Argentina: Por qué siempre se quema la Patagonia

Una combinación de crisis climática, desfinanciamiento estatal y una política oficial negacionista, son algunas de las razones: La Asociación Argentina de Abogados/as Ambientalistas (AAdeAA) lanzó un informe crítico para entender los megaincendios en la Patagonia Norte, entre el sur de la provincia de Río Negro y el norte de la provincia de Chubut: “Cada año, es la misma historia, pero es una versión más dramática, empeorada”.

“La Patagonia Norte vuelve a arder y no es un problema aislado”, advierten. La crisis climática, la política pública negacionista, el desfinanciamiento y desidia estatal, los capitales internacionales y el interés empresarial en las tierras y la expansión de especies exóticas como el pino radiata, son algunos de los elementos de este problema.
En tiempos de colapso
Los incendios son la imagen del colapso climático en el Sur, pero cada vez son más frecuentes los eventos extremos que “generan desastres más amplios, erosionan las condiciones de vida y transforman de la noche a la mañana ciudades, campos y bosques en zonas de guerra: incendios, tornados, inundaciones, tormentas, vientos huracanados, sequías, olas de calor intenso o de frío extremo”.
Thomas Kitzberg, biólogo del CONICET especializado en ecología del bosque andino patagónico, advierte que frente al posible aumento de dos grados centígrados en la temperatura global promedio para finales de siglo, la probabilidad de incendios se cuadriplicaría en la Patagonia Norte. La cuestión es sencilla: “Lo que está en juego no es solo la pérdida de bosque: se queman casas, chacras, escuelas, redes comunitarias, agua, salud y el futuro mismo de un territorio”.
“Frente a un fenómeno que se repite año tras año y que amenaza la supervivencia del bosque andino patagónico, el compromiso debe ser colectivo. No puede admitirse el negacionismo climático como política de Estado. Los incendios que afectan a la Patagonia —así como a Corrientes y Córdoba en períodos de sequía— constituyen una problemática profundamente ambiental y socioecológica”.
Un Estado que no previene

El Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) volvió a la órbita del Ministerio de Seguridad durante la gestión mileista y, desde entonces, el discurso oficial se centra en “encontrar a los culpables” y señalar chivos expiatorios, en causas que luego de un tiempo quedan en la nada. Esto lo hace “mientras recorta fondos, precariza brigadistas y alimenta lecturas represivas y racistas con el pueblo mapuche como blanco preferido”, contextualiza la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas.
Con esto, “desvían la responsabilidad política y ocultan lo que sí existe y es verificable, como la presión inmobiliaria, la disputa por los territorios y el intento de flexibilizar normas que hoy impiden el negocio con la tierra quemada”. Para la Asociación, abordar los incendios desde la seguridad “no sólo resulta insuficiente, sino que expone a la población a enfrentar sus consecuencias en condiciones cada vez más precarias”.
El 95% de los incendios se inician por causas humanas --intencionalidad o negligencia--, por eso indican que, en vez de profundizar la criminalización, se debe trabajar en “un mayor trabajo en prevención y un aumento considerable de brigadistas e infraestructura para el combate temprano al fuego, tanto a nivel provincial como nacional”.
Así, explicaron: “No evitaremos los incendios culpabilizando a los turistas, hostigando a los pueblos originarios, ni tampoco alentando lecturas conspiranoicas de todo tipo. Lo que se necesita es una política de Estado integral”, capaz de asumir la multicausalidad del problema. El biólogo del CONICET, Javier Grosfeld, señaló: “Hablar de intencionalidad es un modo de simplificar el problema; tenemos problemas con el clima, la sequía, la mala gestión de los bosques, la falta de prevención, la falta de recursos”.
Para la Asociación, el Estado debe invertir en investigación científica para desarrollar planes de manejo de la vegetación en áreas forestales y de interfase. Además debe regular y ordenar el manejo de especies exóticas de alto riesgo, que propagan rápidamente el fuego --como el pino--, reducir los factores de riesgo existentes --como el estado de las líneas eléctricas--, fortalecer campañas de educación ambiental dirigidas tanto a la población local como a quienes visitan la región, y aumentar de manera sostenida la inversión en los equipos técnicos y en los cuerpos de brigadistas. Para las 5 millones de hectáreas de los Parques Nacionales, se necesitan 700 combatientes, según informes oficiales, pero actualmente el gobierno nacional tiene contratados a 391.
Tres leyes para protegernos
La Asociación resaltó la vigencia de tres leyes nacionales que protegen los bosques y los ecosistemas afectados por los incendios y la extranjerización: la ley de Bosques Nativos (26.331), la de Manejo del Fuego (26.815) y la de Tierras (26.737). “La prevención y el abordaje de los incendios en el noroeste de la Patagonia requieren voluntad política por parte de las autoridades para priorizar el bienestar de la población y garantizar el cumplimiento efectivo del marco legal ambiental vigente”, aseguraron.
La Ley de Presupuesto 2026 indica que el Gobierno va a contramano de lo que dicen los expertos. Según un informe realizado por la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), este presupuesto le asigna al SNMF apenas $20.131 millones, una cifra que implica una caída real del 69% respecto del presupuesto ejecutado en 2023.
La temporada 2024-2025 fue la peor en cuanto a incendios: se quemaron 32 mil hectáreas de bosques andino-patagónicos y 300 mil hectáreas en el país, ambas cifras récord. Ese año el gobierno sólo ejecutó el 22% de los fondos del SNMF. Las organizaciones advierten que el desfinanciamiento tiene impactos concretos y atenta contra la posibilidad de mitigar los daños producidos en todo el territorio nacional.
Si bien la solidaridad y la autoorganización crecen como alternativa a un Estado ausente, la AAdeAA indica que es necesario exigir mayores recursos al Estado Nacional y a los provinciales, “aunque suene casi quimérico en este mundo cada vez más dominado por los fascismos fósiles como los de Trump y Milei”.
“Frente al fuego hay dos caminos, la reacción tardía y militarizada, o la prevención con ciencia, planificación territorial, recursos, brigadistas con salarios y equipos dignos, y una política pública que no entregue territorios a la especulación”, concluyeron.

Informe: Natalia Rótolo. - Imagen: El eterno retorno del fuego no es casualidad. (AFP/AFP) - Fuente: https://www.pagina12.com.ar/2026/01/21/por-que-siempre-se-quema-la-patagonia/

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