LA CONTAMINACIÓN PETROLERA EN EL HUMEDAL LLANCANELO NO ES "MILAGROSA" Y REVELA MÁS CHANCHULLOS DEL PAGO CHICO DE CELSO JAQUE






Por: Federico Soria


Otra vez el pago chico del gobernador de Mendoza es noticia, otra vez por un caso de depredación contra el ambinete, otravez por el designio de un desarrollo insustentable, espasmódicamente cortoplacista, pregonado por agoreros del sinsabor, los mismos de siempre que pretenden guiar los destinos de ese enclave, una suerte de feudo pequeño y grande a la vez, porque es un vasto territorio en manos de unos pocos (y si no vean el mapa catastral, si alguno lo consigue...), decididamente hacia el aislacionismo y el ostracismo ambiental, demográfico y económico, como lo vienen haciendo desde hace más de 50 años. Nada diferente se podía esperar, con un intendente foráneo, originario de San Juan y amigo personal de Gioja.

La contaminación petrolera existente en la zona de la Laguna Llancanelo (humedal de importancia mundial), no es "milagrosa" como insinúan algunos comunicadores y medios, afirmación desacertada esgrimida por los mismos comunicadores y medios que por ejemplo se encargan negligentemente de difundir el Proyecto Minero San Jorge con un mensaje mentiroso que oculta las irregularidades involucradas, a cambio de unas pocas monedas, repitiendo como loros un mensaje bajado desde la empresa sin la más mínima revisión técnica-legal, metiendo presión por una explotación que aún no ha sido aprobada por las autoridades correpondientes, por parte de una empresa que mantiene juicios contra el propio estado provincial  que debe aprobarlo y que es gerenciada por funcionarios del propio gobierno. Esto deja a las claras el nivel de objetividad de quienes manipulan la información en Mendoza (tanto las empresas como una buena parte de los propios comunicadores) y desde ya, el caso expone una vez más los riesgos a los que se enfrenta la situación ante futuras explotaciones de magnitud, como la mencionada Mina San Jorge.

Pobre Llancanelo!

El mal trato que viene sufriendo ese ambiente natural de singularidad mudial ya viene siendo advertido por los organismos internacionales hace varios años y el gobierno pareciera no acusar recibo ni darse por enterado de la gravedad de los hechos. En la primera imagen se observa una foto satelital del área petrolera de Llancanelo, donde se aprecia la huella indeleble dejada por décadas de explotación sin ningún tipo de control, que al parecer continúan hoy ausentes. La proximidad con el humedal y sus fuentes de agua es alarmante.

El petróleo que aflora mezclado con agua desparramándose por el área natural protegida no es otra cosa que el corolario del descontrol oficial en materia ambiental y una de las interminables muestras de lo poco que al gobierno le importan los bienes comunes y la forma negligente en que está empecinado en administrarlos, claro está, en función de los intereses de unos pocos y en perjuicio del bienestar de la población, menoscabando una y otra vez los derechos de la ciudadanía. En este caso también se trata de "capitalismo de amigos", recordemos que el consecionario del área petrolera y responsable de los pozos mal tapados es YPF, de la cual el Grupo Petersen de la familia Esquenazi (testaferros del matrimonio presidencial) es dueño de una parte y principal gerenciador de la empresa, que otrora fuere de todos los argentinos (redistribución de la riqueza, como le dicen en la jerga ladriprogresista posneoliberal). De hecho, uno de los Esquenazi estuvo haciendo prensa junto al Gobernador de Mendoza, Celso Jaque, el día de la "reinauguración" de la explotación, curiosamente el mismo día en que era presentada ante la justicia federal la denuncia por contaminación efectuada por el propietario del campo.

Ya meses antes a que ocurriera, tanto la inauguración como la denuncia en la justicia federal, desde distintos ámbitos (incluso dentro del propio gobierno), se advirtieron promenorizadamente las serias deficiencias que presentaba el estudio de impacto ambiental de la explotación petrolera en Llancanelo, sin embargo las autoridades provinciales, en boca del Secretario de Ambiente, Guillermo Carmona, no solo hicieron caso omiso a dichas advertencias, sino que las minimizaron y descalificaron a quienes las efectuaron. Lejos de verificar la vercacidad de los hechos, antes de que el episodio de la contaminación trascendiera, el gobierno intentó desviar el asunto hacia presuntos intereses económicos del propietario Sr. Juan Armando Barros, conocido por quien escribe porque otrora fuera uno de los más ferreos opositores a la ampliación de la Reserva Laguna Llancanelo, dispuesta por fallo de la Corte Suprema de Justicia en 2005. Pero volviendo al punto central de la cuestión, incluso con posterioridad a trascender el hecho, funcionarios de tercera línea salieron a decir que "exigimos mucho a las petroleras" pero al parecer o esas exigencias no son tales o no se les controla absolutamente nada, porque en los hechos concretos, la contaminación está empíricamente constatada.

