El precio medioambiental del café de Vietnam que triunfa en el mundo: una huella de deforestación del tamaño de Luxemburgo
La ONG Coffee Watch calcula que entre 1990 y 2022 se talaron 207.428 hectáreas de bosque tropical húmedo en Vietnam, segundo productor mundial, según datos hechos públicos hoy. España, Alemania e Italia figuran entre los cinco principales importadores
Ana Puentes
El auge del café vietnamita, con el que se prepara una de cada cinco tazas en el mundo, ha tenido un impacto arrasador en el país asiático: la deforestación de un bosque del tamaño de Luxemburgo. Es la alerta que lanza la ONG Coffee Watch en un informe publicado este miércoles, en el que calcula que entre 1990 y 2022 se talaron 207.428 hectáreas de bosque tropical húmedo que en 2022 estaban destinadas a cafetales. España, Alemania e Italia figuran entre los cinco principales países importadores de café vietnamita. Y, aunque a finales de 2026 entrará en vigor el Reglamento Europeo contra la Deforestación (EUDR, por sus siglas en inglés), destinado a reducir al mínimo la contribución de la UE a la destrucción de bosques, el daño ya causado es devastador.
Coffee Watch ha centrado su análisis en Vietnam por su relevancia en el mercado internacional: es el segundo mayor productor de café del mundo y el responsable del suministro de cerca del 40% de las exportaciones mundiales de café robusta, según recuerda en una entrevista telefónica Etelle Higonnet, directora de la ONG que vigila las prácticas ambientales y de derechos humanos del sector.
En apenas cuatro décadas, la superficie dedicada al café ha pasado en Vietnam de 50.000 hectáreas en los años ochenta a más de 700.000 en la actualidad. El 93% del producto se cultiva en la región de las Tierras Altas Centrales. En esa misma región, cerca del 75% del terreno que hoy ocupan los cafetales estaba cubierto por bosque en 1943. Pese a la producción intensiva de café, el informe asegura que el 54% de los productores de las Tierras Altas Centrales viven en la pobreza y el 29%, en la pobreza extrema.
El café de Vietnam se concentra en las Tierras Altas Centrales
Las Tierras Altas Centrales concentran cerca del 93% de la superficie cafetera del país, favorecidas por sus suelos, altitud y clima
Para estimar la huella de la expansión de las tierras dedicadas al cultivo del café, Coffee Watch ha cruzado imágenes satelitales históricas con los mapas actuales de cultivo. El resultado muestra una pérdida masiva de cubierta forestal asociada al crecimiento del sector. “Cuando un píxel estuvo previamente cubierto por bosque tropical húmedo y actualmente se encuentra dedicado al cultivo de café, se contabiliza como pérdida forestal ocurrida dentro del paisaje cafetalero actual”, explica el informe. No obstante, la ONG advierte de que no todos los terrenos fueron convertidos directamente en cafetales: en algunos casos, la tierra se destinó primero a otros cultivos como la yuca antes de pasar al café.
El café ocupa antiguas zonas de bosque tropical en las Tierras Altas Centrales
Mas de 207.000 hectareas de bosque tropical humedo taladas desde 1990 estan hoy dentro de areas de cultivo cafetero, con la mayor concentracion en Dak Nong, Dak Lak y Lam Dong
El informe sitúa la responsabilidad tanto en el Gobierno como en la industria internacional y en los importadores. “No podemos culpar a los agricultores de actuar por su cuenta”, señala Higonnet, abogada y consultora internacional en temas ambientales, que recuerda, además, que “las presiones ecológicas están estructuralmente vinculadas a la demanda externa”. Entre los cinco principales compradores figuran Alemania (que importó 423 millones de euros en 2022), Italia (288 millones), Estados Unidos (272 millones), España (205 millones) y Japón (195 millones).
Consecuencias ambientales y económicas
Los efectos han sido devastadores para el suelo y el agua de las Tierras Altas Centrales de Vietnam. Por un lado, la pérdida de cobertura vegetal ha reducido en un 30% el carbono orgánico de la capa superficial del suelo, lo que ha incrementado la necesidad del uso de fertilizantes. Por otro, los acuíferos ―de los que proviene entre el 57% y el 95% del agua con la que se riegan los cafetales― ya están sobreexplotados y, debido a la crisis climática, tienen cada vez más dificultades para recargarse. En algunos casos, las perforaciones a 15 metros de profundidad ya no son suficientes y ha sido necesario alcanzar los 45 metros para encontrar agua. Patrick Meyfroidt, doctor en Geografía y autor de varias investigaciones sobre deforestación y café vietnamita, explica, por correo electrónico, que el Gobierno de Vietnam, desde los años noventa, ha hecho esfuerzos para frenar la tala y restaurar los bosques. “Pero estas políticas se han implementado de forma muy desigual en el país y en las Tierras Altas Centrales se ha permitido que la deforestación continúe en aras del crecimiento de las exportaciones de materias primas”, afirma.
