¿Nubes de geoingeniería?






Miguel Jara
Rebelión



 Hace ya tiempo que me habían enviado un escalofriante documental sobre la geoingeniería producido por Edward Griffin, Michael Murphy, and Paul Wittenberger. Se titula What in the World Are They Spraying?, que puede traducirse como ¿Con qué están rociando el mundo? Este trabajo trata de documentar hasta dónde es posible que en la actualidad se estén creando nubes artificiales de compuestos químicos y metálicos que tendrían como objeto reflejar parte de los rayos del sol que llegan a la Tierra para reducir en algún grado la temperatura. Hasta qué punto se ha desarrollado esta “nueva ciencia” que se denomina geoingeniería que consiste en la manipulación del medio ambiente a escala global para provocar cambios que contrarresten los daños ambientales producidos por el ser humano a través de su actual sistema de vida. En los últimos años se han utilizado estas técnicas, aunque no son muy conocidas por la ciudadanía. Por ejemplo la compañía Planktos basa su negocio en verter toneladas de nanopartículas de hierro en los mares alegando que así puede capturarse el carbono emitido a la atmósfera. Y personajes como Bill Gates (sí el presidente de Microsoft) financian proyectos para combatir el cambio climático por medios tecnológicos.
Desde hace lustros diversos científicos de renombre como Edmund Teller han propuesto la creación, con diferentes proyectos, filtros solares artificiales para el planeta Tierra para controlar su temperatura. Antes de escribir el capítulo titulado Escrito en el cielo de mi libro La salud que viene, dedicado a la geoingeniería, me pasé un año recopilando información y haciendo un trabajo de criba, de filtrado, como nunca antes había hecho (y como no he vuelto a hacer). Una de las joyas que encontré para buscar una posible explicación a este fenómeno de las nubes artificiales creadas con aviones que pueden ser proyectos de geoingeniería, es un estudio de 944 páginas realizado por una panel de científicos e investigadores llamado Policy Implications of Greenhouse Warming: Mitigation, Adaptation, and the Science Base (Implicaciones de la política del calentamiento por efecto invernadero, mitigación, adaptación y base científica).
El trabajo fue publicado en 1992, cinco años antes de la cumbre de Kyoto, por la National Academies Press (NAP) y sus autores son el citado panel de científicos, la National Academy of Sciences (Academia Nacional de Ciencias), la National Academy of Engineering (la Academia Nacional de Ingeniería) y el Institute of Medicine (Instituto de Medicina), todos ellos de Estados Unidos. Como pueden ver, altísimas instancias del mundo científico estadounidense. Hay que recordar que ese mismo año 1992 se celebró la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que dio lugar a una serie de acuerdos por medio de los cuales los países de todo el mundo se unían por primera vez para hacer frente a este problema. El actual modelo de producción y consumo, el capitalismo, comenzaba a ser señalado con el dedo como responsable del cambio climático. Y como puede comprobarse con la lectura del documento, las altas instancias políticas, científicas y académicas (más algunas de las multinacionales más contaminantes del planeta) de la principal potencia del actual sistema llevaban años estudiando cómo conseguir que el cambio climático no nos obligue a cambiar de modelo, de caminar hacia uno ecológico, limpio, sostenible (el concepto lo encuentro gastado pero todo el mundo lo entiende). No cambiaríamos de modelo y además se conseguiría abrir un nuevo mercado, el de la geoingeniería.
Algunos de los proyectos que con sumo detalle se describen en el estudio científico citado coinciden, al menos en su estética, con lo que hoy vemos en los cielos de todo el mundo y que cualquiera puede observar sólo con mirar hacia arriba los días que se produce o ir a la página web de la NASA para verificarlo con imágenes desde satélite. El estudio Implicaciones de la política del calentamiento por efecto invernadero, mitigación, adaptación y base científica, argumenta que la manera más eficaz de mitigar el cambio climático es la pulverización en la atmósfera de aerosoles reflectantes utilizando para ello aviones, tanto comerciales como militares. El objetivo es crear un escudo global. Este método de mitigación de los efectos del cambio climático tiene como objetivo crear un escudo en la atmósfera del planeta para conseguir que aumente el albedo de la Tierra (su capacidad de reflejar la luz). Se utilizaría para ello aerosoles compuestos de aluminio u óxido de aluminio y óxidos de bario, así como productos químicos que generen ozono en la atmósfera.
El documental What in the World Are They Spraying?  ofrece datos sobre que las nubes artificiales que vemos pueden contener aluminio, bario y estroncio. En los últimos años se han realizado análisis del suelo en diferentes partes del mundo y se han encontrado tasas de aluminio elevadísimas en zonas sin actividad industrial ni ninguna otra posible fuente contaminante, como en algunas montañas de California donde se han encontrado concentraciones de aluminio 61 veces mayores de lo permitido por el gobierno estadounidense.
Otra de las perlas del documental es que uno de los máximos asesores de Obama en materia de ciencia y tecnología John Holdren admite que contemplan la geoingeniería como una posibilidad para combatir el cambio climático. Los autores del docu acuden a diversos congresos científicos sobre geoingeniería y entrevistan a sus protagonistas, alguno de los cuales reconoce que el uso de nubes de aluminio pulverizado a tamaño nanotecnológico puede ser un desastre desde el punto de vista de la salud de las personas pero que “no lo han estudiado todavía“.
De modo que sabemos que se lleva años estudiando crear nubes artificiales de compuestos tóxicos como el aluminio. Que se está impulsando la geoingeniería e interesa utilizarla. Que las tasas de aluminio son anormales en diferentes lugares y que sin aparente orden ciertos días podemos observar el fenómeno en apariencia muy similar a cómo se desarrollarían estos proyectos. En fin hay que ser muy escépticos y críticos con todo en general (y con lo que nos viene de ciertos poderes en especial) pero a uno sólo le queda preguntarse cuánto tiempo falta para que alguna fuente oficial reconozca lo que está ocurriendo y que ahora sólo es una hipótesis, pero qué hipótesis, cada vez mejor documentada.
Más info: El libro La salud que viene ofrece el capítulo Escrito en el cielo en el que se documenta este fenómeno.
En el blog del autor: http://www.migueljara.com/2011/02/26/%C2%BFnubes-de-geoingenieria/

