La ‘transición energética’ y la destrucción de los bosques en el sudeste asiático
Tras décadas de producción industrial de energía, vastas áreas de bosques en el sudeste asiático han quedado destruidas. La tendencia de la ‘transición energética’ está desencadenando una nueva ola de actividades que tienen como resultado una mayor deforestación en la región. Mientras tanto, los programas de conservación de bosques culpan a las comunidades que dependen de los bosques por la deforestación.
Boletín WRM 279
8 Julio 2026
Hoy se habla mucho de ‘energía’, pero tanto la palabra como el concepto son inventos relativamente nuevos. El concepto de ‘energía’ tal como lo conocemos hoy se creó hace apenas unos cientos de años. Los empresarios se dieron cuenta de que podían usar combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas para aumentar la productividad de sus máquinas, y así controlar mejor a su mano de obra y acumular capital. La riqueza de las personas más ricas del planeta está construida sobre el uso masivo de combustibles fósiles. Esta riqueza se ha generado a expensas de la destrucción social y ecológica. (1)
La ‘transición energética’ no cuestiona esta concepción de la ‘energía’. Tampoco cuestiona la explotación estructural de los territorios y las personas, que es inseparable de este concepto de ‘energía’. La destrucción social y ecológica que enfrentan las comunidades que dependen de los bosques como resultado de proyectos energéticos continúa prácticamente de la misma forma en tiempos de ‘transición energética’, la cual ante todo ha generado más oportunidades de acumulación de capital a quienes se benefician del capitalismo a base de combustibles fósiles. De todas maneras, sus promotores la presentan como la forma de acceder a un futuro más limpio. Los inversionistas que se enriquecieron con los combustibles fósiles ahora también están invirtiendo su dinero en las oportunidades de negocio redituables que representa la nueva ola de proyectos energéticos. Esto también les ayuda a ‘limpiar’ su imagen (ver recuadro sobre Adaro a continuación).
Asia se ha convertido en la región más intensiva del mundo en términos industriales y de energía. Una nueva ola de proyectos energéticos vinculados a la ‘transición energética’ está provocando una deforestación masiva, en particular en el sudeste asiático. Sin pretender presentar un panorama completo, este artículo ofrece una idea general sobre cómo los proyectos de energía afectan y amenazan a los bosques y a los pueblos que dependen de ellos en el sudeste asiático.
Extracción de carbón
Indonesia es el país con los mayores niveles de extracción de carbón del sudeste asiático y el carbón es la principal fuente de generación de electricidad en la región. Desde 2020, la producción de carbón en Indonesia ha aumentado año tras año y en 2024 llegó a un nuevo récord de producción de 831 millones de toneladas métricas. (2) Esto por sí solo deja ver que la supuesta ‘transición energética’ es una mentira.
Los principales destinos de exportación son China e India. De allí, el carbón se integra a productos fabricados que se suministran al mundo industrializado, al igual que otros proyectos de energía orientados a la exportación que se mencionan más adelante.
La minería de carbón también es un agente clave de la deforestación. La red indonesia contra la minería JATAM denunció en 2025 que en la provincia de Kalimantan Oriental la minería, particularmente la minería de carbón, era la principal causa de deforestación, responsable de la destrucción de 4,2 millones de hectáreas de bosques. (3) Las normativas provinciales obligan a las empresas mineras a restaurar las excavaciones mineras; sin embargo, la mayoría de ellas no cumplen con la obligación jurídica de reforestar. Según informes publicados en los medios, alrededor de 1700 minas fueron abandonadas antes de que se llevaran a cabo las tareas de restauración requeridas. (4)
Mientras que Indonesia es el mayor productor de carbón en el sudeste asiático, China e India son los principales productores de carbón en el mundo. De acuerdo con cifras oficiales, en los estados indios de Chhattisgarh, Jharkhand y Madhya Pradesh, los distritos ricos en bosques en los que existe la minería de carbón han perdido 51.900 hectáreas más que los distritos que no tienen minas de carbón. (5)
Represas hidroeléctricas
A lo largo de los 5.000 kilómetros del río Mekong y sus afluentes, tres décadas de construcción de represas hidroeléctricas han tenido como resultado la destrucción de vastas áreas boscosas. Los intereses estatales y privados, en particular de China y Tailandia, aprovechan la ‘transición energética’ para impulsar y justificar la construcción de más represas. Las/os activistas advierten que se está dando una ‘batalla final’ para salvar el río Mekong y los recientes anuncios sobre la construcción de incluso más megarrepresas amenazan con devastar el río Mekong (6).
