solos —conocidos localmente como "coníferas silvestres"— han comenzado a formar parches densos, lo que ejerce presión sobre la disponibilidad de agua en cuencas sensibles y "requiere acciones de control a gran escala financiadas por el gobierno".

¿Qué son las “coníferas silvestres” y por qué se han convertido en un tema de política pública? El término "coníferas silvestres" no se refiere a la plantación planificada, sino a las coníferas que se establecen fuera de áreas gestionadas y se extienden por paisajes abiertos de manera espontánea.

El Ministerio de Industrias Primarias (MPI), a través de Biosecurity New Zealand, trata el tema como un problema de largo plazo dentro de programas de gestión permanentes, con directrices nacionales y división del territorio en unidades de gestión para planificar y ejecutar el control.
El impacto sobre el agua es uno de los puntos centrales detrás de la respuesta pública.
Documentos y análisis relacionados con la estrategia de manejo indican que la progresiva ocupación por coníferas puede disminuir el “rendimiento hídrico” de las cuencas, es decir, la porción de la lluvia que efectivamente se convierte en escorrentía y rellena los cursos de agua y los embalses.
La lógica descrita en estos materiales involucra procesos como la intercepción del agua de lluvia por el dosel y el aumento de la evapotranspiración, lo que reduce la cantidad de agua que fluye hacia los ríos y la recarga de aguas subterráneas.

Materiales de investigación y comunicaciones científicas en Nueva Zelanda describen que, entre los efectos considerados negativos del avance de estas coníferas, está precisamente la reducción del rendimiento hídrico, junto con transformaciones del paisaje y presiones sobre los ecosistemas vegetales.

¿Qué revelan los estudios de cuencas sobre el rendimiento hídrico?
Las cifras citadas en los estudios de cuenca ayudan a ilustrar por qué el tema ha pasado del ámbito técnico a la agenda de políticas públicas.
Un informe histórico sobre el tema recopila resultados de estudios realizados en Nueva Zelanda sobre la hidrología de las cuencas fluviales y registra... reducciones significativas en el rendimiento hídrico anual cuando áreas anteriormente abiertas son reemplazadas por bosques de pinos, con variaciones dependiendo de la ubicación y los patrones de precipitaciones.
La energía hidroeléctrica y la disponibilidad de agua en el debate público
La presión del agua también está asociada a usos económicos.
En un comunicado público, el Comisionado Parlamentario de Medio Ambiente (PCE) citó que la expansión de estas coníferas en cuencas vinculadas a sistemas de generación hidroeléctrica puede reducir el rendimiento hídrico y afectar la disponibilidad en todo el sistema.
Esta relación es una de las razones del debate sobre quién se beneficia del control y cómo los diferentes sectores pueden contribuir a sostenerlo.

Estrategia nacional y programa de control a largo plazo

La respuesta institucional se concretó con una estrategia nacional y, posteriormente, con un programa específico.

El PCE señala que el Programa Nacional de Control de Coníferas Silvestres se estableció a raíz del desarrollo de la estrategia de gestión, y el gobierno mantiene el tema dentro del ámbito de la bioseguridad y el control de plagas de plantas.
Inversión pública y operación a gran escala
En la práctica, esto se traduce en dinero y operaciones sobre el terreno.
El sitio web oficial del MPI informa que, de julio de 2020 a junio de 2021, el trabajo del programa y sus socios consumió cerca de 40 millones de dólares neozelandeses , con actividades de control realizadas en 817 mil hectáreas .
Según la misma agencia, la estructura de "unidades de manejo" organiza áreas geográficas para planificar acciones y priorizar regiones, y la cobertura operativa se ha ampliado para abarcar la mayor parte del área de infestación conocida.
Al hablar de financiación, la propia comunicación del Gobierno revela la magnitud de la inversión.

En un comunicado oficial publicado en el sitio web Beehive, Nueva Zelanda afirma que, desde 2016, el gobierno ha invertido más de 150 millones de dólares neozelandeses en el programa nacional de control, además de otras contribuciones de socios y comunidades.

El mismo conjunto de información se detalla en páginas dentro del ecosistema del programa, donde también se menciona la existencia de financiación básica anual y contribuciones complementarias de diversas fuentes.

Fuente: Redacción Clarín - https://www.clarin.com/estados-unidos/nueva-zelanda-planto-pinos-pensando-simplemente-reforestacion-creo-especie-invasora-reduce-agua-cuencas-rios-pais-ahora-gasta-millones-controlar-coniferas-silvestres_0_PDuhfK2AVz.html

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