La influenza porcina y el negocio del pánico mass media. Las Venas Pandémicas de México




Por Fernando Buen Abad Domínguez

Ya entendimos: el negocio del pánico mass media sirve para esconder la crisis y los fraudes electorales que vienen.
Ellos sueñan con infectarnos la vida con saliva de burócratas serviles a la carnicería neoliberal. En México el terrorismo mediático inocula una epidemia usurera devastadora. El terrorismo mediático anda feliz entre los mercados farmacéuticos, anda panzón, bien nutrido, con impunidad globalizada. México suelta borbotones de impotencia, rabia y hartazgo. Una vez más el caldo infecto de la demagogia neoliberal. Se hunde México con el peso de la miseria y el crimen, el hambre, el desempleo, la injusticia galopante. La devastación se exhibe impune en la prensa. Nosotros lo pagamos.
El terrorismo mediático se mira en el espejo de la saliva neoliberal, se arregla la corbata y nos presenta sus noticieros pintados con escándalos macabros que sobrevuelan los salarios, los periodos electorales y los intereses que ya pagamos millones de veces y aun debemos. Miseria, desnutrición, hospitales destruidos, escuelas desvencijadas, podredumbre y hediondez a diestra y siniestra. Depresión, mal humor, desesperanza, hartazgo, tristeza, melancolía rabia... furia... odio. Cansancio y soledad. Obreros devastados, trabajadores humillados. Ancianos victimados con indolencia... enfermos carcomidos por la burocracia. Los niños miran atónitos el futuro que les heredamos. Es una monstruosidad.
A estas horas las condiciones sociales son óptimas para que el virus se expanda. Vivimos en sobrepoblación e infestados de negligencia. Faltan recursos económicos, son insuficientes los médicos, la narco-violencia es incontrolable, el desempleo aumenta y la crisis nos ahoga hasta en lo más íntimo. Los gobernantes espurios tardaron una eternidad criminal en reconocer los primeros casos de influenza porcina y para colmo muchos casos fueron mal diagnosticados. Los más pobres están más desprotegidos, no están bien alimentados, no pueden ir al doctor, imposible pagar medicamentos y en general no tienen posibilidad de atender su salud y su cuerpo para combatir cualquier virus y menos éste. No es poca cosa.
El producto de manoseo mediático es desolación y desconcierto. La mezquindad hizo de las suyas y se pasea oronda perfumada de arrogancia humillante. Reinan los engaños y las promesas electoreras. Era de esperarse. La pachanga del pánico sembrada como negocio mass media, de curas cómplices, del poder ejecutivo, legislativo y judicial. El capitalismo en persona. El terrorismo mediático mostró de nuevo su desfachatez... mientras, los administradores de la violencia, consiguieron más créditos, nuevas inversiones de empresas sacrosantas que vendrán infectarnos más las heridas.
Nosotros sabemos que la guerra contra la pandemia debe ser una guerra contra el capitalismo, también.
Acá sabemos que la irresponsabilidad absoluta del gobierno espurio aseguró el negocio de los laboratorios farmacológicos que han sacado una tajada monstruosa. Y no hemos visto lo peor. Sabemos que el gobierno luce una incapacidad sospechosa y los informes sobre las muertes se manejan al antojo de la demagogia más servil.
Sabemos que la epidemia actual de influenza porcina estuvo precedida de advertencias; que muchos expertos se desgañitaron y que hubo indiferencia criminal. Sabemos que el gobierno respondió con mano dura contra quienes se atrevieron a levantar voces de denuncia. Sabemos que el gobierno espurio se ha negado a acatar las advertencias y las normas de producción y vigilancia epidemiológica en granjas de producción avícolas y porcinas. Como en Veracruz. Todo salpicado por la inoperancia del gobierno, del comercio y de la industria. Ya comienzan a acusarse los unos y los otros. Para eso pagan noticieros que por la noche infestan las cabezas con desolación y miedo. Todo miedo. Condiciones excelentes para producir cualquier horror político. Promulgó la cámara de diputados -ya pasa al senado- la autorización para allanar domicilios, teléfonos y correos electrónicos...
Sabemos que las corporaciones fabricantes de medicamentos son dueñas de la seguridad de miles o millones de personas. Reina el cinismo. Sabemos que la crisis sanitaria expresa la irracionalidad capitalista. En el año 2000, el gobierno presupuestó para salud el 5.8% del Producto Interno Público (PIB), muy poco si se compara con otros que de por sí invierten sumas paupérrimas: Argentina, Colombia y Uruguay 8%. El porcentaje de los llamados países desarrollados oscila entre el 15 y 20 % de sus respectivos PIB. México ocupa según la OMS el lugar 64 y ha empeorado. En México hay más de 40 millones de trabajadores muchos en el subempleo, con empleos precarios y salarios míseros... muchos carecen de toda clase de seguridad social.
Existen 220 laboratorios que se diputan un mercado con un valor anual de 12.500 millones de dólares 10 de ellos acaparan el 90% del mercado nacional. Son los monopolios que manejan al gobierno espurio, imponen sus negocios como si fuesen políticas de salud e imponen condiciones de mercado para especular con medicamentos y precios. Son dueños de la salud de millones de seres humanos. Sabemos cómo el gobierno de Calderón usa la pandemia para inocular, ayudado por sus jefes mediáticos, una epidemia de histeria capaz de esconder la bancarrota de la burguesía y los fraudes políticos que se avecinan. Ellos nos quieren asustados, divididos y desmoralizados. Nos quieren temerosos, desconfiados y abatidos. Para eso financian el terrorismo mediático. No hay terrorismo que valga contra un pueblo movilizado. Las epidemias son también un problema de clase. www.ecoportal.net
Aporrea www.aporrea.org

