´ZEITGEIST´, EL DOCUMENTAL QUE SE CONVIRTIÓ EN LA NUEVA BIBLIA ANTICAPITALISTA. ES UN VERDADERO ´BOOM´ EN LA WEB.





LO VIERON 50 MILLONES DE PERSONAS EN EL MUNDO A TRAVÉS DE LA WEB Y DVDS QUE SE REGALAN.
“¡ABOLICIÓN DEL DINERO!” ES LA CONSIGNA CENTRAL Y LA LEVANTARON LOS MANIFESTANTES CONTRA EL G-20.
Cientos de manifestantes irrumpen en un banco londinense. Son hombres y mujeres jóvenes. Iracundos. Visten jeans gastados y camperas camufladas, pañuelos rojos y negros alrededor de los cuellos y cubriendo los rostros para repeler el efecto de los gases lacrimógenos. Levantan sus pancartas y gritan al unísono: “¡Abolición del dinero! ¡Abolición del dinero!”. Pintan la misma consigna en las paredes. Luego se unen a los miles de manifestantes que cercan el hotel donde se reúnen los presidentes de las naciones más relevantes del globo (G-20) para discutir cómo enfrentar la crisis económica que se cierne sobre todos. Unos y otros tienen diferentes recetas para salvar al mundo del colapso. Los dirigentes mundiales intentan revitalizar el crédito y dotar de fondos al FMI. Los manifestantes piden que ya no circule más dinero. Los primeros siguen el libreto de crisis escrito por las grandes corporaciones. Los segundos repiten lo aprendido en la película Zeitgeist, un documental convertido en la nueva biblia anticapitalista. Difundido a través de la web. Visto en reuniones en bares, en plazas, en centros culturales. Repartido de mano en mano, recomendado de boca en boca, entregado en DVDs que se graban y se regalan como santo y seña. Los últimos cálculos anunciaban que alrededor de cincuenta millones de personas en todo el mundo habían visto el film. Toda una cifra para una película de casi dos horas de duración, un documental político que denuncia la religión, implica al gobierno de los Estados Unidos en los atentados del 11 de septiembre y explica el funcionamiento de la economía capitalista. Luego, propone un programa en el que “¡Abolición del dinero!”, la consigna pintada en las paredes de los bancos londinenses, es uno de sus puntos centrales de acción.

Cada tanto aparece una nueva guía para los militantes revolucionarios de cada generación. Si bien el Manifiesto comunista y El capital siguen encabezando el top chart de grandes éxitos literarios por un mundo mejor, basta recordar que hace unos años Naomi Klein se convirtió en la gurú globalifóbica debido a la aparición de su libro No logo, que se esparció entre los movimientos sociales del mundo como una verdad revelada. Sin embargo, la novedad de Zeitgeist radica en que recupera del olvido una consigna tan vieja como utópica y que lo hace en un soporte tan moderno como Internet. Es la primera vez que un material fílmico que intenta esclarecer la dinámica del capital llega a tanta gente. Es la primera vez que un documental establece su programa político como parámetro de acción. Entre su público hay estudiantes universitarios, neohippies y jóvenes que tratan de realizar sus vidas alejados de las reglas del sistema. Los antiguos militantes antiglobalización se reconvirtieron a la nueva situación mediática y, mediante Google, esparcieron su pensamiento de ruptura.

El video se divide en tres partes: la primera denuncia a la religión cristiana como un aparato ideológico cuyo objetivo sería el control de las mentes y los espíritus. La segunda desentraña las debilidades de la versión oficial acerca de los atentados contra las Torres Gemelas y señala al gobierno norteamericano como su ejecutor. La tercera analiza la relación entre los bancos, el dinero y las fluctuaciones del capital y hace hincapié en la ficcionalidad del dinero como elemento cohesionador de la sociedad.

Pero no se queda en la denuncia: para combatir el estado de las cosas propone el boicot a los grandes bancos estadounidenses (Citibank, Chase Manhattan y J.P. Morgan); no mirar televisión ni leer los diarios y, en cambio, usar Internet como medio privilegiado de comunicación. Además recomienda el boicot a los ejércitos y el rechazo al servicio militar obligatorio; habitar casas provistas con energía solar y rechazar la energía eléctrica; abroga por un cambio de las conciencias y por la creación de un movimiento político anticapitalista.

En 2007, Peter Joseph escribió, dirigió y produjo Zeitgeist y la colgó en Google Video, donde pronto se convirtió en una de las páginas más visitadas. No bien colgado el video, Google ubicó el sitio entre las primeras entradas de referencia que mostraría el buscador cuando se tipeara la palabra “zeitgeist”, una expresión alemana que remite a “el espíritu de los tiempos”. De esa manera, no sólo se potenció la cantidad de visitas a la película, sino que se revalorizó a Google Video, el departamento de la empresa que compite con el popular YouTube. La alianza entre Joseph y Google nunca fue desmentida y permitió la llegada de la película a cientos de miles de internautas. El año pasado se colgó en la web la segunda parte, Zeitgeist Addendum. De a poco, se fue creando un movimiento que giraba sobre el contenido del film. Incluso en el país.

“Me llegó un e-mail con el enlace. La vi y me fascinó –cuenta Valeria, artista plástica de 34 años–. Después conseguí las dos películas en DVD y las presto todo el tiempo a mis amigos.” Federico, estudiante de 26 años, relata: “La vi en un bar. Había mucha gente y después de la proyección, los organizadores repartían copias gratis para que cada vez sea más vista”. El Salón Pueyrredón, en Palermo, y el bar Nesta, en Caballito, son dos de los lugares en donde se proyecta Zeitgeist. La cita se concreta de boca en boca y a través del e-mail. El link al video también se multiplica a través del correo electrónico. El ciberespacio como su campo de desarrollo convierte al film en el prototipo más acabado de intervención mediática actual. Quienes adhieren a los postulados de la película la describen como un descubrimiento generacional.

El documental está asociado al Proyecto Venus, impulsado por Jacque Fresco, un diseñador industrial estadounidense que propone la creación de urbanizaciones en zonas acuáticas y el reemplazo de la energía eléctrica por otras fuentes menos nocivas. El movimiento Zeitgeist (www.thezeitgeistmovement.com) y su sede argentina (http://foro.zeitgeistargentina.com) discuten la mudanza a ese tipo de ciudades experimentales, además de acciones políticas que den cuenta de los postulados del film. Existe un manual del activista y se proponen acciones a nivel global. Los videos son la principal herramienta de expansión de sus ideas y el medio es Internet. Una forma de hacer política acorde con la era, aunque sus ribetes utópicos la emparienten con el socialismo de Fourier y sus falansterios. Sin embargo, ¿quién podría negar que, en su época, Fourier no fue el más moderno entre los modernos? 



Por Diego Rojas
Fuente: Revista Veintitrés

Más información: www.veintitres.com

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