El más implacable y fascinante enemigo de los corales





Autor: David Avendaño 

Cuando el sueño no llega, no llega. Y por mucho que la siesta apetezca y busque uno la postura perfecta, hay días que el cuerpo ‘no está de dormir’, El recurso desesperado son los míticos documentales de La 2 (¿qué tocará hoy? ¿guepardos vs gacelas, un Pilot Guides por Corea, una de Labordeta por los montes palentinos…?) Pues no, toca mundo submarino. Mierda, estos me gustan, malo para conciliar el sueño. Lo intento unos minutos, pero imposible.  El maldito documental resulta entretenidísimo. Adiós a la siesta.


Estrella de mar corona de espinas

Luego me enteraría de que el documental, setentero (inenarrables los equipos y trajes de buceo), se titulaba ‘En el interior de la muralla de coral’. Y la cosa iba de eso, de corales (los de la Gran Barrera) y de las criaturillas que en ellos habitan.

Lo que me enganchó fue la aparición de una estrella de mar de una variedad (hay 1800 diferentes) llamada corona de espinas. Es una gigante entre sus congéneres, la segunda más grande con hasta 50 centímetros de diámetro (sólo la estrella girasol la supera), y posee entre 11 y 20 brazos.


Corona de espìnas alimentándose un coral

La particularidad de la corona es que se alimenta de corales, en concreto de los pólipos que habitan en su interior (el coral que vemos no es más que el ‘esqueleto’ creado por los pólipos, que son el animal en sí). Cuando olfatea (es ciega) un coral , esta estrella lo cubre, colocando su estómago sobre él e iniciando la lenta digestión de los pólipos para posteriormente absorberlos. Cuando termina, el coral, ya esqueleto vacío, está blanco, muerto.


Espinas de una corona


Las espinas urticantes que cubren esta estrella de mar (en el ser humano provocan un intenso dolor que persiste durante horas) reducen mucho su lista de depredadores naturales.

La unión de su capacidad exterminadora con su eficaz sistema defensivo la convierten en un gran enemigo de los arrecifes de coral.


Cangrejo Trapezia en el interior de un coral. Foto de Isidro Cuallado

Pero cuando existe equilibrio en el ecosistema, forma parte de un esquema de relaciones increíble. En primer lugar, el coral cuenta con un pequeño aliado contra las coronas de espinas: un minúsculo cangrejo que se refugia en los recovecos coralinos y que se bate en valiente lucha contra las estrellas de mar que matarían su hogar. Cuando la corona se posa en ‘su’ coral, el cangrejo, cientos de veces más pequeño, usa sus pinzas para atacar incansablemente las espinas. Con suerte, la estrella preferirá buscar otro lugar más tranquilo donde saciar su hambre.


Caracola tritón gigante atacando a una coral de espinas

Pero la verdadera némesis de la corona es la caracola llamada tritón gigante. Toda una belleza de los arrecifes que emplea el afilado extremo de su concha a modo de machete con el que corta los brazos de la estrella y se alimenta de ellos. Es increíble verla en acción ejecutando el violento movimiento de arriba abajo que secciona a la venenosa estrella.

La pesca humana de esta caracola y la reducción de su población provoca un efecto dominó que termina con los corales muertos, devorado por la sobreabundancia de corales de espinas. En los años 60 ya sucedió, según cuenta el documental.


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