Cambio Climático: ¿Vamos a reaccionar?

No soy experto en cambio climático. Soy ecólogo, activista defensor de ríos y cuencas, y convencido que la cultura, y la educación ambiental son la clave para salir de nuestro actual, y grave, predicamento socioambiental global.He leído sobre el tema en la prensa, y a ciertos autores… Recomiendo leer a James Lovelock, a Lynn Margulis, a Naomi Klein, con su profunda y controversial investigación sobre el tema, “Capitalismo Contra el Clima”, a Jared Diamond…

Por Juan Pablo Orrego

Lovelock es un caso especial para mí. Genial químico atmosférico que empezó hace más de 40 años, en forma pionera, a alertar a la comunidad científica y autoridades respecto a que las emisiones de GEI de la humanidad industrial en su conjunto, podrían generar cambios significativos en el sistema climático de la biosfera actual. Lovelock aclara específicamente que él es un libre pensador y ‘sin pelos en la lengua’, gracias a que uno de sus inventos, el detector de captura de electrones, lo hizo rico, y, por lo tanto, no ha sido amordazado por corporaciones ni gobiernos. Lovelock ha hecho varios descubrimientos científicos notables sobre la química y física de atmosfera, y con su teoría GAIA, --que postula que la biosfera es un macrosistema ecológico… un macro organismo que busca la auto-regulación para mantener las condiciones planetarias óptimas para la perpetuación de la biosfera actual-- provocó una suerte de salto cuántico respecto a cómo la ciencia percibía la realidad natural hasta entonces. Sus estudios, los de la micro bióloga Lynn Margulis, y de otros, demostraron que lo químico, lo físico… de la geología y de la atmósfera del planeta están totalmente imbricados con lo biológico, con lo viviente (de esta nueva mirada surgen las Ciencias de la Tierra). Que todas estas dimensiones conforman un complejo todo interdependiente dentro del cual está imbricada la humanidad, que ha pasado a ser un actor biosférico crítico, por nuestras cantidades y tecnologías, muchas de ellas altamente entrópicas, o sea disruptivas de este complejísimo tejido, de este intimidante flujo recursivo de materia, energía e información, donde lo “orgánico” e “inorgánico”, lo “viviente” y lo “no-viviente”, son sólo distintas caras o fases de un mismo proceso. El por qué podemos ser un agente entrópico para la biosfera actual es un misterio…
¿Por qué no hemos reaccionado a tiempo al cambio climático?
Por un lado, está el negacionismo financiado por gigantes corporativos como los hermanos Koch, y con los petroleros a la cabeza, ha jugado un rol crucial para impedirnos ver la realidad del fenómeno, para que no se pongan cortapisas a muchos negocios, o se limite el accionar de sectores industriales. Científicos y comunicadores de alto nivel pagados para sembrar la duda, tanto sobre la ocurrencia del cambio climático, como sobre la responsabilidad de la humanidad al respecto. Así, aún hay gente que duda, incluso con el notable aumento de eventos climáticos extremos en todo el mundo. ¿Es posible pensar que todas las emisiones de toda la maquinaria de la humanidad no alteran en ninguna forma la biosfera, y, en este caso de los GEI, la atmósfera?
Los invito a reflexionar en el rol de los medios en todo esto.
Pero, por otro lado, muy relacionado con el anterior, también hay un problema de profunda ignorancia, como cuando presidentes, Senadores, y Diputados declaran, o sea creen, que el agua de los ríos se pierde en el mar, o que el agua es el petróleo de Chile, o confunden bosques con plantaciones, o embalses con lagos… 
Pienso que entender la realidad biosferica es crucial, es de vida o muerte. Actuamos según lo que creemos que percibimos. Necesitamos saber dónde estamos parados. Qué somos, de dónde venimos y a dónde vamos…
