Fandermole: "La política y la economía no pueden pensar en el agua porque son muy ignorantes"

El músico y compositor Jorge Fandermole es un artista que escribe y canta desde las orillas, expresa su mirada política, retrata el paisaje litoraleño y rememora historias de la tierra. Acaba de publicar "Tiempo y lugar", su último disco. Sobre las luchas socioambientales, propone: "Tenemos múltiples frentes que atender y deberíamos estar bastante más unidos".

Por Sergio Sánchez

Jorge Fandermole, popular y afectuosamente conocido en el mundo artístico como "Fander", es uno de los cantautores más relevantes de la música popular argentina. Con una larga y reconocida trayectoria, el cantor, compositor y docente santafesino es autor, por ejemplo, de canciones populares como "Oración del remanso", "Canto versos", "Sueñero" o "Era en abril". Como ocurre a veces en el campo cultural —y sobre todo bajo las lógicas del mercado— su figura es menos conocida que sus canciones. "Oración del remanso", por ejemplo, debe ser una de las canciones más versionadas de los últimos veinte años en el repertorio folklórico. Pero ahí está Fander, desde su Santa Fe natal, creando y construyendo de forma comprometida y obstinada una obra con sensibilidad socioambiental, sentido territorial y cimientos sólidos.
Acaba de publicar su décimo disco solista, Tiempo y lugar (2025), editado por el sello independiente Sagrada Medra. Con una instrumentación despojada y austera —voz, guitarra, bajo y violoncello—, el disco reúne doce canciones compuestas entre 2015 y comienzos de 2025. “No es un disco de canciones nuevas, sino inéditas”, distingue el compositor. A excepción de “Pilar y Juan”, que cuenta con letra de Luis Landriscina, todas las composiciones y músicas son de su autoría.
Entre su disco anterior ("Fander", 2014) y el reciente pasaron once años. Por eso, la salida de "Tiempo y lugar" fue una novedad para la música popular argentina. “En medio estuvo la pandemia, que me tiró todo para atrás”, le cuenta a Agencia Tierra Viva desde su casa en Granadero Baigorria, una localidad vecina a Rosario. “Me costó mucho terminar el disco, básicamente por cuestiones de trabajo. Al no tener ningún tipo de exigencia de una editorial o sello discográfico, es mucho más difícil darle final a las cosas. Esa independencia como productor quizás te tira para atrás los plazos”, repara.
El disco se publicó el 9 de noviembre del año pasado. Ya lo presentó en San Luis, Mendoza, Córdoba, Entre Ríos y Rosario. “La idea es seguir llevándolo de acá para allá, adonde se pueda”, dice. Y anticipa que en febrero lo presentará en Salta y en Jujuy.
Cantor y compositor comprometido con su tiempo y lugar, reafirma su compromiso con las causas socioambientales. Afirma: “Sigue existiendo esa dicotomía entre cultura y ambiente, entre humanidad y ambiente, y en realidad los humanos somos la especie más problemática dentro del planeta. Pero el ambiente es todo el conjunto, es toda la biosfera del planeta. Somos parte del ambiente".
Y agrega: “Desde ese punto de vista, es lamentable que no estemos todos informados y unidos quienes peleamos por la defensa del río o de los glaciares o en contra de la minería a cielo abierto en toda la Cordillera. Tenemos múltiples frentes que atender y deberíamos estar bastante más unidos”.
—¿Qué sucede con el rol de los artistas en relación a estos temas?
—En relación a los artistas, quizás tengo alguna ventaja porque hice una carrera donde la biología, la ecología y la química eran materias troncales. Pero los artistas estamos muy desvinculados de toda esta problemática. Hay una sensibilidad social en la comunidad artística, pero no una conciencia plena sobre la crisis ambiental, como parte integrante del medio ambiente y como responsables de las generaciones futuras. Esa responsabilidad intergeneracional no la tenemos incorporada ni los artistas ni los políticos ni los economistas. Buena parte de la comunidad científica advierte sobre el cambio climático, pero toman las decisiones las personas equivocadas. Lo que sí se sabe es que no hay ahí una especulación que tenga que ver con el poder. Sí tiene que ver con un mercado. Pero desde el punto de vista de la creación artística hay todavía una esperanza que está alejada de la especulación y de la mentira como modo de dominación.

