¿Esclavos modelo XXI? Polémica por el desembarco de un circo con animales en Esquel




Por Esquel Aves

Un estadio circular atiborrado de gente dispuesta a ver el espectáculo, en la Arena rodeada por altos paredones, algunas compuertas se estremecen, a punto de liberar a las bestias que se esconden en la oscuridad de los túneles subterráneos. El palco oficial con la pareja de emperadores se divierte seriamente mientras la gente corea pidiendo que comience el show. Tres rejas laterales se elevan en simultáneo y aparecen otros tantos hombres semi desnudos y temerosos. Sus huesos asoman a través de la suciedad que los cubre. Las heridas sangrantes de los tobillos, muñecas y cuello, supuran una sustancia espesa que se mezcla con la tierra del desierto y sirve de alimento a las larvas de las moscas. Uno de los esclavos se deja caer ante el estridente grito de la multitud, casi desvanecido. Otro se acerca y lo ayuda a levantarse, mientras del lado opuesto de la arena se abren unas compuertas y comienzan a asomar las fieras. Animales que sufren las mismas carencias y privaciones que aquellos hombres, esclavos también, dejan ver sus costillas. Un tigre con una herida profunda en una pata deja un rastro de sangre en la arena, mientras se acerca despacio a los hombres que ven como se aproxima su final.

Una multitud observa vitoreando como la manada de tigres, movida por el hambre y el odio a sus opresores, ataca y devora a los tres esclavos. Hombres y animales, ambos privados de su libertad, en un ambiente ajeno a su naturaleza, todos obligados a entregar sus vidas por un espectáculo de otros. Una situación tomada de alguna película romana pero seriamente actual.



Hoy Esquel se prepara para vivir una historia tan similar que da escalofríos, La Arena se está montando en Avenida Ameghino, las jaulas ya no retienen a las bestias sedientas, su inquietud delata sus instintos intactos, sus ganas de correr, de sumergirse en el bosque. Todo impedido por la más moderna y permitida esclavitud, la tiranía sobre los animales. Obligados a actuar en un show completamente ajeno a su naturaleza, observado por los mórbidos e ignorantes ojos de la sociedad esquelense que disfruta sin detenerse a pensar en los muertos de su felicidad, en aquellos animales esclavos.



Esta puede ser la última vez que un circo con animales enjaulados venga a instalarse a Esquel, pero va a depender de nosotros.

Esquel: vecinos se autoconvocaron para rechazar el arribo de circos con animales


Por No al circo con animales
Foto: Esquel Aves

Un grupo de vecinos de Esquel decimos SI al circo porque:

· Es una actividad maravillosa, llena de magia y creatividad.
· Deslumbra a grandes y chicos, que no deben perder la oportunidad de disfrutarlo…
· Forma parte de nuestro patrimonio cultural.
· Constituye un clásico espacio de diversión con música, colores, luces y habilidades artísticas.

Sin embargo, declaramos:

Rechazar la tenencia de animales en cautiverio como atractivo circense porque, como expresa la Declaración Universal de los Derechos del Animal:

· Ningún animal debe ser explotado para esparcimiento del hombre,
· Las exhibiciones y los espectáculos que se sirvan de animales son incompatibles con la dignidad del animal.
· Ningún animal será sometido a malos tratos y actos crueles.
· Todo animal perteneciente a una especie salvaje tiene derecho a vivir libre en su propio ambiente.

Por todo lo expuesto, rescatamos la tendencia a nivel mundial hacia un circo sin animales en la que estos no sean un atractivo más del espectáculo e impulsamos la conciencia de la defensa y la protección de la vida natural en todas sus manifestaciones


Publicado por Puerta E
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De osos, tigres y aduaneros: algunos escándalos protagonizados por el circo que llegó a Esquel


Por Puerta E *
Foto: Esquel Aves

La llegada del circo de los “Hermanos Segura” a Esquel no pasó desapercibida. Fueron muchos los vecinos que cuestionaron el arribo de este espectáculo que, además de payasos, magos y malabaristas, incluye la “actuación” de animales salvajes, una práctica que está prohibida en distintos puntos del país.

No es la primera vez que la polémica por la utilización y el maltrato de especies silvestres hace que este circo aparezca en los medios.

La última noticia data de marzo pasado, cuando un tigre de Bengala –perteneciente a la compañía- atacó a Sebastián Martínez, de 26 años, cuando intentaba sacarle una foto. Esto ocurrió en San Antonio Oeste, provincia de Río Negro, localidad donde rige una ordenanza que prohíbe la utilización de animales en espectáculos públicos.

Las osas y Das Neves

Pero sin dudas, el caso más resonante que involucró al circo de los “Hermanos Segura” ocurrió en 2002 cuando la Administración Nacional de Aduanas –entonces encabezada por Mario Das Neves- perdió cuatro osas que estaban bajo su custodia.

La historia comenzó el 30 de noviembre de 1999 cuando cinco osos pardos llegaron al puerto de Buenos Aires. “No tenían autorización de importación ni documentos”, explicó una fuente cercana a la Aduana.

Una nota del diario La Nación recuerda que los animales “venían de España con su entrenador checo, Jindrich Pesek, y eran originalmente seis. Pero uno murió durante el viaje y fue arrojado al mar. Los animales no tenían los papeles en regla, no pudieron ingresar legalmente en el país y quedaron bajo custodia de la Aduana, que se encontró con que las leyes no permitían donarlos”.

“Este organismo le dio intervención a la Dirección de Flora y Fauna, que depende de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, a la que entregó la potestad de los osos para que se encargara de su cuidado hasta tanto se solucionara el problema”, refiere la crónica.

Según La Nación, la dirección de Flora y Fauna, a su vez, los derivó al Zoológico de Buenos Aires. Allí murió otro oso, el 22 de enero de 2000.

Compras ilegales

El derrotero de las cuatro osas sobrevivientes –entonces de 12, 23, 26 y 28 años-, apenas comenzaba. En el zoológico porteño estuvieron unos pocos días, hasta el 30 de enero de 2000, cuando fueron devueltas a la Dirección de Flora y Fauna.

Les esperaba un nuevo destino: esta vez sería el circo Ralluy, en Mar del Plata. Hacia allí partieron con su cuidador checo, que siempre las tuvo en su tráiler. Pero no estarían por mucho tiempo.

El 13 de marzo de 2002, según la licenciada Victoria Lichtschein, directora de Flora y Fauna, se presentó Carlos Segura, dueño del Circo de los Hermanos Segura. El hombre mostró unos permisos, dijo que las osas eran suyas y que había pagado 13.000 dólares al circo Ralluy por ellas, pese a que la comercialización de los animales estaba prohibida. "Se labró un acta y se nombró al señor Segura depositario de los animales en forma preventiva", dijo entonces la funcionaria.

Teóricamente las osas habían sido llevadas a una quinta de la localidad bonaerense de Moreno, pero cuando las autoridades de la Aduana llegaron hasta ahí para comprobar su estado, los animales ya no estaban.

Finalmente las cuatro osas aparecieron en un circo de Escobar, pese a que –en esa época- en la provincia de Buenos Aires ya estaban prohibidos los espectáculos públicos con animales salvajes.

Publicado por Puerta E

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