Derecha y fake news en Chile: los primeros aliados del cambio climático

Hace unos días, la comisión de Derechos del Consejo Constitucional, con los votos del partido Republicano, rechazó un artículo que proponía la obligación del Estado de implementar medidas de mitigación y adaptación ante el cambio climático. En la misma línea, a inicios del mes de agosto, vimos con preocupación como la gran mayoría de las diputadas y diputados de derecha rechazaban o se abstenían de aprobar la iniciativa de solicitar que a través del Ministerio del Medio Ambiente se realicen todas las acciones comunicacionales que permitan concientizar a la sociedad sobre las consecuencias de la crisis climática, y en especial del sobregiro ecológico. Junto a esto, algunos de sus representantes emitieron graves discursos negacionistas del cambio climático, ridiculizando incluso a quienes toman acciones para enfrentar esta gran problemática mundial, lo cual, lamentablemente, está lejos de ser sorpresivo. En las filas de los partidos políticos de la derecha, hay quienes tienen la mala práctica de hacer política ignorando la evidencia e instalando noticias falsas, las cuales algunos medios de comunicación colaboran en reproducir sin ninguna rigurosidad.

Por: Valeria Melipillán Figueroa
Alcaldesa de Quilpué, región de Valparaíso

Y a pesar de que la información sobre la cual estas personas toman decisiones, ejecutan maniobras políticas y emiten comentarios, sea falsa, sus efectos son muy reales. No solo debilitan la credibilidad de las instituciones políticas y dañan la democracia, sino que además su activo compromiso con la desinformación detiene o retrasa la posibilidad de que el Estado tome acciones que, por décadas, la ciencia y las y los luchadores medioambientales vienen señalando como urgentes. En definitiva, nos alejan de la posibilidad de tomar acciones claras para prepararnos ante el cambio climático, que se proyecta como el mayor desafío que tendremos que enfrentar como sociedad en este siglo.
Ahora es cuando necesitamos no solo enfrentar a quienes mienten y desinforman, sino que también necesitamos de la unidad y acción decidida de las fuerzas políticas y sociales que comprenden la urgencia de un viraje en el rumbo del Estado en esta materia, que permita una planificación territorial y políticas públicas que no eludan la evidencia del presente y nos preparen para un futuro rápidamente cambiante.
En ningún caso se trata de instalar discursos apocalípticos o de infundir pánico, muy por el contrario, el desafío consiste en señalar un camino en el cual aún podemos albergar la esperanza de construir y reconstruir territorios donde podamos vivir bien, tanto hoy como las generaciones futuras. Esto exige que el Estado y sus herramientas institucionales aumenten de forma clara la ponderación que le entregan a la evidencia existente de que no podemos seguir transitando la vía al desarrollo que se concibió hace cerca de medio siglo atrás. Si antes parecía absurdo desechar la posibilidad de construir una carretera por proteger un bosque, o de construir un edificio por proteger una duna, ahora debemos comprender que estos escenarios no son ilógicos, sino que, incluso más allá del valor intrínseco que tiene la biodiversidad, su protección es también un asunto de defensa de nuestra propia seguridad humana.
Esta nueva racionalidad debe hacerse presente en la toma de decisiones del Estado en el más breve plazo posible. La Ley Marco de Cambio Climático, vigente desde el año pasado, establece dentro de sus principios la urgencia climática, que implica que la implementación de las medidas destinadas al cumplimiento del objeto de esta ley debe considerar el escaso margen de tiempo existente para revertir los efectos más graves del cambio climático. Es hoy que, por ejemplo, en la región de Valparaíso uno de los instrumentos de planificación más importantes como es el PREMVAL, propone rutas que fragmentan y amenazan algunos de los pocos espacios naturales con los que conviven ciudades como Quilpué o Viña del Mar, como lo es la Zona Norte de Quilpué, y que serán invaluables refugios climáticos si se utilizan las definiciones de la ley ya citada.
En definitiva, enfrentar a quienes niegan el cambio climático no es solo una tarea discursiva, es sobretodo una tarea política, que para quienes estamos en espacios de toma de decisión de la institucionalidad del Estado debe traducirse en acciones concretas para romper con la inercia de décadas que nos mantiene en un modelo de desarrollo insostenible, pero que aún estamos a tiempo de cambiar.
Valeria Melipillán Figueroa
Alcaldesa de Quilpué, región de Valparaíso

Fuente: https://www.elciudadano.com/actualidad/derecha-y-fake-news-los-primeros-aliados-del-cambio-climatico-columna-de-valeria-melipillan-alcaldesa-de-quilpue/09/08/

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