“Lo que nos falta es una movilización colectiva”
Eric Sadin asegura que El desierto de nosotros mismos, recientemente publicado en Argentina por Caja Negra, es uno de sus mejores libros. “Lo escribí con mi sudor y mi sangre”, revela. Trata de la IA, una temática que investiga hace muchos años, a la que dedicó otros títulos, como La inteligencia artificial o el desafío del siglo o el más reciente La vida espectral. El tópico -en este caso especificamente la IA generativa- parece ser tanto una obsesión como una militancia. El filósofo francés, uno de los pensadores contemporáneos fundamentales, recibido hace unos años como un rockstar en Buenos Aires, es una de las pocas voces críticas de la mutación tecnológica y advierte del riesgo de un paisaje futuro casi sin humanos, o sin humanidad. Desde París brinda una entrevista exclusiva a Página/12.
Entrevista de María Daniela Yaccar
La noche del 30 de noviembre de 2022, cuando se lanzó ChatGPT, Sadin no durmió. Para él, “se franqueó un umbral inédito de la historia de la humanidad”. Hubo un “giro intelectual y creativo” cuando los sistemas comenzaron a realizar “toda una cantidad de tareas que, desde la noche de los tiempos y hasta hace tres años, movilizaban facultades” exclusivamente humanas. Muy rápidamente, la humanidad se adaptó al cambio.
“El libro fue un éxito en Francia porque está totalmente en resonancia con la escalada de preocupación que existe en un montón de sectores e individuos”, expresa el pensador. Publica este trabajo después de haber organizado una contracumbre sobre inteligencia artificial en respuesta a un evento oficial en el que confluyeron jefes de Estado y gurúes de la industria digital en su país. Fue en febrero del año pasado. La intención era, cuenta en el libro, “mostrar el reverso del decorado” con la participación de personas de distintos ámbitos (servicios públicos, educación, comunicación y cultura entre ellos) para que dieran testimonio de las consecuencias concretas que se viven por el uso creciente de los sistemas de IA en diferentes campos de actividad.
El acontecimiento generó tal ruido que desde la presidencia le propusieron convertir esa manifestación en una “pieza clave de la cumbre de París”. Por supuesto que declinó la invitación. La última parte de El desierto de nosotros mismos. El giro intelectual y creativo de la inteligencia artificial cuenta en primera persona toda la hazaña, y a continuación plantea “una guía práctica para la acción”.
“Estamos frente a un pseudo lenguaje, lo llamo tanatologos, fecundado en análisis estadísticos, ecuaciones matemáticas y esquemas lógicos, basado en un veneno que es el principio fundamental de la correlación. No es un régimen de generación, sino de reproducción, que está en las antípodas de la manera en la que manipulamos desde la noche de los tiempos nuestro lenguaje. El lenguaje depende de nuestro pensamiento y la manera en la que procede el pensamiento no está fundada en la correlación sino en la asociación. Esa es la libertad humana. Ahí radica nuestra singularidad“, compara Sadin. El de la IA es un lenguaje ”esquematizado, industrializado, homogéneo, estandarizado, clonado, que se parece al humano pero que padece de necrosis“.
“La humanidad ha caído muy bajo en el momento en que se entregó a las máquinas para que escriban en su lugar“, sentencia Sadin. “Estas máquinas producen un lenguaje que huele a muerte. Estamos todo el tiempo cara a cara con máquinas que nos dicen supuestamente la verdad, y eso lo que hace es evacuar la figura del otro, porque estos sistemas están dotados de una forma de omnisciencia sofisticada cada vez más profunda.”
-¿Cómo te apareció la idea de un desierto, de un mundo en el que prácticamente no tienen sentido los seres humanos?
-Lo que nos faltó ver hace tres años fue la ruptura gigantesca, social, cultural, civilizatoria y antropológica que estaba escrita de antemano. Está en juego la perennidad o no del ejercicio de nuestras facultades más fundamentales. Lo que somos nosotros mismos, eso que somos, puede llegar a erradicarse. Desde hace unos meses comenzamos a tener las primeras grandes consecuencias. Las esbocé durante la Feria del Libro en abril de 2023, cuando fui a Buenos Aires, pero en ese momento tenía la impresión de hablar en un desierto. Era casi el único que tenía esa lucidez; es terrible, pero lo vivía de esa manera.
