Bolivia anuncia demanda en Corte de la Haya contra documento de Cancún y anuncia batalla internacional




La Paz, (ABI).- El presidente Evo Morales anunció el lunes que Bolivia presentará una demanda ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya para invalidar el documento aprobado en la Cumbre sobre el cambio climático de Cancún.

En una conferencia de prensa, Morales rechazó el documento porque aseguró que su aprobación no respetó los procedimientos.

"Desde el momento que uno, dos, o 10 países no aceptan un documento, ese documento es inválido y, por tanto, el Estado Plurinacional va a hacer una demanda ante la Corte Internacional de Justicia del Haya, porque esta conferencia no ha respetado los procedimientos aprobados en esa convención marco sobre el cambio climático", argumentó. Sustentó su determinación mostrando documentos donde dijo está establecido que todas las decisiones deben ser aprobadas por todos los países, al recordar que Bolivia no rubricó la resolución de Cancún. "El texto de Cancún fue impuesto sin consenso", insistió y aseguró que su costo se medirá en vidas humanas porque, a su juicio, es un acuerdo sólo de los poderosos. "Bolivia llegó a Cancún de buena fe, con propuestas concretas emergentes de la histórica Conferencia Mundial de los Pueblos realizada en Cochabamba en abril de este año, buscando soluciones justas y abordar sus causas profundas, dispuestos a ceder en muchas cosas, salvo la vida de nuestros pueblos del mundo", argumentó. Denunció que con ese documento, la temperatura se elevará a más de 4 grados centígrados y sus efectos serán devastadores. A su juicio, si los científicos informan que por año mueren al menos 300 mil personas, por los efectos del cambio climático, con ese documento, "por año morirán más de 1 millón de seres humanos" "Por eso es nuestro rechazo", matizo. Aseguró que las naciones ricas no ofrecieron nada nuevo en la reducción de gases de efecto invernadero o de financiación, contrariamente buscaron disminuir su obligación de actuar con mecanismos de subvención nada claros. El presidente boliviano anuncio que su país seguirá dando batalla junto a los pueblos del mundo porque no se puede renunciar a la vida, a la humanidad a los derechos de la Madre Tierra, planteamiento que impulsó en Cancún. Por esa razón, dijo que ratifica su posición de que el hombre, el ser humano no puede vivir sin el planeta, mientras que el planeta, la Madre Tierra, puede existir sin el ser humano. "Por tanto si queremos defender los derechos humanos tenemos que defender los derechos de la Madre Tierra, la mejor forma de defender los derechos humanos es defendiendo los derechos de la Madre Tierra", justificó. "Será otra batalla de carácter internacional y sólo (quiero) pedir a los pueblos del mundo a acompañar esta lucha, una lucha por una justicia en el cambio climático, porque no se ha tomado en cuenta muchos planteamientos, como por ejemplo la creación de un Tribunal Internacional de Justicia Climática, no se aceptaron, ni se tomaron en cuenta, especialmente la estabilización de la temperatura en 1 grado centígrado", sentenció. 

ABI - Agencia Boliviana de Información


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COP-16: business as usual


John Saxe-Fernández



Sin freno formal a las emisiones de gases con efecto invernadero (GEI) y con el endoso a los “novedosos instrumentos financieros” del Banco Mundial: el mercado de bonos de carbono y el “programa de reducción de emisiones por deforestación y degradación embiental”, con que se encubre la explotación y despojo de bosques nativos a campesinos e indígenas a lo largo y ancho del globo y la mercantilización de aire y selvas tropicales, concluyó la COP-16. Fue un business as usual ominoso para la humanidad y la biota global en tiempos del peak oil, cuando recrudece el impulso de los cabildos por la ampliación de la frontera hidrocarburífera de polo a polo, de África y Alaska, al Amazonas y la Patagonia.

La pronta felicitación de Obama a Calderón fue toda una oportunidad para el “control de daños” por los cables de Wikileaks y por haber decretado, semanas antes, el fin de la moratoria a la perforación petrolera en aguas profundas, en medio del mega-desastre ecológico del Golfo de México y para beneplácito de la industria del gas y del petróleo.

Ahora las petroleras que operan en el Golfo, en Sudamérica, Argentina (en Entre Ríos y el Chaco) y las dedicadas a la extracción de petróleo de las arenas bituminosas de Alberta, Canadá, pueden proceder tranquilas: en Cancún se pospuso limitar los GEI al tiempo que se mantuvo la “mano visible” de monopolios, especuladores y financistas para hacer lo suyo con el termostato que regula la temperatura terrestre.

Malas noticias para el clima, buenas para el aparato bélico-industrial: la COP-16 no afectó sus operaciones “normales”, en mar, tierra y aire, ni las atroces –y ambientalmente devastadoras– “guerras preventivas” y acosos, en torno a los yacimientos super-gigantes de petróleo que quedan en la corteza (Irak, Irán, Rusia, Venezuela etcétera). El Pentágono usa suficiente energía en 12 meses como para mantener en funcionamiento el sistema urbano de transporte masivo de EU en su totalidad, ¡por 14 años!, según estimaciones de Michael Renner en el State of the World Report Watch. Por motivos de seguridad militar, EU valora el crudo, carbón, metales y minerales en “áreas cercanas y seguras”, por lo que no sorprende su intervención/ocupación de Canadá, México y Centroamérica, su agresión contra los países de Alba y sus apetitos por los recursos naturales de América del Sur.

Dejar todo lo relativo a la atmósfera al gusto y voluntad del cliente, también es un alivio para Shell Oil y la Casa Blanca que ahora, según The New York Times, “negocian” la apertura a la perforación petrolera en el Mar Beaufort y en el Mar Chukchi, en el Ártico de Alaska: se trata de negocios realizables en 20 años, sobre cerca de 30 mil millones de barriles de crudo. De igual manera el poderoso cabildo del carbón, el combustible fósil más tóxico (lo de que es “limpio” es cuento de hadas) tiene en la mira las cerca de 3.5 billones (trillions) de toneladas de carbón bituminoso, localizadas en las riberas del río Utukok en el noroeste del Ártico de Alaska. Cálculos de Subhankar Banerjee (www.truth-out.org) indican que como EU consume mil millones de toneladas anuales, habría carbón para 3 mil 500 años. Además, según Keith Schneider, con los 175 mil millones de barriles de petróleo extraible de las arenas bituminosas de Alberta, Canadá, “habría suficiente petróleo y gas para mantener en funcionamiento a EU al menos otro siglo”. Como junto al carbón, el petróleo bituminoso es de lo más dañino al ambiente, la devastación que acarrea la ampliación de la frontera en pos de los combustibles fósiles no-convencionales sería inimaginable. Es una ruta insostenible a nivel global/atmosférico y local, como consta en el riguroso estudio de Tony Clarke (Tar Sands Showdown 2008).

Insisto: enfrentamos una catástrofe sólo equiparable a la ocurrida hace 65 millones de años, como advirtieron Richard Leakey y Roger Lewin en La Sexta Extinción (Tusquets, 1998). Luego de la COP-16, esa extinción sigue su curso, sin freno.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/12/16/index.php?section=opinion&article=025a1eco

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