Costa Rica se vuelca en la conservación de la danta centroamericana

 

Costa Rica se encuentra entre los 25 países con mayor biodiversidad del mundo. En una superficie de tan solo 51.100 kilómetros cuadrados habitan cerca de 500.000 especies, entre ellas la danta centroamericana (o tapir), en peligro de extinción: Lola tiene nombre de artista española, quizá por eso está acostumbrada a ser el centro de las miradas a su paso. Se trata de una de las cinco dantas centroamericanas que se pueden observar, con frecuencia, en la reserva Valle del Tapir en Costa Rica, que aglutina el 5% de la biodiversidad mundial.

Judit Alonso

La danta centroamericana —también conocida como tapir—, catalogada en peligro de extinción, es el mamífero terrestre neotropical más grande que existe, pudiendo alcanzar los 300 kilos. A nivel global, la familia de los tapires cuenta con otras tres especies con diferentes grados de amenaza: el malayo y el de montaña (también en peligro) y el de tierras bajas (considerado vulnerable). En Centroamérica, además de en Costa Rica, la danta se encuentra en Panamá, Nicaragua y Honduras.
«Costa Rica tiene la particularidad que es el único país, de todos estos, donde el tapir es fácil de ver. En el resto de Centroamérica se practica mucha cacería y los tapires no suelen estar a la vista, son muy difíciles de rastrear y muy elusivos», explica Sofía Pastor, bióloga colaboradora de Valle del Tapir, señalando a Lola. «Ahí la tienes», apunta a la salida, al atardecer, del animal para buscar comida.

Señalización como prevención. Los atropellos de dantas son una de las causas de la disminución de su población.

Pastor lidera la evaluación del Estado Verde y la Lista Roja de la danta centroamericana de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), junto el Grupo de Especialistas de Tapires, que se publicará en los próximos meses, en la que se hace una evaluación de la especie y su potencial de recuperación.
«Desde los años 50 hasta la fecha, se ha perdido al menos un 30 o 40% de la población de dantas», lamenta la bióloga, que apunta que, mientras que en la región se estima que existen unos 4.500 ejemplares, en Costa Rica apenas hay alrededor de un millar.
La caza, la pérdida de hábitat y las colisiones con vehículos son las principales amenazas de la especie. No obstante, se están llevando a cabo esfuerzos para reducir estos peligros. «Hemos logrado caracterizar la cacería en las principales zonas de hábitat de la danta en la mayoría de sitios de Centroamérica, establecer un programa de educación asociado a la danta de forma regional, disminuir amenazas como atropellos en la carretera y fortalecer áreas protegidas tanto en monitoreo como en control y protección», explica Esteban Brenes, quien lidera la Alianza para la Sobrevivencia del Tapir Centroamericano, fundada en 2017.
Todo ello puede contribuir a su recuperación, que se está estudiando por primera vez en el marco del Estado Verde. «Hay como unas 30 y 40 especies ya evaluadas en diferentes partes del mundo, y esta es la primera vez que se va a hacer para la danta, y también es una de las primeras veces que se va a hacer de manera colectiva regionalmente para entender, aunque sea de manera teórica, ese potencial y ver hasta dónde podemos llegar en términos de conservación de la especie y qué tanto se puede recuperar de lo perdido», detalla Pastor apuntando que el potencial de recuperación de la danta se sitúa en un 32%.

El conteo de pisadas de danta es una de las actividades del ‘Festival de la Danta’ que más llama la atención.

Conocer para conservar
El conocimiento es esencial para una conservación efectiva, y ante la dificultad de hacer ciencia en Costa Rica, la colaboración con la empresa privada es clave. Y aquí entran en juego lugares como la reserva del Valle del Tapir, con la instalación de cámaras en las que se puede observar el movimiento de la fauna y con las que se está investigando la danta.
Esta finca privada está situada en el corredor biológico Tenorio-Miravalles, creado en 2001 y compuesto por más de una decena de actores del sector público y privado, entre ellos el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) del Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE). Esta iniciativa toma la danta como especie bandera debido a su importancia para la conectividad del Parque Nacional Volcán Tenorio y el Parque Nacional Volcán Miravalles.  
En dicho corredor biológico se contabilizan hasta 35 dantas. «En el Valle del Tapir se pueden ver cinco dantas: Lola, Paco, Mamita, Júlia y Gaya», dice orgulloso Donald Varela, guía naturista y propietario del lugar. «Hace 20 años compré la finca y hace 15 empecé el proyecto de desarrollo de la actividad turística y la investigación con fondos», recuerda apuntando que con dichos recursos se han podido construir senderos y plataformas.
Con estas acciones se ha podido evidenciar la importancia que tienen las dantas en la salud de los bosques así como el desarrollo del turismo de forma respetuosa con el medio ambiente. «Podemos generar oportunidades de trabajo sin generar un impacto y reconocer los ecosistemas que protegemos.  Aunque en temporada alta podemos alcanzar hasta 2.000 visitantes, el impacto en la fauna es muy bajo. En temporada baja tenemos 600 personas, y eso nos permite seguir operando y mantener lo que no se puede hacer en temporada alta», explica Valera apuntando a actividades de educación ambiental y a la colaboración con Nai Conservation, un grupo de investigación y conservación cuyo objetivo es la subsistencia de las poblaciones de danta y su hábitat en Costa Rica.  
Brenes, fundador de dicho grupo, cuenta con más de una década al estudio y protección de la danta centroamericana y está intentando situar esta especie al nivel del jaguar debido «al importantísimo rol que tiene en la regeneración de bosques», ya que «es un herbívoro que dispersa semillas y puede viajar largas distancias en el bosque». «Las dantas solo aprovechan el 45% de lo que comen, las heces son materia orgánica viva, tiran un compost», recalca este especialista.

