Patagonia: El sauce exótico y el pulgón del sauce promueven un aumento de las chaquetas amarillas

Por sus actividades comerciales, turismo y navegación, entre otras, los seres humanos hacen que animales, vegetales, y otros seres vivos de una región se introduzcan e invadan otras zonas. En Patagonia, se descubrió que 3 especies que son exóticas, como el sauce mimbrera, el pulgón gigante y la avispa chaqueta amarilla generan impactos negativos en los ecosistemas y, a la vez, se favorecen entre sí.

Por Lorena Roncarolo 

 
El hallazgo surge a partir de una investigación recientemente publicada por el Instituto de Investigaciones Forestales y Agroecológicas Bariloche (IFAB), del INTA y el Conicet, en Bariloche, en la revista especializada Journal of Applied Entomology.
La relación entre las tres especies se produce porque los pulgones se alimentan de los sauces mimbreras o mimbrera frбgil (Salix fragilis), y descartan un exudado. Ese exudado es aprovechado por las avispas exóticas porque tiene un alto contenido de azúcares. Los investigadores científicos confirmaron que la densidad de nidos de avispas “chaquetas amarillas” cerca de los sauces es mayor que en zonas alejadas. Además, constataron que las avispas de esos nidos están mejor nutridas y son de mayor tamaño.
Las investigaciones comenzaron el año pasado y ratificaron las sospechas. «Cuando uno trata de entender la biología y ecología de estas especies que generan problemas, como la chaqueta y el sauce, es necesario entender el alcance de sus interacciones. Por eso, nos interesa conocer qué promueve el aumento de chaquetas amarillas y saber si esa disponibilidad de alimento ayuda a que la población crezca«, dijo a RIO NEGRO Andrés Martínez, investigador de IFA. «Con esta mirada más amplia, será posible mejorar el manejo de la especie en el futuro. Por ejemplo, al controlar los sauces alrededor de un río, se podría reducir la abundancia del pulgón gigante, que es un insecto que parece ser importante, a su vez, para la chaqueta».
Los sauces exóticos abundan en las costas de los ríos y lagos de la región y generan impactos negativos tanto en los cauces de agua como para las especies nativas. En los meses de verano, se pueden observar colonias de pulgones en esos árboles.
«Sabíamos sobre la existencia de un pulgón nativo que ataca los bosques en Nueva Zelanda. Es muy similar al pulgón de esta zona en Patagonia porque se alimenta del árbol y excreta sustancias azucaradas que sirven de alimento para otros animales, entre ellos las avispas», explicó la bióloga Maite Masciocchi, investigadora del Conicet. Ese dato de Nueva Zelanda motivó la investigación.
El pulóуn gigante del sauce no es nativo del continente. Se estima que ingresó al país décadas atrás, incluso antes de la llegada de la chaqueta amarilla en los 80. «Los pulgones consumen la savia de las plantas por medio de un estilete que introducen dentro del árbol. Consumen lo que necesitan y el resto lo descartan. Son como gotitas de azúcar que caen al piso o quedan en el follaje del árbol. Eso es lo que aprovecha la chaqueta», detalló Martínez.
Los investigadores sugieren entonces que existe una interacción entre las tres especies. De ahí, la presencia de más avispas cerca de los sauces exóticos con pulgones y una mayor densidad de nidos. No fue el único dato. También determinaron que esas chaquetas tienen el tórax más grande (ahí están los músculos asociados con las alas y la capacidad de vuelo), más peso y están mejor nutridas.
«Concluimos que hay un efecto que favorece a estas poblaciones. Este año nos enfocamos en otras preguntas para confirmar si el exudado que liberan los pulgones, un recurso muy azucarado y sumamente disponible, aporta más nutrientes necesarios para que las colonias de chaquetas cerca de ellos sean más exitosas», indicó Masciocchi.

                         Las chaquetas amarillas provienen de Europa y el Norte de África. Foto: gentileza 

Rastreos de otoño
«Cualquier especie exótica que invade un nuevo territorio desequilibra el ecosistema. En el caso de la chaqueta amarilla, no solo genera un impacto negativo sobre diferentes actividades económicas, como la ganadería y el turismo de la región sino que tiene un efecto sobre las características ecológicas, ya que preda sobre especies nativas y la sanidad vinculado a su picadura», explicó la doctora en biología Masciocchi.
La chaqueta amarilla tiene un ciclo de vida estacional, al igual que muchos otros insectos.
Durante la primavera, la reina sale de la hibernación. Con el aumento de la temperatura, se empiezan a ver chaquetas grandes, las reinas, que inician los nidos enterrados en la tierra. «Ese nido comienza a crecer gracias al ingreso de comida y recursos aportado por las obreras (hembras estériles). En los meses de abril y mayo, emergen de los nidos los individuos reproductivos«.
Las avispas obreras colectan el alimento y lo llevan al nido, donde lo regurgitan a las larvas. La investigación actual, que continúa el estudio del año pasado, contempla la captura de avispas obreras cuando intentan ingresar al nido y, luego de anestesiarlas, se les exprime el tracto digestivo para obtener el alimento recolectado.
Lo que se pretende es medir la concentración de azúcar del alimento. «A veces, extraemos una gota de lo que encontraron en sus vuelos de forrajeo. De esa forma, medimos la concentración de azúcar con un aparato que se llama refractуmetro«.«Si ese exudado de los pulgones, además de ser muy abundante y accesible, es más rico en azúcares que otras fuentes disponibles, posiblemente se generen reinas y zánganos más grandes que en nidos alejados de sauces con pulgones. Podría implicar mejores nidos al año siguiente«.

Fuente: https://www.rionegro.com.ar/ciencia/por-que-el-sauce-exotico-y-el-pulgon-del-sauce-promueven-un-aumento-de-las-chaquetas-amarillas-2269412/

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