En Indonesia, el gobierno tiene previsto usar la energía hidroeléctrica para aumentar la proporción de “energías renovables” en su matriz energética. Dos proyectos hidroeléctricos prioritarios ubicados en la provincia de Kalimantan del Norte amenazan una región boscosa que ONG conservacionistas como WWF denominan “el corazón de Borneo”: la central hidroeléctrica de Mentarang Induk de 1,3 gigavatios ya se está construyendo, mientras que la central hidroeléctrica de Kayan, de 9 gigavatios, aún se encuentra en etapa de planificación. (7)
El caso de Adaro: ‘transición verde’, ‘maquillaje verde’ y deforestación
El grupo Adaro es una de las principales mineras de carbón de Indonesia. Sin embargo, en épocas de ‘transición energética’, Adaro se presenta como una empresa ‘verde’, incluso aunque en realidad está aumentando su propio historial de deforestación. El director ejecutivo y copropietario de Adaro, Garibaldi “Boy” Thohir, lidera un consorcio que está construyendo el Parque Industrial Verde KIHI en Kalimantan del Norte. El expresidente de Indonesia Jokowi lo denominó “la zona industrial verde más grande del mundo”, haciendo referencia a los paneles solares y las baterías de vehículos eléctricos que se producirán allí. Esto deja de lado la destrucción de las 30.000 hectáreas de tierras, incluidos bosques, que se necesitará para instalar el parque industrial. (8) Adaro también tiene participación en una de las industrias de KIHI: PT Kalimantan Aluminium Industry. La empresa tiene previsto procesar bauxita de Kalimantan Occidental, donde la minería de bauxita es un agente de deforestación. (9) Para garantizar la enorme demanda de electricidad que requiere la fundición de aluminio, Adaro se convirtió en copropietario del 50 por ciento del proyecto de represa hidroeléctrica de Mentarang, y a la misma vez construyó una central a carbón para satisfacer las necesidades energéticas de la fundición. (10)
Minería de níquel
El níquel es crucial para la ‘transición energética’. Es un componente clave de las baterías de iones de litio que se usan para alimentar los vehículos eléctricos y las llamadas unidades de almacenamiento de energía renovable. En 2023, miles de habitantes de la isla de Halmahera en la provincia de Maluca del Norte, Indonesia, se enfrentaron a las fuerzas de seguridad cuando ocuparon las instalaciones de la empresa PT IWIP (Parque Industrial de Weda Bay), el epicentro de la industria del níquel en Indonesia. La población protestó contra la destrucción del área cárstica de Boki Marure, una zona boscosa que la comunidad ha estado protegiendo durante generaciones. (11)
Indonesia alberga alrededor de la mitad de las reservas de níquel del mundo. Entre las varias comunidades afectadas se encuentra O’Hongana Manyawa, uno de los últimos pueblos nómades de Indonesia. O’Hongana Manyawa significa “pueblo del bosque”. Un integrante de la comunidad comentó que: “si la situación continúa, los bosques de Halmahera quedarán destruidos. Los árboles serán talados; los animales serán desplazados y morirán porque sus hogares han sido destruidos por completo. ¿Dónde viviremos entonces?” (12) Según un estudio, al año 2024 la industria del níquel en Indonesia había destruido al menos 75.000 hectáreas de bosques. (13)
Filipinas es el otro gran productor de níquel en el sudeste asiático. La Alianza para Frenar la Minería (Alyansa Tigil Mina) denuncia cómo la isla de Palawan, con sus extensas áreas boscosas que incluyen manglares se ha convertido en una de las principales zonas mineras de níquel, haciendo caso omiso de las leyes que protegen a los bosques y a las comunidades indígenas que le dicen que “NO” a la minería. (14) Según una persona de la comunidad: “Han afectado nuestra cultura, porque están destruyendo el medioambiente. Creemos que hay espíritus en las montañas y los espíritus están enojados por la destrucción de sus hogares, los árboles, el bosque”. (15)
En Santa Cruz, en la provincia de Zambales, están activas cuatro grandes empresas de níquel. Una persona de la comunidad dijo: “Antes de la minería de níquel, las montañas estaban repletas de árboles. Ganábamos nuestro sustento simplemente cultivando vegetales y tubérculos. La vida era buena en ese entonces”. Otra persona añadió: “Las empresas realmente están excavando la montaña y talando los árboles que nos protegen de las inundaciones. Ahora cuando llueve, se inunda”. (16)
La región de Caraga es el epicentro de la minería de níquel en Filipinas. Una pescadora dijo: “Antes, si había una tormenta, el agua del océano no penetraba en el sistema fluvial y los árboles frenaban el viento. La cubierta forestal era muy espesa y nos protegía de las tormentas. Ahora llegan grandes olas y las inundaciones son más severas. El agua baja de las minas y trae lodo, mientras que los vientos fuertes azotan la aldea”. Un pescador agregó: “El lodo envenena los manglares y algunos manglares han muerto. Intentan plantarlos nuevamente, pero no crecen”. (17)
