Pumas, zorros y otros animales exploran ciudades latinoamericanas durante la pandemia del COVID-19
En medio de las medidas restrictivas para enfrentar el avance de la pandemia, pumas, zorros, delfines, marsupiales y aves playeras se han dejado ver en las playas y las ciudades latinoamericanas. Los biólogos aseguran que esta fauna siempre ha vivido muy cerca de zonas urbanas pero, ante la ausencia de humanos, se animan a explorar nuevas áreas. Conservar la distancia y no darles comida son algunas de las recomendaciones mientras se disfruta del espectáculo que brinda la naturaleza.
por Antonio José Paz Cardona
La pandemia del COVID-19 ha llevado a que muchos gobiernos en el mundo tomen duras medidas para restringir la movilidad de sus habitantes y decreten medidas extremas como el aislamiento preventivo obligatorio. En medio de ese escenario animales como pumas, zorros, zarigüeyas, jabalíes, monos, patos, pavos se han dejado ver en las calles de varias ciudades. Lo mismo ha ocurrido con aves marinas, delfines y lobos marinos en playas turísticas. Todo este espectáculo natural está disponible en las redes sociales, donde circulan fotos y videos mostrando “el regreso de la fauna a los lugares que el humano les arrebató”, como se lee en varias publicaciones.
Esos animales han vivido siempre muy cerca de las ciudades y que ahora se les vea deambular por las calles se debe a su impulso por explorar otros lugares que antes estaban dominados por el ruido y el movimiento. Sin embargo, en medio de todas esas imágenes que han llenado de esperanza a muchos, también circulan fotografías falsas, viejas o descontextualizadas, como las de delfines y cisnes en Venecia o los elefantes en campos de té de India y China. Mongabay habló con tres expertos sobre las verdades y mentiras de los animales que se aventuran a entrar en las ciudades.
por Antonio José Paz Cardona
La pandemia del COVID-19 ha llevado a que muchos gobiernos en el mundo tomen duras medidas para restringir la movilidad de sus habitantes y decreten medidas extremas como el aislamiento preventivo obligatorio. En medio de ese escenario animales como pumas, zorros, zarigüeyas, jabalíes, monos, patos, pavos se han dejado ver en las calles de varias ciudades. Lo mismo ha ocurrido con aves marinas, delfines y lobos marinos en playas turísticas. Todo este espectáculo natural está disponible en las redes sociales, donde circulan fotos y videos mostrando “el regreso de la fauna a los lugares que el humano les arrebató”, como se lee en varias publicaciones.
Esos animales han vivido siempre muy cerca de las ciudades y que ahora se les vea deambular por las calles se debe a su impulso por explorar otros lugares que antes estaban dominados por el ruido y el movimiento. Sin embargo, en medio de todas esas imágenes que han llenado de esperanza a muchos, también circulan fotografías falsas, viejas o descontextualizadas, como las de delfines y cisnes en Venecia o los elefantes en campos de té de India y China. Mongabay habló con tres expertos sobre las verdades y mentiras de los animales que se aventuran a entrar en las ciudades.
Gaviotas de franklin, guanayos y zarcillos ocupan las playas turísticas de Lima.
Foto: ANDINA/Jhonel Rodríguez Robles.
Los animales ingresan con cautela a las ciudades
En las calles de Madrid, España, se han visto patos, pavos y jabalíes —estos últimos en enero de este año— que aprovechan la soledad de algunas calles para transitar con mayor libertad. El diario ABC reportó, durante el aislamiento actual que vive la capital española, varios patos en la calle Fuente del Berro y en el jardín cercano al Museo Arqueológico de Madrid. Las aves se desplazan de los sitios donde habitualmente viven en busca de alimento, “pues al verse obligados a recluirse los madrileños, los restos alimenticios que se generan han descendido drásticamente, dejando a los animales sin sustento”, dice el diario.
Pero este fenómeno no solo es de países como España e Italia que presentan algunas de las tasas de contagio más altas de COVID-19 en el mundo. Uno de los avistamientos que más ha sorprendido en Latinoamérica es el de un puma (Puma concolor) en Santiago de Chile. Si bien estos grandes felinos podían verse eventualmente en barrios periféricos, el toque de queda en la ciudad ha permitido ver al animal en calles más céntricas.