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¿Y por casa cómo andamos?

CHUBUT: El silencio no es salud

Tal como anticipara este medio, como consecuencia de la presencia del virus de Influenza H1N1 (“gripe porcina”) en esta ciudad, ayer se reunió de urgencia el comité de crisis, para analizar la situación en Puerto Madryn.
Para evitar que pudiera “trascender” a los medios de prensa algún tipo de información, como si el problema fuera que “se sepa” y no verdaderamente las medidas que la comunidad debe adoptar, la reunión se realizó a puertas cerradas y desde la jefatura del Área Programática Norte, dependiente de la Secretaría de Salud de la Provincia, se envió a una vocera para informar a los periodistas que hacían guardia en el exterior del edificio que había “expresas directivas desde la Secretaría de Salud de la Provincia para que no hable nadie”.
Si bien el mensaje que se transmite a través de los medios de difusión es que la población “no debe preocuparse” y que los habitantes “no deben alarmarse”, ya que “no existen, ni hubo casos activos ni sospechosos de gripe porcina en Chubut”,  no todos observan con tranquilidad el que se haya ordenado enviar el avión presidencial Tango 02, el segundo avión más importante del país, con un equipo de especialistas en epidemiología a Puerto Madryn. Tampoco que la reunión del Comité de Emergencias se haya realizado a puertas cerradas, más cuando debido al carácter que ha tomado la situación, para establecer las mecánicas de acción se convocó desde las autoridades hospitalarias estatales hasta representantes sanitarios privados, desde emergentólogos hasta autoridades de ámbitos educativos, desde fuerzas de seguridad hasta organizaciones civiles como Bomberos Voluntarios, desde el Médico de Frontera hasta epidemiólogos, hasta conformar un conglomerado de casi medio centenar de personas. Además, y mientras que en todo el mundo el sentido es dar una verdadera dimensión a esta enfermedad, en nuestro medio pasa a ser algo simple y controlable con más voluntad que medidas y hasta se continúa con las clases normales en un ámbito donde se desenvuelven bebés.
 
Raros criterios
 
Estas evidentes contradicciones de criterios y el pésimo modo en que se viene manejando la emisión de información ha generado en nuestro medio, donde la comunicación interpersonal por otra parte es muy fuerte, una desconfianza creciente sobre los dichos oficiales y prácticamente una ruptura de diálogo con los medios sobre este tema, con la casi absurda pretensión que se silencie todo tipo de tema vinculado a esta pandemia. En el mundo y en salud, existe algo que se denomina “Comunicación de Riesgo” y que precisamente instruye sobre el modo en que se comunican todas aquellas informaciones que requieren un trabajo coordinado socialmente referido a temas que afectan masivamente, y donde el ciudadano es un actor activo en el posible proceso preventivo. Este tipo de estrategias comunicacionales se aplican con eventos toxicológicos, desastres naturales, epidemias, etc.  Y en ellos, los medios de prensa, lejos de ser los “enemigos” de la estrategia oficial, son una de las principales herramientas para implementarla. Este es el caso de los medios de prensa de México en este preciso momento, para citar sólo un ejemplo.
Ahora, la pregunta es ¿porqué se concentra la discusión en torno a lo que se informa y si se debe o no informar y no verdaderamente en lo que pasa? ¿Esto de estigmatizar a los medios como los desvirtuadores de la realidad oficial se ha convertido ya en un deporte nacional? ¿O lejos de tratarse de una pelea de poderes, existe algo que no se debe saber? De otro modo ¿porque se debe filtrar o manejar la información y no basta con emitir partes y pedir el manejo responsable del tema?

Diario de Puerto Madryn-Chubut

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