Una de cada cinco especies de vertebrados corre peligro de extinción





Una de cada cinco especies está en peligro de extinción, y el principal culpable de ello es el ser humano. Con su permanente agresión al ecosistema, ha llevado la situación al límite, afirma un amplio grupo de científicos que ha querido revelar el mal estado de salud que sufren tantísimos animales en el planeta.
Su llamada de socorro ha coincidido con la Cumbre sobre biodiversidad que estos días se celebra en Nagoya (Japón) y, básicamente, su mensaje difunde las conclusiones del estudio titulado El impacto de la conservación en el estado de los vertebrados del mundo, que a finales de semana publicará la revista Science.
De acuerdo con el informe, la acción del hombre amenaza a 52 nuevas especies de animales al año, un ritmo de exterminio frente al que poco pueden hacer los programas conservacionistas. “Hay más especies camino de la extinción que en vías de recuperación”, dice el investigador Stuart Butchart, de la organización BirdLife International, uno de los casi 200 científicos que han elaborado este documento sobre el estado de la biodiversidad.
Aunque las políticas conservacionistas han conseguido cierta recuperación, la balanza se inclina claramente a favor de la extinción. Son un total de 25.780 especies de vertebrados los que aparecen en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), probando que una quinta parte de los anfibios, reptiles, aves, peces y mamíferos está gravemente amenazada.
La causa es el deterioro del entorno , destrozadito a consecuencia de la sobrepesca, la caza o la agricultura intensiva, amén de otras acciones humanas que disparan el cambio climático. Y, aunque los vertebrados apenas sólo representan el 3% de las especies, son claves en los ecosistemas. No olvidemos que su buen o mal estado es un termómetro de la salud de la vida en el planeta.
Los anfibios, los más amenazados
Los anfibios continúan siendo la categoría de animales más amenazada de la lista, con 41% de especies en riesgo. Mientras que de los pájaros, sólo el 13% califica.
Las mayores pérdidas se registraron en el sureste de Asia, donde la desaparición de hábitat –bosques talados para la agricultura, incluyendo cultivos para biocombustibles– es la más rápida.
“La columna vertebral de la biodiversidad se está desgastando”, dijo el eminente ecologista y profesor de la Universidad de Harvard, Edward O Wilson.
“Un pequeño aumento en la lista roja es un enorme paso hacia la extinción. Esta es sólo una pequeña muestra de las pérdidas globales que están ocurriendo”.
Sin embargo, los científicos detrás de la evaluación –quienes publicaron sus hallazgos formalmente en la revista científica Science– dijeron que existe una nueva evidencia que prueba que los proyectos de conservación están teniendo un notable impacto global.
“Podemos demostrar que cuando concentramos nuestros esfuerzos de conservación, los dirigimos a las amenazas e invertimos dinero, obtenemos resultados positivos”.
Las especies que se han beneficiado de dicha acción incluyen tres especies que estuvieron en cautiverio, pero que ya han regresado a su hábitat natural: el cóndor de California y el hurón de pies negros de Estados Unidos, y el caballo de Przewalski de Mongolia.
La prohibición de la caza de ballenas ha provocado un rápido aumento de la especie de ballenas jorobadas. Tanto, que ya se encuentran fuera de la Lista Roja.
Mientras tanto, un estudio paralelo publicado también en Science, se pregunta a dónde llevarán al mundo las tendencias de un riesgo de extinción en aumento, al igual que los esfuerzos crecientes por la conservación.
Investigadores analizaron una serie de estudios científicos y evaluaciones mundiales. A pesar de que las proyecciones variaron, todo indicó que son necesarios cambios básicos dirigidos a evitar que muchas especies de plantas y animales sigan desapareciendo.
Frente unido
“No hay duda acerca de que la forma en que funcionan los negocios llevará a una pérdida catastrófica de la biodiversidad”, dijo el líder de la investigación Paul Leadley, de la Universidad de París-Sur.
“Incluso los escenarios optimistas de este siglo predicen una consistente extinción y disminución de la presencia de muchas especies”.
Este panorama es, en gran parte, lo que el CDB debería prevenir.
Uno de los muchos debates actuales en el encuentro es cuál debería ser la meta para 2020 si se quiere frenar por completo la pérdida de biodiversidad, o si se quiere lograr un objetivo menos ambicioso.
El análisis del doctor Leadley respalda la teoría de muchos que asegura que una detención completa no es viable.
Los gobiernos, al menos, están unidos en su deseo de hacer algo, asegura el doctor Stuart, representante de uno de los mayores equipos de la IUCN.
“Ellos han dicho que quieren ver mejoras, especialmente en las especies de mayor riesgo”, dijo a la BBC.
“Para nosotros, esa es una meta muy ambiciosa que puede alcanzarse con mucho esfuerzo”.
“No parece existir mucho desacuerdo entre países acerca de ese asunto. Sobre otros puntos sí, pero en lo que se refiere a las especies sus opiniones son muy sólidas”.
Sin embargo, en los temas relacionados al financiamiento para la protección de especies sí existen muchos desacuerdos.
Algunos países en desarrollo piden aumentar 100 veces los gastos actuales de Occidente. Otras naciones discuten aumentar 10 veces ese gasto.
Pero como el mundo está en recesión, como todo indica que el cambio climático también necesitará una mayor inversión y como nadie sabe el monto exacto de lo que se gasta actualmente en biodiversidad, todas las apuestas se alejan de las conclusiones a las que los delegados llegarán eventualmente.

Vía | lescienze.espresso.repubblica.it
Fotografía | europeo

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