Los ríos saldrán ‘malparados’ del Acuerdo de París

Un artículo en la revista Global Change Biology alerta sobre los riesgos que supondría un apoyo extra al desarrollo de miles de proyectos de grandes presas hidroeléctricas a lo largo de los grandes ríos del planeta, como el Mekong, el Amazonas o el Congo. En muchos casos, las presas están planificadas pero aún no se han construido por falta de financiación.

El último informe de Naciones Unidas sobre las Perspectivas de la Población Mundial 2017 indica que seguirá creciendo hasta alcanzar los 8.600 millones en 2030. Para garantizar el acceso a la energía de todas esas personas, respetando el compromiso de reducción de emisiones de efecto invernadero marcado por el Acuerdo de París, se hará indispensable aumentar la contribución de las fuentes renovables.
Un artículo en la revista Global Change Biology alerta sobre los riesgos que supondría un apoyo extra al desarrollo de miles de proyectos de grandes presas hidroeléctricas a lo largo de los grandes ríos del planeta, como el Mekong, el Amazonas o el Congo. En muchos casos, las presas están planificadas pero aún no se han construido por falta de financiación.
“Los ríos sostienen una porción muy significativa de la biodiversidad acuática global, así como importantes servicios ecosistémicos para millones de personas. Se estima que el impacto de las presas en la pesca de agua dulce, y en la actividad agrícola y ganadera, afecta a unas 500 millones de personas en todo el mundo”, explica a Sinc el autor del trabajo, Virgilio Hermoso López, que es investigador del Centro Tecnológico Forestal de Cataluña.
El científico resalta la necesidad de una política adecuada para dotar al Acuerdo de París con nuevos mecanismos financieros y de planificación para evitar daños adicionales e irreversibles a los ríos y su biodiversidad.
“Para complicar un poco más la situación, justo en estos países no existe una legislación ambiental tan exigente como en el caso europeo, con procesos de evaluación ambiental muy poco exigentes o inexistentes.
Esto hace que el desarrollo de estos proyectos hidroeléctricos sea bastante arriesgado y sin muchas garantías ambientales o socioeconómicas”, argumenta.
Dentro del acuerdo existe la voluntad de apoyar el desarrollo de energías limpias, sobre todo en países en vías de desarrollo –aunque no solo en ellos–, con la creación de un fondo común de 100.000 millones anuales.
“A pesar de su flexibilidad, la producción de energía hidroeléctrica conlleva riesgos sociales, económicos y ecológicos que deben considerarse cuidadosamente antes de invertir en el desarrollo de potencialmente miles de proyectos hidroeléctricos planeados en todo el mundo”, añade el experto.
Legislación ambiental común
Hermoso López destaca la necesidad de desarrollar una legislación ambiental común que permita implementar el acuerdo del clima con unas mínimas garantías, para imponer unas normas de evaluación de impacto que garanticen la sostenibilidad del desarrollo futuro de este sector.
Esto sería especialmente relevante dada la legislación débil o inexistente que regula la aprobación y construcción de proyectos hidroeléctricos en muchos países, sobre todo en algunas zonas tropicales.
 “No abogo por impedir el desarrollo hidroeléctrico en estos países, pero sí que se haga cumpliendo unos criterios mínimos que ayuden a evitar daños irreparables, especialmente cuando existen otras alternativas para producir energía. Desde los países más desarrollados somos también responsables y no deberíamos mirar hacia otro lado”, concluye.