Para Sadin, la expansión de la IA generativa trae muchísimos efectos. En el mundo del trabajo hay un “huracán”, que no sólo se manifiesta en despidos sino también en menos contrataciones dejando a los jóvenes fuera del mercado. Un impacto fuerte se siente en profesiones de alta calificación cognitiva. Arquitectos, diseñadores, traductores, músicos, ilustradores, autores, periodistas, docentes y trabajadores del campo jurídico o administrativo aparecen entre los más expuestos. No hay en este caso una “destrucción creativa” en el sentido planteado por Joseph Schumpeter, ya que nada conduce a una reconversión hacia nuevos empleos. Esto afecta no solo ingresos y trayectorias laborales construidas con “esfuerzo” y “placer”, sino también dimensiones como el sentido del trabajo, la identidad profesional, el reconocimiento social.
“Sam Altman ya habló de súper asistentes, es decir que si tengo un problema jurídico no voy a llamar a un estudio de abogados sino a un asistente; lo mismo que si preciso un arquitecto o un médico. Son agentes dotados de capacidades organizacionales y decisoras cada vez más sofisticadas. Estamos asesinando al hombre creador, inventivo, que se expresa en el trabajo. Y nos estamos olvidando de que la sociedad no son sólo principios y leyes comunes sino también una cantidad de vínculos de interdependencia", dice el filósofo. Alude, también, a los proyectos de robots humanoides en los que trabaja Elon Musk, para tareas domésticas e industriales: “Es un horizonte a diez años. La pregunta filosófica que se nos impone es cuál va a ser nuestro rol mañana en la Tierra. ¿Qué nos va a quedar para hacer? ¿Qué somos nosotros? Los gurúes de Silicon Valley tienen una respuesta humillante: el ingreso mínimo. En cambio, otra respuesta consiste en decir que hay un impulso vital que nos constituye como humanos y tenemos que defender eso por sobre todas las cosas“.
En lo que respecta a educación, cuenta que todo el tiempo escucha a profesores preguntarse por el sentido de su tarea cuando “frente a ellos tienen multitud de estudiantes que se encomiendan a la IA para hacer sus deberes”. Otra consecuencia es la transformación del ecosistema cultural. La pérdida de puestos de trabajo no es el único problema; se abre un escenario de creación individualizada que tiende al “repliegue”. “Cada uno va a hacer su propio cine, serie, música”, grafica Sadin, quien hizo un llamado en la UNESCO para la preservación de los oficios del arte y la cultura. Lo preocupan, además, la erosión de habilidades básicas como la escritura y la lectura y la dependencia emocional hacia las máquinas. “Todo esto hubiéramos podido y debido verlo mucho antes, pero preferimos abalanzarnos sobre estos sistemas tan prácticos. La gente despierta demasiado tarde“, advierte.
-¿No pasa eso con todo lo vinculado a la tecnología?
-En Australia, Francia y otros países de Europa hoy se está decidiendo prohibir las redes sociales a menores de 15 años. Parece una broma. La difusión de las redes data de comienzos de 2010, y 15 años después nos despertamos para poner coto jurídico sobre este tema. La sociedad y los políticos se despiertan tarde, cuando los daños ya están hechos. Tendríamos que haber dado muestras colectivas de responsabilidad y conciencia hace tres años. Una vez más vamos a padecer las consecuencias. Vamos a llegar a un desierto de nosotros mismos que no va a dejar de acrecentarse. Desde hace unos meses solo se habla de esto. Si no hubiera guerra en Irán hablaríamos todos los días y todo el tiempo. Estamos dándonos cuenta de las primeras consecuencias. Pero nunca se han dicho tantas tonterías, nunca hubo tanto discurso sesgado en relación con un fenómeno tan determinante como este. La mayoría de las veces a quienes se interroga para intentar captar qué significa la IA es a los ingenieros y empresarios, que son juez y parte del tema. Hay un problema en el diagnóstico, porque tiene que venir de quienes sufren las consecuencias. Hay que ser consecuencialista. El consecuencialismo implica establecer una moral no a partir de cosas abstractas, sino de consecuencias.
