¿Tener o Ser?. La causa de las crisis económica y ecológica





Hoy estamos tan alienados, que creemos que tener ha sido y será por siempre la categoría mas natural de la existencia humana. Y nos sorprendemos al enterarnos que en muchos idiomas no existe una palabra que signifique tener.
Existe una forma de enfrentar definitiva y concretamente, la crisis económica y ecológica que afronta la humanidad y cuyas consecuencias estamos padeciendo día a día. Se trata de procurar cambios psicológicos profundos en el Ser Humano. Todo esfuerzo en otro sentido, será solamente maquillaje para intentar ocultar el envejecimiento amnésico y decadente de nuestra especie.
El sistema que rige a la mayor parte de las sociedades humanas actuales es un producto de un “error evolutivo” muy anterior al establecimiento de este sistema. Es el efecto y no la causa de haber comenzado a creer que la fuente de la felicidad de nuestras vidas se basa en el “Tener”, dejando de lado cada vez mas el “Ser”. Es el producto del establecimiento de la propiedad privada, de haber pasado del altruismo al egoísmo.
Hoy estamos tan alienados, que creemos que tener ha sido y será por siempre la categoría mas natural de la existencia humana. Y nos sorprendemos al enterarnos que en muchos idiomas no existe una palabra que signifique tener.
Este sistema que exacerba y premia el egoísmo, la avaricia, el desprecio por la vida, es el producto lógico de que el Hombre haya centrado sus esfuerzos en tener y no en ser. Dejamos de preguntarnos ¿qué es bueno para el ser humano? Para pasar a preguntarnos ¿qué es bueno para el desarrollo del sistema?
El propio concepto de desarrollo humano fue modificándose hasta entenderse como un equivalente a desarrollo del sistema, porque el sistema pasó a ser más importante que las personas.
Entonces se plantea el siguiente problema: El sistema es cruel, injusto, vorazmente destructivo. Deja morir de hambre y sed a miles de millones mientras un pequeño porcentaje navega en la más obscena opulencia. Pero cambiar el sistema sin que en ese proceso cambien también las personas, nos llevaría a continuar por el mismo camino hacia el abismo, porque en esencia no estaríamos atacando la causa de la enfermedad, sino solamente ocupándonos de los síntomas que produce.
Es necesario que paralelamente vayamos cambiando las personas, junto con el sistema, para que de esa forma se respeten los tiempos que ambos requieran.
Parece que de todos los instintos que hemos perdido por habernos alejado de la naturaleza, estamos perdiendo el más importante, el de conservación (de la especie).
El egoísmo no permitirá que quienes son personalmente beneficiados por el sistema, hagan nada por modificarlo. Pero las personas directamente perjudicadas –ya que indirectamente lo es cada ser vivo que habita el planeta- tenemos como primer batalla a librar, enfrentarnos y vencer a la “fatal pasividad humana”.
Los cambios que debemos realizar son tan grandes, y se requiere tal esfuerzo, que corremos el riesgo de abandonarnos a esperar pasivamente la catástrofe, antes que encarar el sacrificio que conllevaría dedicarnos a hacerlos.
Se necesita una modificación fundamental, una refundación de los valores humanos, con una nueva ética y una nueva actitud hacia la naturaleza.
Sin embargo el hecho más alentador es que esos valores están adentro nuestro, no tenemos que inventar nada nuevo, ni salir a buscarlos fuera de la galaxia. Lo que debemos hacer es reposicionarlos en nuestra escala interna de prioridades.
Si no tengo nada, aun sigo siendo. Pero ¿Qué puedo tener, si no soy?.

Director de EcoPortal.net www.ecoportal.net
Ilustraciones: noticiasdeabajo.wordpress.com - www.davidhammerstein.com

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