Opinión: "Entre el amor y el espanto ese aire que queríamos tanto"




Por Leonardo Iglesias *

Puerto Madryn es una ciudad próspera con más de 100 mil habitantes. Si el censo K tiene la misma métrica que la inflación tal vez sean menos. Pero hay trabajo. ¿El trabajo es sinónimo de progreso? No lo sé. Lo cierto es que las familias llegan a la gran perla del sur a cumplir el sueño americano. Y la realidad las acomoda con un uppercut.

Allí nací, en 1972, cuando el aire puro, el frío cortaba las orejas y había más tierra que cemento. Pero dos años más tarde todo se desmoronó. Llegó el progreso y empezamos a coleccionar muertos.

Para hacerla corta: mi viejo se murió de cáncer de estómago en el 2002. Tenía 61 años. Después un tío por encima de los 70. Luego mi padrino con 50 y pico. Más tarde otro tío paterno, a los que siguieron: mi abuela, la mamá de un amigo, la esposa de un compañero de trabajo de 32 años, la hija de un amigo con tan solo 9 años y van… Todos muertos por la misma alumínica afección.

Si hiciéramos un repaso rápido de la gente que conocemos que tuvo o tiene cáncer nos llevaríamos una sorpresa. Me atrevo a afirmar que, cada uno, contaríamos entre 5 y 10 personas afines. ¿Cuál será el promedio de vida en Madryn? Seguramente los medios, las voces oficiales, las alternativas acuerden silenciosamente no decirlo.

¿Por qué nadie hace autopsias?

¿Por qué las luces son amarillas?

¿Por qué el viento norte cambia el olor del aire?

¿Por qué una parte de la comunidad científica no estudia el color negro que se esconde debajo de la arena (negra) de la playa?

¿Qué hay del súper ultrasónico aparato, importado desde Islandia, que iba a medir la calidad del aire y de los datos que, públicamente, nos prometieron informar?

¿Por qué el escandaloso aumento de niños con labios leporinos, problemas óseos, bronco espasmos, hiper e hipotiroidismo y diabetes, entre otros?

¿Quiénes controlan a los que controlan?

Mi viejo era un tipo sano. Caminaba todas las tardes por la costa. Se tragaba el aire de mar, soñando que algún día iba a poder bajar los kilos de más. La irresponsabilidad empresarial y estatal lo hizo por él.

Tal vez podamos hacer algo para que la parca no se acostumbre a buscar siempre en el mismo lugar. Yo puse mi nombre, mi cara, mi historia. Ahora espero que cuentes la tuya y podamos sentir que cada día somos más.

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Fuente: PuertaE

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