Minería de ‘tierras raras’
La minería de ‘tierras raras’ consiste en la extracción de 17 metales. Contrario a lo que el nombre sugiere, estos yacimientos no son raros, sino que se encuentran dispersos, lo que a su vez hace que su extracción sea costosa. Como componentes de las turbinas eólicas y los vehículos eléctricos, estos elementos son cruciales para la ‘transición energética’. Myanmar es el principal país del sudeste asiático en términos de la minería de ‘tierras raras’, seguido por Tailandia, Vietnam y Malasia. Vietnam a su vez tiene las mayores reservas conocidas de la región. (18)
En el estado de Kachin, en el norte de Myanmar, el auge de la minería de ‘tierras raras’ ya está provocando graves impactos (ver artículo publicado en este boletín), como por ejemplo la deforestación de más de 30 mil hectáreas en el período entre 2018 y 2024. De acuerdo con un portavoz: “(También) hubo un aumento notorio de la deforestación desde aproximadamente el año 2018, con marcados aumentos particularmente alrededor de las zonas mineras debido a la construcción de carreteras, el desmonte de tierras para las actividades de extracción y la tala generalizada de árboles para obtener leña o para secar el lodo de las tierras raras”. (19)
Bioenergía
En Indonesia, distintas organizaciones advirtieron en 2021 que 10 millones de hectáreas de bosques estaban en peligro debido a la demanda de energía de biomasa leñosa por parte de Japón y Corea del Sur, así como Indonesia. Estos tres países tenían previsto aumentar el uso de pellets de madera para alimentar las centrales de energía a carbón. (20) Un informe de 2024 relativo a la deforestación para producir biomasa leñosa y establecer plantaciones de árboles para obtener ‘energía’ en Kalimantan, Sulawesi y Papúa deja ver un aumento alarmante de los volúmenes de exportación de la biomasa leñosa. (21)
Las plantaciones industriales de palma aceitera producen la mercancía principal de Indonesia: el aceite de palma, que ha sido responsable de la deforestación de millones de hectáreas. El uso doméstico de biodiésel se ha vuelto el pretexto más reciente para su expansión. Un aumento del 66 por ciento de la deforestación en 2025, en comparación con los datos de 2024, podría estar relacionado con la política del gobierno de ampliar el uso de biodiésel, mezclándolo en un 50 por ciento con el diésel convencional. Papúa Occidental es la nueva frontera de la expansión de la palma aceitera en Indonesia. (22)
Papúa: la nueva frontera de la deforestación
Como resultado de la colonización, la isla de Papúa está dividida en una parte occidental controlada por Indonesia y el país de Papúa Nueva Guinea, en el lado oriental de la isla. Papúa alberga el área boscosa más grande y diversa que aún queda en el sudeste asiático y es el hogar de varios Pueblos Indígenas. Pero también se encuentra gravemente amenazada por los proyectos de energía.
En Papúa Occidental, una táctica que usa el gobierno indonesio para destruir vastas áreas boscosas sin que la destrucción aparezca como “deforestación” en las estadísticas de monitoreo es reclasificar las áreas como “no boscosas”. Esta es una práctica común en particular cuando beneficia a las empresas de palma aceitera industrial. (23) Otra táctica consiste en intentar clasificar a las plantaciones de monocultivos de palma aceitera como bosques. Por ejemplo, el presidente argumentó que las plantaciones de palma aceitera son bosques porque “las palmas aceiteras son árboles (…) tienen hojas (…) No debemos tenerle miedo a poner en peligro… ¿cómo se llama? la deforestación, ¿no?” (24)
El proyecto de deforestación más grande de Papúa Occidental y probablemente del mundo es el Proyecto Estratégico Nacional de Merauke. (25) 560.000 hectáreas de las más de 2 millones que el gobierno de Indonesia ha asignado al proyecto de Merauke se convertirían en plantaciones de caña de azúcar, entre otras cosas, para producir bioetanol. El gobierno tiene previsto imponer una mezcla obligatoria del 10 por ciento de etanol en la gasolina. (26) Otra amenaza peligrosa para los bosques de Papúa es lo que viene planificando desde hace varias décadas el gobierno de Indonesia para construir el complejo de represas hidroeléctricas del río Mamberano. Si se construye, se podría convertir en el complejo hidroeléctrico más grande del mundo, con el potencial de suministrar electricidad a varias megaindustrias en zonas económicas especiales. Esto sería una “sentencia de muerte” para el futuro de los bosques y los Pueblos Indígenas de Papúa.
