15 años del desastre en Japón: ¿qué se puede aprender ?
En 2011, el país nipón sufrió un terremoto que derivó en un tsunami y en un accidente nuclear. En un contexto de cambio climático y eventos cada vez más extremos, aquel suceso trágico debe servir para aprender en preparación y reconstrucción: Me encontraba en Tokio, hace ahora 15 años, cuando un fuerte seísmo en el Pacífico cambió la vida de miles de personas en el país más propenso históricamente a estos fenómenos. El terremoto paralizó la costa este del archipiélago nipón y también las millones de vidas que lo habitábamos. Fue una tarde de viernes que difícilmente puede ser olvidada.
Carmen Grau Vila
El tsunami que se desencadenó arrasó con decenas de playas, destruyó el sector agrícola y pesquero de la región del norte, Tohoku, y se llevó casi veinte mil vidas. Eso a pesar de las alertas antitsunami y la rápida respuesta de gran parte de la población que, siguiendo protocolos de evacuación, lograron salvar miles de vidas. El accidente nuclear que se sucedió en la central de Fukushima acabó poniendo en jaque a la nación. Se cuestionó la política energética, se abandonaron pueblos enteros a causa de la radiación y hoy sigue siendo un desafío en el que se mezclan esfuerzo, afán de recuperación e incertidumbre. De las 470.000 personas evacuadas de sus hogares, todavía hay 27.000 que no pueden regresar.
Cuando alguien me pregunta cómo viví aquel día, resulta difícil responder porque lo acontecido no abarcó una sola jornada, sino meses e incluso años. Para mí, aquello fue una experiencia entre la perplejidad y el aprendizaje continuo. Marcó mis estudios posteriores, porque tras haber nacido en una comarca valenciana inundable y trabajar en diversos países de América Latina –azotados también por inundaciones y sismos–, observé en Japón un laboratorio de experiencias en gestión de desastres aplicable a otros territorios.
Si bien el ingente proceso de reconstrucción desarrollado por el país asiático se ha medido en infraestructuras, datos económicos y billones de yenes, el sufrimiento humano no puede cuantificarse. Pero si hay algo que la historia japonesa demuestra es que la gobernanza del riesgo a largo plazo es posible y puede salvar vidas. Me refiero a la prevención y la mitigación del desastre.
Cuando visito las comunidades de Tohoku afectadas en 2011 me encuentro con personas que sobrevivieron y que, en su generosidad, desean transmitir enseñanzas al resto. Nos alertan de la necesidad de aprender y conocer mejor nuestros territorios, detectar vulnerabilidades y capacidades en momentos de emergencia. En definitiva, de estar preparados por si ocurre.
También en València he encontrado intenciones similares en los pueblos afectados por la dana de 2024. Si la ciudadanía valenciana es ahora más consciente del riesgo, demanda seguridad y una estrategia que proteja todo el territorio, las instituciones no deberían hacer oídos sordos. ¿Por qué no aprovechar esta conciencia ciudadana y una mirada a largo plazo para construir comunidades más preparadas?
Con motivo del 15 aniversario del triple desastre en Japón, la investigadora Julia Gerster, de la Universidad de Tohoku, describe en el periódico Japan Times las lecciones que ese suceso deja para el mundo y la importancia de seguir investigando todavía hoy. Apunta a cómo la experiencia japonesa en preparación y reconstrucción ha traspasado fronteras e impactado el sureste asiático, América Latina o Europa.
Para el último caso, Gerster ofrece como ejemplo mi trabajo desarrollado este último año en España, «ayudando a traducir las experiencias japonesas para Europa». En base a conocimientos en prevención, en València he insistido en la importancia de realizar simulacros, reforzar nuestros mapas de riesgos y centros de evacuación, contar con un protocolo para evacuar a las personas más vulnerables y tener en cuenta la perspectiva de género en la gestión. Todas ellas son lecciones derivadas del triple desastre de 2011, años de observaciones y trabajo de campo junto a un gran equipo.
Con inundaciones y tormentas cada vez más frecuentes en Europa, la preparación técnica no es suficiente: tomar conciencia del riesgo también es necesario. La gestión humana debe complementarse con la técnica. Mientras debatimos en Europa cómo perfeccionar nuestros sistemas de alerta temprana, nos olvidamos de que países como Alemania, Italia, Portugal o España ya cuentan con sociedades envejecidas y eso es un nuevo desafío ante el cambio climático y los futuros desastres. Aprender de países con más experiencia, como Japón, ayuda a ahorrar tiempo y recursos identificando las mejores prácticas.
El cambio climático y los fenómenos extremos nos obligan a aprender de la experiencia internacional. Mientras Japón conmemora 15 años de un desastre que marcó las politicas globales de gestión del riesgo, Europa debe tomar nota para reforzar estrategias, y València tiene la oportunidad de reconstruirse mirando hacia el futuro, haciendo de la preparación una nueva realidad.
Este artículo forma parte de una nueva sección mensual titulada Prevención LAB: experiencias globales y soluciones locales, escrita por la experta en gestión de desastres Carmen Grau Vila. - Fuente: https://climatica.coop/15-anos-desastre-japon-aprender-europa/ - Imagen de portada: "No olvidamos aquel día, aquel momento", reza en japonés el memorial frente al mar en recuerdo del terremoto y tsunami de 2011 en la comunidad de Kirikiri. Foto: Carmen Grau Vila.