La naturaleza “no humana” está primero. Esto no es ideología, no es ecología profunda… Siempre estuvo primero. Es un hecho histórico. Los primates, los humanos “sabios sabios” no tenemos más de 200 mil años de historia, somos los últimos recién llegados a esta historia natural de casi 5 mil millones de años… Suponemos que la vida microscópica se originó hace 3.800 millones de años y que por los siguientes  2.000 millones de años solo las bacteria poblaron el planeta, y comenzaron a crear las condiciones para la existencia de una biosfera planetaria… Ascendemos de las bacterias arcaicas, primigenias, todas presentes hoy en el planeta, poniendo el piso de todos los procesos biológicos, y listas para empezar una vez más una sucesión ecológica si la actual biosfera colapsa… De hecho, somos galaxias bacterianas… y cien por ciento naturales. Somos una fuerza geológica entrópica.
¿Qué perdimos el rumbo, o programados para cumplir este rol por motivos que solo las divinidades entienden?
La naturaleza provee la energía, el agua, el aire, los alimentos, la regulación de clima, de la composición de la atmósfera, del pH y salinidad de mares y océanos. Nosotros industriosamente estamos entorpeciendo todas estas funciones ecológicas de los ecosistemas de los que se derivan los “servicios ambientales” cruciales para la humanidad, y estamos degradando la calidad de todos estos “recursos” gratuitos, vitales, preciosos, milagrosos. La molécula de agua, matriz de lo viviente, es pura magia cósmica.
Si queremos calidad de vida, buen vivir, que se abatan las plagas de cáncer, de accidentes vasculares, y de muchas enfermedades físicas y mentales que nos están asolando, necesitamos dejar que la naturaleza haga su trabajo, que retome su curso. Necesitamos restauración de mares y océanos, de bosques nativos y selvas, de praderas naturales, de humedales, de cuencas hidrográficas, de ecosistemas fluviales. En 1970 sólo la cuenca amazónica evapo-transpiraba casi el 50% de todo el vapor de agua de la atmósfera terrestre. Hoy la cuenca, cada vez más deforestada, es un páramo soyero, sus pueblos devastados… Hay que mirar las regiones de Biobío y Araucanía, las más pobres de Chile, asoladas por los desiertos verdes de las plantaciones de pinos y eucaliptus… Necesitamos limitar las actividades extractivas, energo-intensivas, intensivas en el uso de agua, altamente contaminantes. Necesitamos distinguir entre lo superfluo y lo necesario… ¿Necesitamos rascacielos, mansiones, yates y camionetas gigantes? Necesitamos descontaminar. Ballenas varadas con sus vientres llenos de bolsas plásticas. El Ártico derritiéndose, la Antártida desarmándose, 50% de los corales muertos, sólo un 10% de la mega fauna íctica de mares y océanos sobreviviendo. Metales pesados por doquier, esmog, material particulado 2.5 congestionando nuestro sistema respiratorio y circulatorio.

¿Vamos a reaccionar?
Necesitamos que la humanidad actúe en su conjunto, como una sola, para enfrentar el cambio climático, y los otros graves problemas socioambientales globales. Es la humanidad en su conjunto que los está provocando. No podemos seguir con la derrotada cantinela de la “mitigación” y “adaptación”. Tenemos que atrevernos a plantearnos que necesitamos revertir y restaurar. Se puede, pero tenemos que empezar hoy, hoy mismo, y entender las reglas del juego de esta portentosa biosfera.
Jared Diamond en su libro “Colapso” se pregunta qué habrá estado pensando el antiguo isleño Rapa Nui que para hacer rodar un Moai botó el último árbol de la isla, el último de las siete especies de grandes árboles que antes cubrían la isla…
¿Qué estamos pensando nosotros ahora, entre el “Costanera Center”, los malls y camionetas gigantes, mientras nuestra propia naturaleza, nuestro propio ser, nuestro propio cuerpo extendido, se desploma?
Fuente: ecosistemas.cl

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