-En este libro hay una reflexión muy radical respecto de lo que pasa con las imágenes. ¿Puede explicar eso?
-Estos sistemas no generan únicamente un pseudo lenguaje sino también imágenes y pseudo videos. Hace tres años cuando fui a Buenos Aires todavía podíamos saber qué estaba fabricado con IA y que no. Hoy en día cada vez es más complicado discernir, en un año o dos no vamos a saber ninguna diferencia. La sociedad no son solo principios, leyes comunes, los valores que compartimos, sino también referentes comunes porque sino no nos entendemos. Hay un incremento de la brutalización entre los distintos componentes de la sociedad, que ya está lo suficientemente loca y chiflada con expresiones de rencor, frustraciones, odio. A esa expresión contribuyen las redes. Como si esto fuera poco agregamos esta indistinción de las imágenes. La posverdad y las fake news ya están, estamos entrando en otro momento. La imagen fantasmática: estos sistemas pueden generar casi en tiempo real imágenes que responden a instrucciones que les damos, pero también a nuestros deseos, caprichos y delirios. Van a formar parte cada vez más de nuestro universo simbólico común. La premisa de esto es el video de Trump y Netanyahu en una reposera en Gaza, a orillas del mar, tomándose un cóctel. ¿Qué es eso? No es ni verdadero ni falso, responde a un delirio e induce que podría ser así. Ahora hay otros sistemas capaces de hacer pseudo noticieros para la tele. Hay que prohibir el uso de esos sistemas. Esto va a inducir a un nuevo mundo de la representación. Esas imágenes responden a deseos y delirios de las personas. ¿Qué pasa cuando vuelven a la vida real y se confrontan con la oposición y la contradicción? Más brutalización, crispación, frustración; esto va amplificar una paranoia y desconfianza generalizada.
Anhumanidad
El concepto de “anhumanidad” remite a un mundo en que la humanidad queda excluida. “Asistimos al advenimiento de una súper potencia cognitiva de la cual colectiva e individualmente vamos a depender para organizar la gestión de nuestra vida cotidiana. No vamos a necesitar, por ejemplo, ningún vulcanólogo en unos años para que nos cuente cuál es el estado de un volcán. Sensores de IA nos lo van a decir. A eso llamo el poder total. Los responsables políticos hoy confían en estos sistemas para redactar un discurso. Es una verdad artificial la que nos está guiando, finalmente”, explica Sadin. Siempre mostró desconfianza hacia las regulaciones, tema al que dedica algunas páginas. “El legislador está totalmente sometido al lobby. No conoce gran cosa sobre el tema. Tenemos que apoyarnos en la conciencia de las personas que a través de acciones concretas pueden oponerse a este desierto que se está anunciando.”
-En la guía del final, proponés la abstención en el uso de la IA. En contextos de pluriempleo, con crecientes exigencias de velocidad y productividad, parece muy difícil no usar estas herramientas. ¿Cómo se puede mantener esa postura sin quedar en desventaja o incluso arriesgarse a ser expulsado del mercado laboral?
-Es muy normal intentar sobrevivir en un mundo en constante cambio. Sin embargo, se trata de actitudes individuales. Ahora bien, lo que nos falta claramente es una movilización colectiva, basada en el principio de que ciertas actividades profesionales revisten un gran valor, en la medida en que las personas que las ejercen expresan plenamente sus capacidades. Cuando estas se ven silenciadas o puestas en peligro, hay que defenderlas. Sin embargo, a menudo no lo hacemos lo suficiente, por falta de visión estratégica. Por eso he querido terminar mi libro con una serie de exigencias consideradas intangibles y una serie de acciones posibles. Por ejemplo, la celebración de asambleas, por profesiones, a escala nacional e internacional, en las que las personas se pronuncien sobre lo que están dispuestas a aceptar y lo que rechazan categóricamente, o incluso mediante recursos colectivos ante los tribunales. Solo nos quedan unos pocos años para actuar; de lo contrario, la doxa de la adaptación permanente acabará conduciéndonos a la desaparición de la parte más noble de nosotros mismos. Y eso sería una tragedia inmensa.
-¿Sentís que la ultraderecha sintoniza mejor con este giro intelectual y creativo?