Jorge Fandermole acaba de presentar su último disco, "Tiempo y lugar". Foto: Virginia Benedetto.

Tiempo y lugar
“Tiempo y lugar son dos conceptos del imaginario humano que permiten considerar nuestra existencia y sus circunstancias, antecedentes y proyecciones”, escribe este compositor costero y fluvial en el comunicado de prensa que difunde el disco. “Espacio y tiempo, a la vez que de naturaleza cada vez más incierta ambos, se nos manifiestan en una realidad inmediata brutalmente crítica, y es ese marco sensible en el que se presenta este repertorio”, sostiene
Siempre atento a las circunstancias sociales, culturales y políticas que atraviesan el país, las retrató en “Corazón de luz y sombra”, “Oración del remanso” y “Junio”, inspirada en la Masacre de Avellaneda ocurrida el 26 de junio de 2002 en la que fueron asesinados por la Policía los militantes sociales Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.
Más allá de las circunstancias del momento o de un clima de época, Fandermole se caracteriza por construir canciones con un sentido atemporal y universal. Las suyas son obras que trascienden el tiempo y que siempre dicen algo que resuena con el presente. “Algunas canciones quedaron afuera porque el armado del repertorio tiene, por lo menos en mi imaginario, algún tipo de lógica o coherencia. Aunque no es un disco específicamente de folklore ni de canciones urbanas, porque en realidad ninguno de los discos anteriores fue de esa manera”, precisa. “Hay canciones que son muy folklóricas en cuanto a sus aspectos principales y otras que son baladas. Es una mezcla, al igual que los anteriores”, refuerza.
En este disco, entrega, por ejemplo, una canción que es una declaración de principios, “Décimas de identidad”: "No he forzado voluntades/ justificado en urgencias/ ni defendido creencias/ como si fueran verdades/ pero algo en la sangre sabe/ porque la luz se adelanta/ el verso que en la garganta/ mide, compara y condena y quien vive de sangre ajena/ jamás escucha ni canta. / Jamás escucha ni canta/ pues sus violentas razones/ tienen unas proporciones/ que a la belleza no alcanzan/ descreo de la esperanza/ que se funda en sus promesas/ como de cualquier sentencia/ que le caiga de la boca/ a quien no siente ni toca/ ni de lejos la pobreza", canta.

El Remanso Valerio, en las costas del río Paraná, inspiró la "Oración del Remanso". Foto: Armando Cassinera.

Las “Décimas de identidad“ fueron escritas hace casi diez años. “Tiene que ver con una declaración de principios, del modo en que veo las cosas, en que las expreso. Prefiero ver y declarar lo que pienso alrededor de lo que puedo cantar”, enfatiza. “Tiene la dificultad de que es una canción larga, porque tiene catorce estrofas. Pero corro ese riesgo, porque tuve la necesidad de explicar cuáles eran los valores alrededor de los que yo canto, compongo, pienso o hago las cosas. Es una forma directa de identificarse uno. En definitiva, trato de hacer lo que pienso. Y pienso más o menos esto”.
El disco abre con la milonga “Invocación”. Sigue con el rasguido doble “Guitarra”, una preciosa canción litoraleña que interpreta en vivo hace casi una década. En la siguiente, el chamamé “Río de las ausencias”, Julio Ramírez aporta su bandoneón y luego toca el acordeón en el rasguido doble “Campo Rincón”. Fernando Silva, frecuente colaborador y músico estable de su banda, toca el bajo en siete canciones y el cello en tres.
Es un disco austero, solo se escuchan cuerdas y voces, sobre todo la de Fandermole, que canta en todas. “Las canciones mayormente no están requiriendo más instrumentación, son canciones que no necesitan más que eso. No necesitan percusión, por ejemplo”, explica el trovador nacido en Pueblo Andino, a 50 kilómetros de Rosario.
Otro invitado del disco es el cantautor e intérprete tucumano Juan Quintero, en “Pilar y Juan”. “Con Juan ya la habíamos cantado unos años. A Juan le gustaba mucho, por eso lo invité a tocarla y a cantarla a dúo”, cuenta. La canción se refiere a los padres de Juan Carlos Cambas, un pianista radicado en España, que vinieron a América en un determinado momento por necesidades y después los hijos volvieron a la tierra de sus padres. La composición de la letra figura compartida con Landriscina porque fue escrita y reescrita a partir de un poema largo que él le había dedicado a la familia de Cambas.
“La influencia que me ha tocado es muy heterogénea en cuanto a las especies musicales. Hay una canción dedicada a mi padre que podría ser un tango: ‘Padre’”, explica. El disco se completa con “Milonga con cuatro orillas” y las canciones “Mi buen amor”, “Tiempo y lugar”, “Materias y herramientas” y “El amor y la cocina”.

