La obsesión de un millonario por los árboles y sus consecuencias

Árboles flotantes han estado cruzando misteriosamente el Mar Negro durante los últimos años y aunque las imágenes podrían rozar en la poesía, lo cierto es que no hay nada de belleza detrás de este hecho. Un excéntrico millonario habitante de Georgia visita los hogares naturales de seres arbóreos y ha desarrollado tal obsesión por ellos, que cuando uno llama su atención, ordena su extracción para luego trasladarlo directamente hasta su jardín personal.
 
Amor no es lo mismo que obsesión
Bidzina Ivanishvili fue el primer ministro de Georgia hace algunos años, pero aunque el periodo en el que estuvo al frente de aquella nación ya terminó, su influencia sigue siendo tan grande que ha ocasionado conflictos. Están aquellos quienes lo aman por sus acciones aparentemente filantrópicas, aunque muchos politólogos han dicho que su influencia tras bambalinas es asfixiante.
Pero además de ser un hombre poderoso, su excentricidad es lo que lo hace relucir en esta historia. Ivanishvili es un acérrimo amante de los árboles o eso es lo que muchos dicen, aunque es una especie de amor desenfrenado que no tiene límites incluso si se trata de dañar a otros árboles. Cuando un ser arbóreo llama la atención de Bidzina, no hay poder humano que lo haga retractarse de su necesidad de coleccionarlo, como si se tratase de un objeto cuyo valor está en la apariencia y no en su función en la naturaleza.
En los últimos años, más de 200 ejemplares han sido arrancados de su suelo natural en las aldeas empobrecidas y los bosques más importantes de Georgia. La extracción desde luego que no es un proceso sencillo, lleva meses de preparación para finalmente transportar el árbol vía terrestre o vía marítima hasta su destino final, al jardín del millonario.
Un proceso doloroso para el bosque
El proceso implica la tala de aquellos árboles circundantes, para poder arrancar al elegido desde raíz y garantizar su supervivencia en el jardín coleccionista. Pero es bien sabido que los árboles de los grandes bosques no subsisten solos, de hecho poseen una extraña gentileza social que los hace ayudarse los unos a los otros a través de sus raíces y la extensa red de hongos que viven en los bosques. Se comunican a través de impulsos eléctricos que corren bajo la tierra y así, saben cuando alguno de estos seres vegetales atraviesa por deficiencia de nutrientes, que luego recibe de sus congéneres para poder sanar.
Pero una buena suma de dinero ensombrece la importancia de los árboles y su permanencia en los bosques. Por el contrario, el deseo del excéntrico millonario basta para pone en marcha toda una operación de extracción que abarca desde la excavación del árbol, hasta su traslado que en muchas de las veces es a través del Mar Negro. Claro que es la situación más extraña, un gran barco de carga que sostiene al árbol con arneses de seguridad, como si de un animal salvaje se tratase. Así, navega hasta el jardín de Ivanishvili, donde será plantado y exhibido a los ciudadanos como un trofeo de caza.
*Parque endrológico de Bidzina Ivanishvili en el pueblo de Shekvetili, Georgia

La historia no podía pasar desapercibida para Salomé Jashi, una directora de cine georgiana que ha filmado un documental sobre la sombría obsesión de Bidzina Ivanishvili por los árboles. El film llamado ‘Taming the Garden’, nos muestra imágenes devastadoras del desarraigo de los grandes árboles y su cruce por el Mar Negro, como seres solitarios que han sido arrancados de su hábitat natural y de sus compañeros de vida, con los que han crecido por milenios.

Fuente: https://ecoosfera.com/medio-ambiente/multimillonario-obsesion-arboles-tala/

 

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