“La pregunta es cómo crear las herramientas para el internet posnorteamericano que necesitamos”
Cory Doctorow es autor de ciencia ficción, activista y periodista. Conocido por su actividad a favor del sotfware libre y el Creative Commons, publica en España Mierdificación. Qué hacer ante la apropiación de internet por las grandes tecnológicas (Capitán Swing, 2026). Se trata de un ensayo sobre la enshittification, el concepto creado por el propio Doctorow en un artículo en 2023 en su blog Pluralistic y con el que ha descrito la decadencia de las plataformas de internet o, al menos, el empeoramiento progresivo de sus servicios a particulares o empresas pequeñas para extraer de estos el máximo de rentas, sea en forma de datos, anuncios u otros servicios.
Jose A. Cano
El autor atiende a El Salto a través de videollamada unos días antes de su viaje a nuestro país, donde va a presentar su nueva obra. Antes de empezar, Doctorow, que chapurrea algo de castellano, comenta la pérdida de ambigüedad de la traducción a nuestro idioma del concepto de enshittification: “Shit en inglés es tanto un sustantivo como un verbo, entonces enshittification es algo que ocurre, todo se convierte en mierda, pero también algo que alguien hace. En español sería ‘cagar’ y esa connotación se pierde en ‘mierdificación’”, explica. Para el autor “la ambigüedad funciona. Puede ser una característica [feature] y no un error [bug]”.
¿Diría que la idea de la ‘mierdificación’ de internet y las redes está más de actualidad ahora que hace cuatro años, cuando creó el término?:
Sí, creo que sí. Cuando pensé en el concepto estaba intentando encontrar una palabra para describirlo todo. Durante 25 años he trabajado en la Electronic Frontier Foundation, una ONG cuyo objetivo es hacer que la gente reflexione sobre las políticas tecnológicas. Y el problema de intentar hacer que la gente piense sobre la política tecnológica son cuestiones muy abstractas, muy técnicas y siempre se refieren al futuro. Lo normal es que nos preocupemos por los problemas que son concretos e inmediatos. Y los temas tecnológicos solo se vuelven concretos e inmediatos cuando es demasiado tarde para arreglarlos. Un poco como con el cambio climático. En 1980 era algo muy lejano, muy abstracto y ahora es muy concreto, pero porque todo está ardiendo. Así que pruebas todo tipo de tácticas para intentar que la gente se preocupe por esas políticas tecnológicas. He usado parábolas, analogías… Escribo relatos y novelas de ciencia ficción. Y resulta que una palabra sucia es lo que realmente funciona. Fue como dar a la gente permiso para quejarse de algo que los estaba volviendo locos y no sabían por qué. Y, volviendo a la pregunta, sí, creo que la gente está en su derecho de estar más enfadada hoy que hace tres o cuatro años, sin duda.
En su ensayo habla sobre posibles soluciones. En Europa, ahora mismo tenemos gobiernos como el de Francia, que han abandonado todos los programas que vengan de Estados Unidos para sus comunicaciones, y el debate sobre cómo conseguir tanto una infraestructura física propia como plataformas en manos europeas, que parecen arreglos muy lejanos en el tiempo: Europa ha pasado 20 años aferrándose a dos creencias muy negativas. La primera, que la tecnología estadounidense era una plataforma neutral y tu gobierno podía usarla sin consecuencias. La segunda, que si las plataformas se comportaban “mal”, la respuesta era regularlas, en lugar de reducir su poder. Y así se han perdido dos décadas con mandatos para la moderación de contenido o las infracciones de copyright. Algo que no ha funcionado, ¿verdad?