Fuente: Energías Renovables
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Los humedales cobran importancia en el contexto del cambio climático: Especialistas se dan cita esta semana en Cuba para analizar la gestión de estos ecosistemas
La ciénaga de Zapata se prepara para hacer frente a los efectos del cambio climático. Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La Habana- En un contexto de palpables evidencias de los efectos del cambio climático que renuevan la importancia de proteger ecosistemas frágiles, Cuba acoge desde este lunes 6 el XI Simposio Internacional Humedales 2017 en la Ciénaga de Zapata, considerado el mayor y mejor conservado humedal del Caribe insular.
Expertos de los Países Bajos, Suiza, Chile, Puerto Rico y Cuba analizarán hasta el viernes 10 la gestión de humedales, valoración económica de bienes y servicios de los ecosistemas, biodiversidad, gobernanza en parajes costeros, desarrollo local y trabajo comunitario.
Los humedales son ecosistemas tanto naturalescomo artificiales que sehallan permanente o temporalmente inundados, ya sea por aguas dulces, salobreso salinas, estancadas o corrientes e incluyen regiones ribereñas,costeras omarinas, que no excedan los seis metros de profundidad, establece la Convención RAMSAR, un tratado intergubernamental que sirve de marco para la conservación y el uso racional de los humedales y sus recursos.
Según la convención, se incluyen todos los lagos y ríos, acuíferos subterráneos, pantanos y marismas, pastizales húmedos, turberas, oasis, estuarios, deltas y bajos de marea, manglares y otras zonas costeras, arrecifes coralinos, y sitios artificiales como estanques piscícolas, arrozales, reservorios y salinas.
Entre los numerosos servicios ecosistémicos que brindan los humedales a la humanidad, que van desde suministro de agua dulce, alimentos y materiales de construcción y biodiversidad, hasta control de crecidas y recarga de aguas subterráneas, destaca por su actualidad el de contribuir a mitigar el cambio climático y este centrará buena parte de los análisis, incluida las experiencias cubanas.
Otras temáticas del encuentro serán las líneas de investigación y estrategias para hacer frente al cambio climático ocuparán también un espacio en la agenda de Humedales 2017, al igual que la rehabilitación de ecosistemas, el empleo de tecnologías como los sistemas de información geográfica, y la capacitación.
El programa de la cita incluye una conferencia a cargo del doctor Rudolf S. de Groot, representante del Grupo de Análisis de Sistemas ambientales (EnvironmentalSystemsAnalysisGroup), de la WageningenUniversity, en los Países Bajos y talleres dedicados al manejo de recursos en cuencas hidrográficas e impacto de la implementación de proyectos de colaboración internacional en el uso del agua para adaptarse a los efectos del cambio climático.
Entre esas iniciativas se encuentra el proyecto Bases Ambientales para la Sostenibilidad Alimentaria Local (BASAL), en municipios con humedales, que socializará experiencias relacionadas con la implementación de una experiencia que desde 2013 se desarrolla en varios municipios de cinco provincias cubanas, con financiamiento de la Unión Europea y de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE).
Humedales cubanos
Cuba, que se adhirió a la Convención el 12 de abril de 2001 y entró en vigor en agosto de ese año, tiene actualmente seis sitios designados como “humedales de importancia internacional” (sitios Ramsar), con una superficie total de 1.188.411 hectáreas.
El primer humedal de importancia internacional en el archipiélago es la Ciénaga de Zapata, que abarca unas 425.000 hectáreas, situada en la occidental provincia de Matanzas, donde existe una Reserva de la Biosfera de la UNESCO desde enero de 2000 y comprende un Parque Nacional y cinco áreas protegidas.
Considerado el mayor y mejor conservado humedal del Caribe, forma parte de una amplia cuenca cársica en la que existe una enorme variedad de tipos de humedales y se destaca por la diversidad de especies de aves, sobre todo, migratorias.
De acuerdo con especialistas, resulta prioritario proteger a las comunidades y los recursos naturales del vasto paraje situado a unos 180 kilómetros al sureste de La Habana.
“Hoy contamos con una cobertura de manglares que gozan de buena salud, ellos constituyen la primera barrera defensora ante eventos climáticos extremos, en lugares donde sus poblaciones mermaron se trabaja para sembrar más cada año”, declaró a medios locales Jorge Luis Jiménez, especialista principal del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) en la localidad.
En la zona continúan las acciones para ordenar el área costera, sobre todo enfocadas en impedir allí la proliferación de nuevas construcciones, y mantener el monitoreo a tono con las peculiaridades de los asentamientos remotos en el humedal.
Según el especialista, la Ciénaga de Zapata se prepara para hacer frente a efectos del cambio climático, como la salinización de las fuentes de agua para el consumo humano, al instalar plantas potabilizadoras en varias comunidades.
De acuerdo con los estudios, agregó, para los años 2050 y 2100 se perderá buena parte de la zona occidental de la Península de Zapata, bloque más bajo en comparación con la porción oriental y con una costa fangosa y llana.
Los otros sitios RAMSAR cubanos son Buena Vista, en Villa Clara; Ciénaga de Lanier y Sur de la Isla de la Juventud; Gran Humedal del Norte de Ciego de Ávila; Humedal Delta del Cauto, en la oriental provincia de Granma, y Humedal río Máximo, en Camagüey.
En el mundo existen unos 1.912 sitios de este tipo, en 160 países y abarcan un área superior a los 186 millones 963.000 hectáreas de extensión. (2017)

Fuente: http://www.ipscuba.net/medio-ambiente/humedales-cobran-importancia-en-contexto-de-cambio-climatico/

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