“Espacio y tiempo se nos manifiestan en una realidad brutalmente crítica“, afirma el compositor santafesino. Foto: Virginia Benedetto.

—¿Cuál fue el eje ordenador de las canciones del disco?
—Hay cierto grado de arbitrariedad que tiene que ver con una idea de escucha que ya no cuadra. Nadie escucha doce temas de una vez. Eso todavía queda en el imaginario de alguno de nosotros. Una vez hechos los bocetos de esos temas, uno escucha todo eso y dice “bueno, me voy a quedar con esto y a dejar esto afuera“, por una cuestión intuitiva. Dentro de eso la canción que utilizo para titular es la que me resulta más significativa. Pero de ninguna manera caracteriza el conjunto del repertorio. La letra de “Tiempo y lugar“ tiene una percepción crítica de nuestro entorno, de lo que nos toca en este tramo de la historia.
—Hay canciones más citadinas, hay milongas, “Invocación“ y “Milonga con cuatro orillas“. También hay un chamamé: “Río de las ausencias“. Aparecen colores folklóricos más definidos, además de canciones.
—Sí. Hay una milonga al inicio, que son décimas. Es una invocación a la idea de la musa, a la idea de una supra conciencia que te ayude un poco a hacer las cosas bien, a ordenarte al momento de cantar. Un poco tomando esa tradición de la épica clásica. Después hay otra milonga que está dedicada a los uruguayos. Hay un par de canciones que son abiertamente litoraleñas. Lo mismo pasa con “Campo Rincón“, que es un rasguido doble. Esa canción, al igual que “Río de las ausencias“, tienen la afortunada presencia del acordeón y bandoneón de Julio Ramírez, un chaqueño que toca mucho con Coqui Ortíz. Otra de las características es que la sonoridad es bastante austera: toqué todas las guitarras yo, hay temas que solo tienen voz y guitarra. Y, como hace ya un par de años, vengo trabajando con Fernando Silva. Él ordenó parte de los arreglos de violoncello en algunos temas y el bajo en otros. De modo que la sonoridad, si uno la compara con los discos anteriores, es mucho más tranquila. Está mucho más despojado desde el punto de vista de la instrumentación y de los arreglos.
—¿"Campo Rincón" en qué está inspirada?
—Campo Rincón es una curiosa zona que está entre dos ríos: el río Carcarañá y donde desemboca, en el río Coronda. Es una franja de tierra muy curiosa, porque el Carcarañá corre hacia el norte a ocho kilómetros del Coronda, que corre hacia el sur. Los ríos están paralelos en una fractura muy extraña que hace que corran muy cercanos en direcciones distintas. Pero además de esa curiosidad, son lugares que nosotros conocemos porque hemos navegado bastante por ahí. Son lugares muy queridos y entrañables por la región de los ríos. Además el Chacho Muller tenía un rancho en esa zona. Y en ese lugar de Campo Rincón escribió una de sus canciones más hermosas, “Monedas de sol“, que está en el disco que hizo antes de morir en 2000 y que fue arreglada por el Negro Aguirre. Muller la escribió en ese lugar. Entonces esta canción también está dedicada a su memoria.
—¿Qué te motivó a escribir “Junio“, que recuerda a la Masacre de Avellaneda?
—Lo hice el mismo día en el que ocurrieron los asesinatos. Me golpeó muy fuerte el modo en el que apareció la noticia y me puse a escribir. Llegó de esa forma tan brutal e impactante. En el mismo momento me puse a tomar nota de toda la información que había, de todo lo que se sabía. Además la cuestión de ir a matar a militantes. Creo que al día siguiente o a los dos días ya la tenía terminada. Me acuerdo que la canté en vivo cuando presenté un disco ese mismo año, “Navega“ (2002). La canción fue grabada en el disco siguiente, “Pequeños mundos“ (2005).
—¿Qué representa formar parte del catálogo de un sello como Shagrada Medra?
—Para mí es un orgullo estar en el catálogo de Shagrada Medra porque es un sello independiente del cual conozco el origen, estoy desde el principio. Es un sello que ha tenido una idea diferente acerca de las producciones discográficas, que ha dado lugar a los productores independientes, que ha sido cuidadoso con lo que ha elegido, que le presta mucha atención a sus discos. Y además está liderada por dos músicos, que son Carlos Aguirre y Luis Barbiero, los dos paranaenses. Entonces, para mí es un orgullo formar parte de ese catálogo.