En la provincia del Golfo en Papúa Nueva Guinea, la petrolera francesa TotalEnergies tiene previsto construir un megaproyecto de gas fósil licuado que incluye pozos de producción, un gasoducto y plantas de procesamiento. (27) El gobierno también planea ampliar las plantaciones industriales de palma aceitera hasta en 1,5 millones de hectáreas para el año 2030, junto con la construcción de fábricas para la producción de biodiésel. (28)
Minería geotérmica
En Indonesia, bosques sin fragmentar y jurídicamente protegidos se han puesto a disposición para la minería geotérmica. Una ley aprobada en 2014 considera que la minería geotérmica no es una “actividad minera”. Varias comunidades que dependen de los bosques en el archipiélago están ahora luchando contra las empresas mineras que realizan perforaciones en busca de posibles minas dentro de áreas de bosques primarios, por ejemplo en la isla de Flores. (29)
La conservación de bosques que provoca más deforestación
Los planes de conservación de bosques de los gobiernos del sudeste asiático se basan cada vez más en el comercio y la compensación de carbono, lo que convierte a la protección de bosques en una oportunidad más de negocio. Cuando dichos planes se ponen en práctica, quienes están detrás de ellos tienden a culpar a las comunidades que dependen de los bosques por la deforestación. En contraposición, los agentes de la deforestación a gran escala, como aquellos que se describen en este artículo, son muy pocas veces mencionados, y cuando sí se los menciona, se describen como un acontecimiento desafortunado. Las restricciones no se centran en esta destrucción a gran escala que tiene como fin obtener energía, sino en las actividades agrícolas y de sustento tradicionales de las comunidades campesinas y que dependen de los bosques.
Entre los años 2019 y 2024 se implementó en Indonesia uno de los primeros programas de REDD jurisdiccional, en la provincia de Kalimantan Oriental. Por un lado, el programa, que contó con el apoyo del Banco Mundial, no restringió las actividades de las plantaciones industriales de palma aceitera, ni de los sectores de tala y minería. (30) Por otro lado, las comunidades indígenas que han cuidado el bosque del que dependen, han enfrentado fuertes restricciones. La comunidad indígena Dayak Bahau de Long Sun, por ejemplo, ha estado luchando por el reconocimiento de sus derechos ancestrales sobre las tierras y bosques de los que dependen. Han denunciado las restricciones impuestas en su contra como parte del programa de REDD jurisdiccional, debido al cual han perdido acceso al bosque del que particularmente dependen las mujeres. También se les prohibió usar el fuego para preparar los campos para la siembra en el bosque y talar árboles para obtener material de construcción. Una de las mujeres de la aldea explica que su comunidad ha desarrollado procesos y prácticas a lo largo de cientos de años y que no destruyen el bosque. Cuando se quema la tierra, se llevan a cabo rituales especiales para que el fuego no se propague. Ella dice: “Creo que quienes mejor cuidan el bosque son las comunidades indígenas”. (31)
Comentarios finales
Este artículo describe la conexión que existe entre los proyectos de energía y la deforestación en el sudeste asiático. Si bien no es exhaustivo, muestra la magnitud de la destrucción provocada por la deforestación masiva que generan dichos proyectos de energía, ya sean relacionados con la energía fósil o la tal llamada ‘limpia’. Demuestra además cómo la ‘transición energética’ está muy lejos de construir un futuro ‘más limpio’.
Cada vez más entrelazada con esta tendencia de la ‘transición energética’ encontramos a la creciente conservación militarizada que se da en el sudeste asiático a través de políticas y planes gubernamentales; las metas del Convenio de la ONU sobre Diversidad Biológica (CDB) como la meta de conservación 30x30 que consiste en proteger el 30 por ciento de la tierra para antes del año 2030 en las áreas protegidas; y las iniciativas de las llamadas “soluciones basadas en la naturaleza” del sector privado. Por lo tanto, debatir acerca de qué se trata realmente la energía y la transición energética es fundamental y urgente.