Doctorow siempre se ha mostrado escéptico frente al uso indiscriminado de las grandes plataformas tecnológicas por parte de los gobiernos europeos. Kike Rincón
¿Eso explica la paradoja de que todo el mundo cree que Google, Twitter y demás funcionan peor que nunca, pero no los abandonan?:
En la economía neoclásica tienen esta idea llamada “preferencia revelada”. Significa que no importa lo que digas, si haces algo diferente, es porque secretamente prefieres lo que estás haciendo. Así que si dices “odio que invadan mi privacidad”, pero usas Facebook e invaden tu privacidad, realmente, no la valoras tanto. Creo que esto está mal. A veces es como si estudiar economía provocase una lesión neurológica muy específica que te hace incapaz de razonar sobre el poder. Las dinámicas de poder hacen que la gente haga cosas que no quiere hacer. Mira, entre los grupos que están intentando muy fuerte establecerse fuera de Twitter están los activistas de lo que en EEUU se llama Black Twitter, que han creado su propio servidor en BlueSky, BlackSky, pero no acaban de marcharse del actual X. Quieren dejar Twitter porque son miembros de una minoría racial que allí está expuesta al abuso y al acoso, pero no quieren quedarse aislados, perder su red de apoyo digital. La gente puede quedarse en situaciones malas porque valoran a quienes les rodean. Mira, mi familia son refugiados soviéticos. Mi abuela fue una niña soldado en el asedio de Leningrado, estuvo allí de los 12 a los 15 años arrastrando cadáveres y llevando munición a las líneas. De ahí se marchó a Siberia, donde conoció a mi abuelo, que era un refugiado polaco, tuvieron a mi padre y se marcharon a Canadá. Pero son los únicos. Todo el resto de su familia se quedó en Rusia, pasándolo muy mal, en la era soviética y después. La gente se queda en lugares donde no quiere estar.
En su libro de ciencia ficción Radicalizado (Capitán Swing, 2022) adivinó, de alguna forma, a Luigi Magione en el relato que le da título, y llevó la ‘mierdificación’ al extremo antes de darle nombre en “Pan no autorizado”. Como autor de distopías, ¿por qué cree que no escribimos más sobre cómo salir de ellas?:
Bueno, cada una de las historias de ese libro tiene algún tipo de final feliz. La utopía no consiste en romper la segunda Ley de la Termodinámica. Las cosas se desmoronan. Asumir que nada va a salir mal no es optimista, es idiota. Las personas que no pusieron suficientes botes salvavidas en el Titanic no fueron optimistas, fueron idiotas peligrosos. Creo que está bien, y que no es pesimista, imaginar que las cosas pueden romperse. Lo imperdonable es imaginar que no podemos arreglarlas. Por eso todas mis historias tratan sobre gente que arregla cosas. Es cierto que se ve un futuro con cosas bastante malas en el horizonte. Hay muchos efectos del cambio climático que ya están fijados. No van a cambiar. Pero lo que hagamos con las inundaciones que están por venir depende de nosotros. ¿Se convertirá en algo como Mad Max? ¿O nos salvaremos mutuamente? Eso depende completamente de nosotros.
Para mí, la esperanza no es la creencia optimista de que puede existir una sociedad donde todo funcione siempre, sino pensar que podemos crear una sociedad que falle con elegancia. Donde, cuando las cosas salen mal, se arreglan. Es mejor tener un coche con frenos excelentes que uno que puede pasar de 0 a 200 km/h en tres segundos.
El lado positivo del desastre en el que nos encontramos es que las crisis provocan cambios, y las cosas que parecían impensables se vuelven inevitables. Cuando Putin invadió Ucrania y Europa perdió el acceso al gas ruso, el bloqueo sobre las energías renovables terminó. Europa pasó de estar 15 años retrasada en sus objetivos climáticos a ir 10 años adelantada. En Alemania, con este nuevo shock energético desde Irán, apenas les afecta porque ahora tienen muchísima energía solar. Claro que hay cosas de las que preocuparse. Toda esa energía solar está conectada a la nube china y Xi Jinping podría apagarla si quisiera. Es otra buena razón para derogar el Artículo 6 de la Directiva de Copyright, eliminar el firmware de esos inversores y baterías y reemplazarlo con software de código abierto cuanto antes.
Voy a insistir en esta idea: en tiempos de grandes crisis, cosas que parecían impensables pueden volverse inevitables. Y Trump es una serie continua de crisis. Esta es nuestra oportunidad.
Fuente: https://www.elsaltodiario.com/internet/entrevista-cory-doctorow-nuevo-libro-mierdificacion-tecnologia-internet - Imagen de portada: Corry Doctorow. Kike Rincón

