Cambio climático, pérdida de biodiversidad, retrocesos y desigualdad social: en el mundial del Ambiente, Argentina pierde por goleada
En
fútbol, la Argentina es una potencia a la que el resto de los equipos
admira. Campeona, juego en equipo, calidad, solidaridad, estética,
efectividad. Pero en otras áreas, nuestro país pierde por goleada. Y una
de las principales es el ambiente: Así lo alerta la Fundación Ambiente y
Recursos Natutrales (FARN) que presentó el IAF 2026, un informe anual
donde plasma un análisis riguroso del estado del ambiente en estas
tierras. Afirman que este año, nuestro país no llega en las mejores
condiciones: pérdida de biodiversidad, impactos severos del cambio
climático, retrocesos normativos, desfinanciamiento estatal y el avance
de proyectos que perjudican los bienes comunes estratégicos «tornan
necesario parar la pelota y cambiar la estrategia«. ¿El desafío? «Jugar
un partido en línea con los compromisos ambientales globales hacia el
hito de 2030″.
Argentina vs. Cambio Climático
Aunque
Argentina ratificó el Acuerdo de París en 2015 y construyó una
arquitectura institucional relevante, el compromiso para conseguir la
victoria se muestra debilitado: Argentina no cumplió con la obligación
de presentar su tercera Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC)
en el 2025, lo que profundiza la incertidumbre sobre la adaptación al
cambio climático y la reducción de emisiones.
Según el último
Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero (INGEI), en 2022 el
país emitió 401 millones de toneladas de dióxido de carbono
equivalente (MtCO₂e). El sector energético concentró aproximadamente el
50% de las emisiones, seguido por la agricultura y la ganadería con un
25%.
Más del 80% de la matriz energética primaria nacional continúa basada en combustibles fósiles.
«El
VAR no deja lugar a dudas –indican con lenguaje mundialista–. El
Emissions Gap Report 2025 ubica a la Argentina entre los países del G20
con menor probabilidad de cumplir sus compromisos climáticos para 2030«.
Argentina vs. Pérdida de Biodiversidad
Para
este partido, tampoco llegamos de la mejor manera. Dentro de un
contexto global marcado por las alteraciones en el uso de la tierra y
una pérdida significativa de humedales —85% según la Plataforma
Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos de las
Naciones Unidas (IPBES)— nuestro país transita este año con varios
resultados adversos:
Argentina no cumplió con la obligación de
presentar su Reporte Nacional de Biodiversidad ante el Convenio sobre la
Diversidad Biológica que vencía en febrero de 2026 para contribuir a la
evaluación mundial de progreso colectivo en la implementación del Marco
Mundial de Biodiversidad a 2030.
Según
el Sistema Federal de Áreas Protegidas (SiFAP), las áreas protegidas
terrestres representan solo el 13% del territorio continental, y las
marinas apenas alcanzan el 7% de la plataforma submarina, ambas muy por
debajo del 30% que exige el Marco Mundial de Biodiversidad
Kunning-Montreal.
La Administración de Parques Nacionales (APN)
gestiona 55 áreas protegidas nacionales (18,48 millones de hectáreas),
pero la designación formal resulta insuficiente sin una adecuada gestión
del fuego, financiamiento y el fortalecimiento de capacidades. El
marcador sigue sumando goles en contra: para este 2026, el presupuesto
destinado a la APN cae un 32,3% en términos reales con respecto al 2023.
Argentina vs. Degradación
Para
el último partido del grupo, el panorama sigue siendo poco alentador
para la Argentina. Los severos procesos de degradación de la
tierra y desertificación están directamente vinculados al cambio
climático y la pérdida de biodiversidad. De forma puntual, la
destrucción de bosques nativos acelera este fenómeno: a menor cubierta
vegetal, mayor es la erosión del suelo por aguas y vientos,
intensificando el deterioro y el desgaste de los nutrientes de la
tierra.
Según Perspectiva Global de la Tierra, hasta un 40% de las
tierras del planeta ya se encuentran degradadas y esto afecta
directamente a más de 3200 millones de personas. Argentina juega en una
cancha cada vez más difícil:
Cerca del 70% del territorio nacional
corresponde a tierras secas, y más del 80% de ellas presenta algún grado
de degradación debido a la sobreexplotación de bienes naturales y
sequías.
Entre
2022 y 2024, la Argentina continuó registrando una pérdida
significativa de bosque nativo. Según datos oficiales, la pérdida anual
fue de 211.974 hectáreas en 2022, 173.816 en 2023 y 165.061 en 2024.
Los incendios explicaron el 13% de la pérdida total de bosques en el período reciente.
La
sequía histórica de 2023 generó fuertes pérdidas económicas para el
sector agrícola y afectó cultivos estratégicos en amplias regiones del
país. A comienzos de 2026, la situación se repitió: cerca del 30% del
territorio argentino se encontraba bajo condiciones de sequía.
Fuente: https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/cambio-clima-biodiversidad-ambiente/