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Geoingeniería, estelas misteriosas

Publicado por Miguel Jara

El pasado sábado Infomativos Cuatro ofreció un reportaje de tres minutos sobre la geoingeniería. En él, Raquel Duva, su autora, planteaba la posibilidad de que las estelas nubosas que vemos en el cielo durante los últimos años sean lo que multitud de científicos han descrito, proyectos para combatir el cambio climático por medios tecnológicos.

La geoingeniería para combatir el calentamiento global la cita el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) en su informe de 2001 bajo el epígrafe de Mitigación y ya entonces alertaba de que el riesgo de que se produzcan consecuencias imprevistas es alto. Edward Teller, padre de la bomba de hidrógeno y asesor de Reagan para el programa de defensa conocido como Guerra de las galaxias, estaba a favor de inyectar partículas que disgregasen la luz del sol en la estratosfera para evitar el calentamiento global.
No sabemos qué son esas nubes artificiales que hay en el cielo pero lo cierto es que su apariencia coincide con proyectos descritos en los últimos años. En 2002, uno de los párrafos de la prestigiosa revista Nature era el siguiente:
“Nuestro futuro podría incluir proyectos de geoingeniería en gran escala, internacionalmente aceptados”.
Las escribió Paul Crutzen, premio Nobel de Química por sus descubrimientos sobre el agujero de la capa de ozono. En agosto de 2006, Crutzen propuso hacer un experimento consistente en desarrollar en la estratosfera películas de azufre para evitar que parte de la energía solar llegue a la Tierra. Quería lanzar, por ejemplo con cañones, sulfuro de hidrógeno. Por oxidación, se forma dióxido de azufre, del cual a su vez, también por oxidación se crean partículas de ácido sulfúrico (este es el funcionamiento de los volcanes, recuerden que hace unas semanas la temperatura bajó en los países que tenían en su cielo la nube de cenizas del volcán islandés).
En el video Raquel Duva recoge declaraciones mías sobre las imágenes que cualquier persona puede ver a través ofrecidas por una página web de la NASA y recogidas por un satélite que muestran cómo determinados días gran parte de la superficie de Europa aparece literalmente cubierta por estas estelas de nubes sintéticas creadas por aviones.
Quizá el estudio científico que recoge con más detalles proyectos con la apariencia de lo que vemos en el cielo sea un trabajo de 944 páginas realizado por un panel de científicos e investigadores denominado Policy Implications of Greenhouse Warming: Mitigation, Adaptation, and the Science Base (Implicaciones de la política del calentamiento por efecto invernadero, mitigación, adaptación y base científica). Fue publicado en 1992, cinco años antes de la cumbre de Kyoto, por la National Academies Press (NAP) y sus autores son el citado panel de científicos, la National Academy of Sciences (Academia Nacional de Ciencias), la National Academy of Engineering (Academia Nacional de Ingeniería) y el Institute of Medicine (Instituto de Medicina), todos ellos de Estados Unidos. Como pueden ver, altísimas instancias del mundo científico estadounidense. Hay que recordar que ese mismo año, 1992, se celebró la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que dio lugar a una serie de acuerdos por medio de los cuales los países de todo el mundo se unían por primera vez para hacer frente a este problema.
Este mega estudio, de una exhaustividad pasmosa, argumenta que la manera más eficaz de mitigar el cambio climático es la pulverización en la atmósfera de aerosoles reflectantes utilizando para ello aviones, tanto comerciales como militares. Este método de mitigación de los efectos del cambio climático tiene como objetivo crear un escudo en la atmósfera del planeta para conseguir que aumente el albedo de la Tierra (el albedo es la relación de la radiación que cualquier superficie refleja sobre la radiación que incide sobre la misma). Se utilizaría para ello aerosoles compuestos de aluminio u óxido de aluminio y óxidos de bario, así como productos químicos que generen ozono en la atmósfera.
El listado de los expertos que participaron en este inmenso trabajo de búsqueda de alternativas técnicas con las que combatir el cambio climático depara alguna sorpresa: encontramos a Robert A. Frosch, que entonces era vicepresidente del General Motors Research Laboratories —los laboratorios de investigación de la empresa automovilística-, que ya poseían la patente Welsbach para la fumigación del cielo con aerosoles compuestos por óxidos metálicos. También está Joseph Glas, director de la división de fluoroquímicos de la compañía química DuPont. No deja de ser curiosa la participación de la compañía General Motors en este análisis sobre la posibilidad de desarrollar proyectos de geoingeniería. Por un lado están obteniendo inmensos beneficios económicos con la venta de automóviles con los que en parte se causa el calentamiento global y por otro invierten en proyectos para modificar el clima al gusto sin “tocar” el actual sistema económico imperante, que es donde está la gracia de la geoingeniería para sus aplicadores.

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