-Creo que son categorías antiguas. A partir del momento en que esperemos la verdad de estos sistemas, la dimensión piramidal de la organización política va a verse totalmente redefinida. La organización política históricamente son ideas que circulan, partidos que tienen sus programas, que son electos o no, y que cuando lo son dan forma, en parte o nada, a esos programas. Luego la población valida. Eso va a quedar redefinido en el sentido de que cada uno va a hacer su propio programa. Como con las imágenes: vamos hacia una suerte de atomización programática, donde cada uno va a estar convencido, porque esos sistemas tienen omnisciencia. Eso va a intensificar aún más la desconfianza hacia los políticos, que ya no quedan habilitados para organizar el transcurso de las cosas. Es mi verdad lo que vale, mis propios deseos, y lo que debe imponerse al mundo y lo real. Puede ser que los partidos de extrema derecha puedan jugar mejor con esto, pero no llegarán muy lejos porque no es muy difícil de utilizar. Y todo el mundo puede usarlo. Hay una sordera creciente en el mundo. Una violencia de una nueva índole que está apareciendo y es el tema de mi próximo libro (ver aparte).
LA GUERRA Y LA IA
-¿Cómo interpreta el acuerdo firmado por el gobierno de Donald Trump con la corporación Palantir Technologies? ¿Incluso en la guerra se produce una desertificación de lo humano?
-Es el lugar más emblemático de la evacuación del ser humano en el campo más sensible de la vida humana y de la decisión humana que es el lugar donde se da la muerte. Esto da cuenta de la omnisciencia cognitiva, la velocidad de interpretación de estos sistemas, un poder de diagnóstico infinitamente superior a las capacidades humanas. Una capacidad de recomendación a enviar señales, y no sólo eso: también son sistemas dotados de capacidades autodecisorias. Esto también lo vemos en el trading algorítmico, donde los sistemas por sí mismos deciden comprar y vender títulos bursátiles en una millonésima de segundo con dimensión anticipatoria. En la guerra es el testimonio de lo que llamo el poder total y del hecho de que confiamos en estos sistemas como si tuvieran una verdad decisoria, la más eficaz de todas. Es la renuncia llevada al extremo.
MILEI Y SU PRÓXIMO LIBRO
-En Argentina fueron muy bien recibidas las ideas plasmadas en La era del individuo tirano por cómo empalmaron con las características de Milei. ¿Seguís observando, desde afuera, al país?
-Es mi segundo país Argentina, adoro a los argentinos. Me encanta que mi voz singular y crítica tenga semejante eco allí y por extensión en el mundo hispanoparlante. No sería cierto si dijera que estoy siguiendo la actualidad argentina. Me doy cuenta de que es un país que está con dificultades como muchos. Es desde hace unos años; veo una palabra que presuntamente se siente tan segura de sí misma, dueña de la verdad, una persona que parece encarnar la ausencia absoluta de duda con resultados económicos eficientes pero por otro lado una catástrofe social... todo eso hace que esa figura pueda tener cierta credibilidad a imagen de la época. Una época en la cual personas caracterizadas por una manera iconoclasta de ser pueden ser escuchadas... esto lo analicé en La era.. y lo voy a teorizar en mi próximo libro. Llegamos a un estado de psiquis donde los responsables políticos parecen encarnar la idea de que nos hemos equivocado totalmente. Hablo de las clases dirigentes, las más favorecidas, los blancos, los hombres, las personas que tienen poder. La gente que me mira medio de costadito en el subte; mis padres que son demasiado severos. El mundo de la autoridad. Cada uno defiende su propia porción. Gente que crea formas reales o fantaseadas de dominación. “Se equivocaron en todo; llegó el momento del ajuste de cuentas.” Milei está espejado con esa imagen, supo capitalizar esto. Están todos errados: el peronismo, todas las clases políticas, nadie vio nada, entonces: la motosierra. Tuvo la habilidad de apoderarse de todo eso. Y hay masas que siguen creyendo en esas representaciones en lugar de captar y entender la dimensión de la catástrofe social actual.
Fuente: https://www.pagina12.com.ar/2026/04/12/eric-sadin-lo-que-nos-falta-es-una-movilizacion-colectiva/ - Imagen de portada: "Cada uno defiende su propia porción de autoridad", dice Sadin sobre el mundo actual. (Yi Pang)
