México: José Luis Silva Andrade lleva 11 días desaparecido por defender el bosque en Michoacán
José Luis Silva Andrade, defensor ambiental de 64 años de la comunidad de Agua Fría en Los Azufres, Michoacán, desapareció el 15 de julio de 2026 después de salir a investigar tala clandestina al escuchar motosierras en el bosque. Avisó a sus hermanas que regresaría a comer. No volvió. Once días después, la Fiscalía General del Estado de Michoacán no ha emitido un pronunciamiento oficial ni informado avance alguno en la investigación, mientras organizaciones como Front Line Defenders y Serapaz exigen su localización con vida.
por Carolina Gutiérrez Argüelles
Lo que pasó en Agua Fría el 15 de julio
La mañana del 15 de julio, José Luis escuchó el ruido de motosierras en el bosque que su familia lleva décadas defendiendo. Salió a verificar. Ese gesto (el mismo que ha repetido toda su vida como parte de la comunidad de Agua Fría) fue suficiente para que no regresara. Al día siguiente, un hombre presuntamente vinculado al crimen organizado se presentó en el domicilio familiar con un mensaje: José Luis estaba retenido. Si sus hermanas no firmaban documentos de transferencia de tierras como testigos, sería golpeado y desaparecido definitivamente. La tala ilegal no solo destruye bosques; a veces usa personas como moneda de cambio para despojar territorios enteros.
José Luis forma parte de una familia que desde los años ochenta protege los bosques de pino, encino y roble de la Reserva de la Biosfera de Los Azufres, una zona de alta montaña con manantiales de azufre y alta importancia ecológica. Su hermano Rolando Silva Andrade, uno de los líderes comunitarios más reconocidos de la región, ha tenido que abandonar temporalmente la comunidad por las amenazas recibidas en los meses anteriores. Durante el primer trimestre de 2026, la familia ya había denunciado al menos cuatro agresiones graves ante la Fiscalía Especializada en Derechos Humanos y la Fiscalía contra el Crimen Organizado (sin recibir respuesta) y había solicitado su incorporación al Mecanismo Nacional de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas. Esa solicitud tampoco fue resuelta. El caso de José Luis no cayó en el vacío por accidente: cayó en el vacío que ya existía.
Un patrón que México no ha logrado romper
La desaparición de José Luis ocurrió tres días antes del Día Nacional de las Personas Defensoras de los Derechos Humanos Ambientales, celebrado el 18 de julio. La coincidencia amplificó la indignación, pero el caso no es una anomalía: es la regla. Entre 2020 y 2024, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) documentó 59 desapariciones de defensores del medio ambiente y el territorio en México. De los 93 defensores ambientales desaparecidos entre diciembre de 2006 y agosto de 2023, 39 siguen sin ser localizados, 36 fueron encontrados muertos y solo 18 aparecieron con vida. Según un informe de Front Line Defenders publicado en mayo de 2025, México es, después de Colombia, el país más letal de América Latina para los defensores de la tierra. En los crímenes contra defensores ambientales en Michoacán ya hay un antecedente reciente e inmediato: Lázaro Mendoza Ramírez, activista de la región de Zirahuén, fue reportado desaparecido el 14 de abril de 2026; días después sus restos fueron hallados dentro de su vehículo incendiado en el municipio de Salvador Escalante.
La comunidad de Agua Fría, de alrededor de 180 habitantes, lleva desde la década de 1940 defendiendo colectivamente su bosque y sus fuentes de agua. Esa historia no los ha protegido. Las organizaciones que acompañan el caso (Front Line Defenders, Serapaz y el Consejo Nacional Ciudadano del Sistema Nacional de Búsqueda) exigen medidas de protección individuales y colectivas para toda la familia Silva Andrade y su comunidad, no solo para José Luis. Porque cuando desaparece un defensor, la amenaza que queda es para todos los que siguen de pie.
Fuente: https://ecoosfera.com/medio-ambiente/jose-luis-silva-andrade-desaparecido/