El último reporte se dio en la comuna de Ñuñoa. El evento fue atendido por la Policía, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y el Zoológico Nacional y, según informaron, el puma bajó de alguno de los cerros cercanos a Santiago en busca de alimento. El animal de un año de edad y 35 kilos de peso fue capturado y trasladado al zoológico donde le realizaron exámenes.
El puma fue trasladado a
la clínica veterinaria del Parque Metropolitano. Pronto será devuelto a
su hábitat natural. Foto: @sagchile – Twitter.
El 20 de marzo, durante el primer día del simulacro de aislamiento propuesto por la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, que después se uniría al aislamiento preventivo obligatorio decretado por el gobierno nacional durante 19 días a partir del 25 de marzo, se informó de un zorro cangrejero o zorro perro (Cerdocyon thous) que apareció en un conjunto residencial en el norte de la capital colombiana. La zona donde se dio el registro se encuentra cerca de los cerros orientales de Bogotá, un área protegida muy cerca de la ciudad.
Emmanuel Escobar, director de la Fundación Humedales, dijo que este era el cuarto reporte que recibía de esta especie en un barrio de Bogotá. Los otros tres registros que tiene sucedieron en 2016, 2017 y 2019.José Fernando González-Maya, biólogo y director de la ONG Proyecto de Conservación de Aguas y Tierras (ProCAT), asegura que en caso de encontrarse con un zorro es importante dejarlo tranquilo, no alimentarlo, no acercarse y alejar a las mascotas. “Ellos son huidizos e inofensivos y no representan ningún riesgo. ¿Por qué los estamos viendo ahora? En realidad siempre han estado ahí pero se están aventurando un poco más a zonas más habitadas”, asegura.
Además, dice que la presencia de este animal es un fenómeno relativamente normal en muchas ciudades latinoamericanas pues es una especie tolerante a disturbios generados por el humano. A pesar de que el zorro perro es una especie relativamente común, no se sabe mucho sobre su ecología.
Uno de los zorros perro que han aparecido en Bogotá en los últimos años.
Foto: Emmanuel Escobar, @pezcapitan – Twitter.
En Colombia también se registró una zarigüeya —marsupial muy común en gran parte del continente americano— con sus crías en las calles de Neiva, a plena luz del día, aunque suele ser un animal activo en las noches. Así mismo, los delfines se acercan, como hace mucho no se veía, a la bahía de Cartagena y las aves marinas a la playa de El Rodadero en Santa Marta, en el caribe colombiano.
González-Maya asegura que el avistamiento de fauna en las ciudades seguirá ocurriendo, mientras dure el aislamiento, sobre todo en lugares donde todavía quedan hábitats naturales en buen estado de conservación. Por lo general las especies que pueden observarse con mayor facilidad son las que están acostumbradas a la presencia humana aunque son esquivas y difíciles de percibir en los escenarios urbanos tradicionales donde hay un alto flujo de personas y vehículos. Son muchos los animales que podrían avistarse en Latinoamérica, además de los que ya han sido registrados, también podrían verse otros como comadrejas, venados y mapaches.
Grace Wong, bióloga de la Universidad Nacional de Costa Rica y experta en vida silvestre, asegura que los animales perciben que algo está pasando en su entorno, que de cierta manera ya no hay tanto riesgo y por eso se animan a explorar. Este tipo de fauna suele “estar presente en las zonas urbanas donde hay parches de bosque, corredores ecológicos y salen más allá de los límites que antes percibían”, dice.
Wong asegura que estos fenómenos pueden darse, o más bien percibirse, con mayor facilidad en medio de las medidas restrictivas que han tomado los gobiernos para frenar la expansión del COVID-19, pero han sucedido siempre. “Hay felinos grandes que se tiran a cruzar carreteras. La gente piensa que, por ejemplo, el jaguar solo camina por el bosque pero está documentado que puede atravesar un arrozal, un pastizal y áreas más abiertas. Si el animal siente que no hay una amenaza o un peligro, se puede lanzar a explorar”, afirma.
El tema de fondo para José Fernando González-Maya de ProCAT es que “cuando le damos un respiro al planeta, este nos da ese tipo de regalos, es impresionante que todavía tengamos estas especies viviendo cerca de nosotros”.