El Remanso Valerio, en las costas del río Paraná, inspiró la "Oración del Remanso". Foto: Armando Cassinera.

Desde el río y para los ríos
Fandermole sostiene con el cuerpo lo que dice con las palabras o expresa con sus canciones. En 2022, participó del encuentro Puentes de Agua, un evento vinculado con la defensa del río y el ambiente que se realizó en Andalgalá. En esa oportunidad, ofreció un concierto junto a su colega y amigo el Negro Aguirre, exquisito pianista, cantor y compositor entrerriano.
“No terminamos de dimensionar lo que significa para un país o una región las reservas de agua. La política y la economía no pueden pensar en el agua porque son muy ignorantes”, resalta. “Además de pensar en un cortoplacismo agobiante, no pueden pensar en cosas que no saben. Lo dramático del asunto es que todo el ambiente es un sistema que nos involucra y que no está suficientemente entendido o bien planteado, ni siquiera en los planes de estudio: ni de la educación primaria y secundaria ni de la universitaria”.

—El río siempre está muy presente en su poética. ¿Cómo podría definir su relación con el río a la hora de crear?
—Me parece que tiene que ver con la cercanía del río como gran parte del paisaje y del cosmos permanente. Porque nací, crecí y vivo al lado del río. Nunca me mudé a un lugar como La Pampa o Córdoba. Incluso Buenos Aires, que está a la vera de un gran río, pero es otra desembocadura. Me parece que hay un carácter fluvial en los que vivimos en las orillas de los ríos. Hay gente que vive del río, los tengo muy cercanos, los conozco muy bien. Entonces, son presencias muy poderosas en el imaginario de uno. Y también está esa cuestión de que esos mismos paisajes al igual que otros, como la selva y el monte, van desapareciendo. En los que tenemos el río como gran parte de nuestro imaginario y nuestro lenguaje a medida que pasa el tiempo entendemos que es un lugar de crisis. Porque sufre lo mismo que todo el resto de la tierra. Pasa a formar parte de un gran sistema productivo, se borra su presencia mítica y como generador de cultura y de pueblos. El río pasa a ser un recurso productivo. Entonces, está la permanente tensión entre el río con su carácter originario y el río confundido con una marca, con una empresa… Hay quienes hablan del río como sinónimo de hidrovía, que es en realidad una empresa que tiene la concesión del dragado.
—¿Qué consecuencias traería para los pobladores de la zona?
—Esa parte tan importante en nuestro paisaje, en nuestra cultura y en nuestro imaginario sufre la misma crisis que sufre todo el sistema, con la posibilidad de generar una degradación de los humedales mucho más grave. Porque llevar el río (Paraná) a 44 pies, que es lo que se pretende ahora (para que los barcos de ultramar lleguen a los muelles fluviales), en realidad significa una intervención muy grande sobre un sistema muy complejo, que desde el punto de vista de la economía nadie entiende demasiado bien de qué se trata. En realidad, la política y la economía saben bastante poco de biología. Están bastante divorciados de todo el resto del ambiente. Desde el río sufrimos esas alteraciones, que probablemente sean difíciles de detener y que van a traer un deterioro de todas las generaciones que vienen. Es una de las cosas que nos preocupan a muchos de los que vivimos en las orillas.

Fuente: https://agenciatierraviva.com.ar/fandermole-la-politica-y-la-economia-no-pueden-pensar-en-el-agua-porque-son-muy-ignorantes/ - Imagen de portada: Foto: Prensa Jorge Fandermole

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