“Es como si la industria mordiera la mano que le da de comer. Ha roto el ecosistema y juega una ruleta rusa en la que espera que el sistema prospere a largo plazo”, sostiene Higonnet. El problema, advierte, es que los primeros afectados serán los pequeños agricultores, responsables del 95% de la producción cafetera y que ya son una población vulnerable.
Una solución europea aplazada
Coffee Watch reconoce que el EUDR puede contribuir a frenar la deforestación en nuevas zonas de Vietnam. El reglamento, aprobado en 2023, pretende impedir que el consumo europeo de siete productos clave ―entre ellos, el café― siga alimentando la destrucción de bosques en el mundo. Para vender en Europa, las grandes empresas deberán demostrar que sus productos proceden de terrenos en los que no se han talado bosques desde 2020.
Pero la implementación del EUDR se ha aplazado en dos ocasiones y, ahora, atraviesa una negociación en la Comisión Europea, en la que se debate la exclusión de productos como el cuero y la inclusión de otros como el café soluble. Salvo una nueva prórroga, se prevé que empiece a funcionar este diciembre para las grandes empresas y en junio de 2027 para las pequeñas. También se anticipa un aumento del precio del café. “Los expertos nos dicen que será de uno o dos céntimos por taza”, reconoce Higonnet.
En los últimos años, el Gobierno de Vietnam, con financiación europea, ha puesto en marcha proyectos piloto de sistemas de monitoreo y trazabilidad para que Vietnam cumpla con el EUDR. En 2024, además, lanzó una base de datos de áreas forestales y de cultivo de café que incluye mapas e información de organismos estatales, empresas locales y agricultores y que permite rastrear el recorrido del café desde la finca hasta los puertos de exportación. Gracias a estos avances, la UE ha clasificado a Vietnam como un país de “bajo riesgo”, lo que implica que solo el 1% de las empresas vietnamitas que exportan a la UE estarán sujetas a controles estrictos.
No obstante, la directora de Coffee Watch advierte de que la verificación independiente por parte de investigadores y de organizaciones en el terreno sigue siendo difícil. “Con los mapas satelitales se puede hacer un seguimiento de la deforestación, pero no se puede abordar realmente el problema si no se comprueba sobre el terreno lo que indican los satélites cuando surge una alerta [de deforestación o de violaciones de derechos humanos]”, afirma. Meyfroidt agrega que otro reto es que las imágenes suelen tener un desfase temporal. “Si hoy se deforesta un terreno, podemos detectarlo; pero, aunque se plante café, pueden pasar dos o tres años hasta que realmente podamos identificarlos. Necesitamos investigaciones de campo para estar al día”, explica. Por experiencia propia, asegura que los investigadores de universidades sí tienen autorizaciones para ir a campo. Pero reconoce que “para las organizaciones que se identifican como no gubernamentales o críticas es mucho más difícil”. “El Gobierno vigila muy de cerca quién puede ir a dónde y con qué propósito”, afirma.
Para este informe, Coffee Watch habló con agricultores locales. Sin embargo, por temor a la represión estatal, ninguno de ellos accedió a hablar con este diario. EL PAÍS ha consultado al Ministerio de Agricultura de Vietnam sobre el monitoreo de la deforestación, el acceso a verificaciones en terreno y sus políticas de restauración de bosques, pero no ha obtenido respuesta.
Otra limitación del EUDR es que no sanciona la deforestación ocurrida antes de 2020. Y, de hecho, como alerta el informe, la fase más intensa de pérdida forestal en Vietnam se produjo entre 1995 y 2010. “Tenemos el reglamento europeo, sí. Pero también hay que pensar cómo revertir el daño: restaurar los bosques, pasar del monocultivo a la agrosilvicultura [una técnica sostenible en la que coexisten árboles, plantaciones y ganadería en una misma parcela] y cambiar los sistemas de riego”, agrega Higonnet.
Con vistas a 2030, el Gobierno de Vietnam planea cambiar el modelo expansivo por uno intensivo y reducir en 57.000 hectáreas la superficie de cafetales en las Tierras Altas Centrales. Y el reto, según sostiene la ONG, será compatibilizar esa transformación con la presión de un mercado global que sigue demandando café a gran escala.
Fuente: https://elpais.com/planeta-futuro/2026-06-17/el-precio-medioambiental-del-cafe-de-vietnam-que-triunfa-en-el-mundo-una-huella-de-deforestacion-del-tamano-de-luxemburgo.html - Imagen de portada: Deforestación en las Tierras Altas de Vietnam para dar paso a cultivos, en una imagen de archivo. HONG HANH MAC THI (ALAMY STOCK PHOTO)