Aves marinas ingresan a la turística playa de El Rodadero en Santa Marta, Colombia. Foto: Vicky Perla.
Otras de las imágenes que han impactado son las de aves marinas y migratorias que llegan en bandadas enormes a playas que tradicionalmente han sido balnearios. En Lima, Perú, se han visto miles de gaviotas de franklin (Leucophaeus pipixcan) que son especies migratorias y justo para esta época están retornando al hemisferio norte, específicamente a Estados Unidos y Canadá, para empezar la reproducción en sus zonas de anidación.
Los peruanos han visto cómo las aves se apoderan de las playas de la conocida Costa Verde. Por ejemplo, la playa Agua Dulce en la municipalidad limeña de Chorrillos, que suele estar llena de bañistas, hoy tiene como turistas a miles de aves. Algo similar ocurre con la playa Punta Hermosa, al sur de Lima.
“Normalmente estas especies se congregan en grandes números en otras áreas donde no hay humanos, la diferencia es que como ahora estas playas están vacías y limpias, se trasladan de otras zonas a estos lugares que vuelven a estar disponibles”, dice Carlos Zavalaga, investigador del grupo Aves Marinas en la Unidad de Investigación de Ecosistemas Marinos de la Universidad Científica del Sur en Perú.
Imágenes como estas son comunes hoy en las playas limeñas. Foto: ANDINA/Jhonel Rodríguez Robles.
Zavalaga forma parte de un proyecto en el que analizan por qué algunas aves marinas ocupan ciertos lugares dentro del circuito de playas de la Costa Verde y si es que esa presencia es aleatoria u obedece a otras razones. Los expertos han venido haciendo conteos cada dos semanas durante 2018, 2019 y principios de 2020, y se han dado cuenta que las gaviotas de franklin en lugar de estar en las playas se posan en los cables y postes. “Lo que se ve ahora con la cuarentena es que se ha dado un desplazamiento, no es que hayan aparecido de repente porque no hay humanos”, asegura Zavalaga.
Algo similar ocurre con especies residentes como pelícanos (Pelecanus), guanayes (Leucocarbo bougainvillii) y zarcillos (Larosterna inca) que también ocupan la zona de las playas porque no hay personas que obstaculicen ese lugar. Allí pueden descansar y hasta comer.
En medio de la cuarentena peruana, Zavalaga menciona los impactos directos e indirectos de las pesquerías del país. La pesca comercial de anchoveta para producir harina de pescado no está operando en este momento por lo que “las especies de aves están ocupando esos espacios vacíos y hay más disponibilidad de presas”.
Así luce la Playa Agua Dulce en Chorrillos, Lima, Perú. Foto: ANDINA/Jhonel Rodríguez Robles.
Por su parte, la pesca artesanal, para el abastecimiento humano, está entre las actividades que no están restringidas durante el aislamiento. Aun así, las compras de los consumidores han disminuido y hay menos pescadores en tiempos de cuarentena y “esto tiene un efecto indirecto sobre las especies que ocupan los lugares donde antes estaban las personas. Eso también puede beneficiar la presencia de animales marinos como lobos y delfines”, indica Zavalaga.
El experto considera que la ausencia de personas en las playas genera otro efecto indirecto: menor contaminación, por lo que el ciclo natural de los ecosistemas progresa de mejor forma. Su hipótesis es que quizás haya mayor disponibilidad de alimento y que las aves obtienen comida sin tener que gastar tanta energía en desplazamientos. “Ahora encuentran espacios donde pueden descansar y condiciones donde los ecosistemas se han regenerado momentáneamente. Pueden obtener alimento más rápido que cuando los humanos están en estas zonas”, dice Zavalga, aunque enfatiza que esta es solo una hipótesis que se debe verificar.
Los expertos coinciden en que este beneficio para la naturaleza será temporal y que es muy probable que una vez se retomen los estilos de vida humanos, los animales vuelvan a los lugares donde usualmente estaban.
Miles de aves marinas migratorias se ven en Lima. Foto: ANDINA/Jhonel Rodríguez Robles.
Fuente: Mongabay.com - Imagen de portada: Un puma deambuló durante horas en las calles de Santiago de Chile. Será devuelto a su hábitat natural y tendrá un chip para estudiar sus desplazamientos. Foto: Twitter.