Ante la creciente presión impuesta sobre los territorios de los pueblos, fortalecer el apoyo para las comunidades que enfrentan todos estos proyectos y amenazas es igualmente urgente. No sólo para fortalecer las luchas en defensa de sus territorios y bosques, sino también para construir alianzas y movimientos más fuertes en la región con el fin de oponer resistencia.
Secretariado Internacional de WRM
Referencias:
(1) WRM, 2025. La raíz del problema: hay que hablar de energía
(2) Wikipedia. Países por producción de carbón
(3) KOMPAS.TV, 2025. Deforestasi Tambang di Kaltim Capai 4 Juta Hektare, JATAM Soroti Dampak Lingkungan
(4) Mongabay, 2025. Indonesian civil society urges probe after payout for mine recovery that never happened
(5) WRM, 2019. India: dinero de la minería, la deforestación y la conservación
(6) WRM, 2022. “Comercio de energía o nuestra vida”: la lucha contra las represas en la corriente principal del río Mekong
(7) Nugal Ecologica Indonesia y WRM, 2026. La represa hidroeléctrica de Mentarang-Kalimantan en Indonesia: ¿Electricidad para quién?
(8) WRM, 2023. El Parque Industrial KIPI revela el lado destructivo de la transición “verde” de Indonesia.
(9) Mighty Earth, 2024. The impact of the Bauxite boom on people and planet
(10) Tanto las represas hidroeléctricas de Mentarang y Kayak proporcionarán energía para la nueva capital de Indonesia IKN en Kalimantan Oriental, una supuesta ciudad “inteligente, verde y forestal”. Ver: WRM, 2023. Nuevas ciudades capitales, deforestación y apartheid social: Paralelos entre Brasil e Indonesia.
(11) WRM, 2023. Indonesia: Protests against mining for electric vehicles
(12) IWGIA, 2025. Nickel for Electric Vehicles threatens key forests and the last nomadic tribes in Indonesia
(13) Mighty Earth, 2024. From forests to electric vehicles
(14) Alyansa Tigil Mina, 2026. UnderMiningRights: mining-induced human rights violations and environmental destruction
(15) Aministía Internacional, 2025 Philippines: What do we get in return? How the Philippines nickel boom harms human rights
(16) Ibid
(17) CRI, 2025. “Broken Promises” Philippines Nickel Mining Causes Rights Abuses and Increases Climate Vulnerability
(18) Eco-business, 2025. Southeast Asia’s potential role in rare earth elements diversification
(19) Mongabay, 2025. Satellite data show burst of deforestation in Myanmar rare earth mining hotspots https://news.mongabay.com/2025/09/satellite-data-show-burst-of-deforestation-in-myanmar-rare-earth-mining-hotspots/
(20) FWI, 2024. Report: Wood Energy Boom Threatens Southeast Asian Forests and Communities
(21) Mongabay, 2024. Indonesian forests put at risk by South Korean and Japanese biomass subsidies
(22) Mongabay, 2026. Indonesia’s deforestation surges 66% in 2025, reversing years of decline
(23) WRM, 2020. Indonesia: REDD+, el financiamiento europeo para el desarrollo y la ‘economía baja en carbono’
(24) Mongabay, 2026. Indigenous communities oppose Papua forest rezoning for palm oil
(25) WRM. Indonesia: ¡Paren el Proyecto Estratégico Nacional Merauke!
(26) Greenpeace, 2025. Sweet Promises, Bitter Reality: Inside the Merauke Sugarcane Project
(27) Total Energies. The Papua LNG project
(28) Global Witness, 2021. The true price of palm oil
(29) Mongabay, 2026. Indonesia’s deforestation surges 66% in 2025, reversing years of decline
(30) WRM, 2024. Cómo REDD jurisdiccional en Indonesia amenaza los bosques y beneficia a las ONG: el caso de Kalimantan Oriental
(31) Mongabay, 2025. Tolak Proyek Karbon, Masyarakat Long Isun Surati Bank Dunia
Fuente: https://www.wrm.org.uy/es/articulos-del-boletin/la-transicion-energetica-y-la-destruccion-de-los-bosques-en-el-sudeste-asiatico - Imagen de portada: El Pueblo Awyu de Papúa resiste la expansión de las plantaciones de palma aceitera para la producción de biodiésel y otros usos en sus tierras ancestrales (Foto: Jurnasyanto Sukarno / Greenpeace)