La importancia de la danta radica en su papel como dispersor de semillas.

Un animal con día mundial y festival en su honor
El desconocimiento del rol de este animal a nivel mundial, así como de su estado de conservación, propiciaron la creación, hace más de una década, de un día conmemorativo: el 27 de abril. En Costa Rica, además de esta efeméride, el animal también cuenta con un festival dedicado a su figura en la localidad de Bijagua. «A finales de 2016, viendo que teníamos muy buenas poblaciones de las dantas en el sitio y que, además, representaba un símbolo, pero que la especie podría estar en riesgo de conservación se decidió, junto el comité local, desarrollar un festival que tuviera como objetivo promover la conservación de esta especie”, explica German Aguilar Vega, uno de los fundadores del ‘Festival de la Danta’ y funcionario del SINAC.
A ello se le sumó el impulso del desarrollo económico tomando como eje dicha especie. En este sentido, el festival organiza actividades para concienciar sobre la importancia de esta especie, así como formaciones a los dueños de fincas sobre cómo convivir con la especie y acciones para promover la conservación y el desarrollo sostenible.
«Durante muchísimo tiempo se sacrificaban las dantas porque se metían a las propiedades a comerse los cultivos», recuerda Fabiana Garita, encargada de velar por el cumplimiento de los compromisos ambientales en el hotel Hideaway Río Celeste, que participa patrocinando y organizando actividades del festival.
A través de recursos y medidas correctivas para proteger las fincas y los cultivos se consiguió que las dantas se alejaran de los mismos y se produjo un cambio en el tejido de la economía local, que ha dejado la agricultura en un segundo plano para apostar por el turismo. “Hace diez años no se veían dantas, fomentar la coexistencia de especies ha ayudado a que el turismo tenga más auge debido al avistamiento de especies”, puntualiza Johser Vargas, dueño y fundador de Río Celeste Nature, recalcando que esta actividad se ha convertido en una oportunidad de ingresos.

Fabiana Garita y un grupo de menores en una de las actividades de educación ambiental en el ‘Festival de la Danta’.

Implicación de la población
El ‘Festival de la Danta’ involucra a los propietarios reconociendo su labor. «El encuentro de finqueros es una actividad donde se premia a los que tienen buenas acciones con el cuidado de la danta con banderas azules en el sector agropecuario», subraya Garita.
«La mentalidad de Bijagua ha cambiado», confirma Abigail Elizondo, del departamento de sostenibilidad del hotel Hideaway Río Celeste. El ‘Festival de la Danta’ incluye actividades lúdicas y festivas como un picnic, una feria de artesanía y turismo, espectáculos de circo y música, entre otras, que “le dan un ‘boom’ al pueblo al captar la atención de la gente de afuera”, considera Elizondo señalando a recorridos o el conteo de pisadas de dantas. De este modo, el festival ha dejado de ser un atractivo solo para la comunidad local para ser reconocido a nivel nacional. “Solo se hace aquí”, resalta.
Igualmente, el ‘Festival de la Danta’ cuenta con actividades de educación ambiental en las participan las escuelas de diferentes comunidades que están dentro del corredor biológico Tenorio-Miravalles y dónde se explican la importancia de la danta, la importancia de la protección del medio ambiente y de vida silvestre.
«La educación ha hecho que Costa Rica haya conservado y tenga esta biodiversidad aún«, concluye Vargas destacando la tarea que se ha llevado a cabo con los corredores biológicos.  

Fuente: https://climatica.coop/costa-rica-conservacion-danta-centroamericana/ - Imagen de portada: Lola, ejemplar de danta centroamericana, en su salida en busca de comida al atardecer en el Valle del Tapir. Foto: Judit Alonso.

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