Salvar la mitad del planeta o lo perdemos todo






Al cierre del 9º Congreso Mundial de Tierras Silvestres (9th World Wilderness Congress), varios científicos declaraban que si la humanidad quiere sobrevivir al próximo siglo debe proteger al menos la mitad del planeta.
La naturaleza es una forma de infraestructura que requiere inversión y protección al igual que construir infraestructura, señalaba el economista Pavan Sukhdev que lidera la iniciativa Economics of Ecosystems and Biodiversity (TEEB) apoyada por Naciones Unidas y varios gobiernos individuales.
Sin embargo, está sucediendo exactamente lo contrario. En los últimos 25 años las actividades humanas han destruido la infraestructura de la naturaleza en una sorprendente pérdida de entre 2.5 y 4.5 trillones de dólares.
El sistema económico actual no puede captar el valor de la naturaleza y de los servicios vitales que ésta proporciona. La economía es tan sólo una herramienta dirigida a objetivos de maximización del crecimiento y beneficio. Se precisa rediseñar el sistema económico de manera que su propósito sea el de valorar y proteger la naturaleza y las comunidades humanas.
Numerosos estudios también demuestran que las inversiones en áreas protegidas generan un ratio coste-beneficio de 1 a 25 e incluso 1 a 100 en algunos casos.  Plantar y proteger aproximadamente 12000 hectáreas de manglares en Vietnam cuesta tan solo alrededor de un millón de dólares pero ahorra más de siete millones de dólares en costes anuales en mantenimiento de diques de pozos.
La economía nunca puede captar el pleno valor de la naturaleza. Los arrecifes de coral tropicales sostienen medio billón de personas en todo el mundo sin embargo actualmente los corales se hallan en graves problemas en todo el mundo. La ciencia marina concluye que si queremos que los corales sobrevivan, la concentración atmosférica de dióxido de carbono debe disminuir de las actuales 387 partes por millón (ppm) a las 350 ppm.
'450 ppm significa la muerte de los corales y 500 millones de personas sin trabajo.'
El primer paso más obvio es detener la deforestación, una fuente de hasta un 20 por ciento de las emisiones naturales de carbono y una pérdida de 2.5 trillones de dólares de valor de infraestructura de naturaleza. Los bosques longevos actualmente absorben el 15 por ciento de las emisiones generadas por los combustibles fósiles humanas, representando la forma mejor y más barata de captura y almacenamiento de carbono (CCS).

Fuente: oceansentry.org

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