Como si esto fuera poco, al poco tiempo, se encontró otro pozo abandonado con pérdida de hidrocarburos contaminando el humedal Llancanelo, en este caso en otro campo cercano, el de Valentín Pérez, propiedad que quien escribe, pudo constatar que en con las crecidas estivales se inunda casi completamente producto de los desbordes del Río Malargüe. Un grupo de legisladores también se desplazó al área contaminada para verificar el suceso, no sin antes ser persuadidos por representantes de YPF para hablarles sobre las "medidas de seguridad" supuestamente implementadas. La fausencia de mitigación de pasivos y la falta de certeza en la nueva explotación, exigible por la ley nacional 25675 (ley general del ambiente), siembran un manto de dudas a cerca de la responsabilidad del gobierno provincial en la administración negligente de sus recursos naturales y abren la puerta nuevamente para que, ya a más de 10 años de iniciado, el conflicto por la protección del Humedal Llancanelo que se creía resuelto, vuelva a judicializarse ante la inacción de los demás poderes del Estado.

Un tigre más a la mancha no le hace...

La larga lista lista de desprolijidades en la gestión ambiental de Guillermo Carmona, devenido en vocero de las megaempresas explotadoras (si por casualidad no lo han visto o leído en algún medio de Mendoza, desen una vueltita por el 7mo piso de la Casa de Gobierno y notarán que el empapelado de publicidad minera que cubre cada centímetro cuadrado de todos los pasillos y oficinas no es obra y gracia del espíritu santo), es una larga lista de negligencias y omisiones que no deja de engrosarse:
• Hace más de un año se otorgó declaración de impacto ambiental a la exploración de uranio de la Mina Huemul, en Malargüe, sin haber cumplido con los presupuestos mínimos que exige la ley nacional 25675 (audiencia pública, estudio de impacto ambiental) y sin haber mitigado los pasivos de esa misma explotación en el propio yacimiento y las colas generadas como consecuencia de la misma en las afueras de la ciudad de Malargüe.
• En el mes de abril, un vertido de mercurio de la empresa Keghart afectó canales que surten a la red de agua potable, la contaminación puso en riesgo al suministro domiciliario y como medida preventiva se deja sin agua a buena parte del Gran Mendoza (más de un millón de habitantes) y evidencia las flaquezas en los controles del gobierno provincial.
• La gestión Carmona va camino a ser la única en no crear ningún área natural protegida desde que esta figura legal está vigente en Mendoza, es más, la gestión Carmona pasará a ser uno de los pocos casos en el mundo que permitió su reducción, si tenemos en cuenta que actualmente la Reserva Natural Laguna del Diamante está anulada por una causa judicial contra la provincia en la que se ha efectuado una defensa tibia y no se han dado a conocer a la ciudadanía las verdaderas implicancias que esta situación reviste.
• La explotación de Potasio Río Colorado tuvo aprobación ambiental sin intervención de las jurisdicciones vecinas colindantes, cuestión que fuera oportunamente denunciada desde dentro y fuera de la provincia y reciéntemente observada desde la Defensoría del Pueblo de la Nación, quien ordenó investigar esta situación por demás irregular.
• Decenas de pasivos ambientales derivados de la actividad minera se encuentran sin ser saneados por los responsables y lo que es más grave aún, sin haber sido emplazados por las autoridades correspondientes (toba y turba en San Carlos, exploraciones varias en Malargüe, mina Santa Cruz, Don Sixto, Las Choicas, etc, etc...)

La Mina Las Choicas (segunda foto), ubicada en las cabeceras del Río Grande, cerca del Paso de las Damas, fue explorada recientemente en el más absoluto de los silencios (tanto oficial como empresario), los daños en el ambiente y el paisaje pueden ser vistos desde el espacio, notese la gran cantidad de caminos y locaciones abiertos en las laderas de los cerros con gran pendiente, dentro de un ambiente eminentemente periglaciar, con lagunas, vegas con microcomunidades higrófilas de altura y nacientes de ríos y arroyos. No obstante ello hay testimonios del daño provocado por esta exploración, cuyo desarrollo pondría en riesgo áreas turísticas como Valle Hermoso y la cuenca del Río Colorado.

La Mina Don Sixto (tercera foto), ubicada a pocos kilómetros de la Reserva La Payunia, fue inténsamente explorada en 2003 y a punto de iniciarse su explotación en 2007, frenada con la sanción de la Ley 7722. El medíatico minero mendocino Sr Martín Carotti iba a recibir, como agente inmobiliario de la concesión minera, más cantidad de dinero que el gobierno de la provincia, dueño del recurso. La empresa titular del proyecto, Exceter Resources y el propio Martín Carotti, mantienen sendas causas judiciales contr el Gobierno de Mendoza, similar a la iniciada por Minera San Jorge. La evidencia de la fotografía que muestra la depredación dejada tras la exploración no reviste la más mínima conjetura, ya han pasado 7 años y no se ha remediado absolutamente nada.

Fuente: http://federico-soria.blogspot.com/2010/10/la-contaminacion-petrolera-en-el.html

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