Los Óscar también niegan la ‘crisis climática’
La 97ª edición de los premios Óscar, que se celebra este 1 de marzo, será la más marcada jamás por la crisis climática. Los incendios en Los Ángeles retrasaron el anuncio de las nominaciones, las votaciones y casi hacen lo mismo con la gala. Estrellas hollywoodienses como Benedict Cumberbatch, Zoe Saldaña (que además aspira a estatuilla) o Natalie Portman llegan como portavoces de grandes causas climáticas. Y, sin embargo, las películas nominadas apenas tocan el tema.
Jose A. Cano
Si analizamos con ojos climáticos esta nueva edición de los premios de la Academia de Hollywood, el resultado es incluso peor que el de los Goya, hace justo un mes. En la gala española, solo La habitación de al lado, de Pedro Almodóvar, y Mariposas negras, de David Baute, pasaban el aprobado, y la primera algo raspado. En los Óscar, de las 10 candidatas a Mejor Película, todas suspenden.
Algunas tienen excusa, muy parecida a la de cintas españolas como El 47 o La Infiltrada: no ocurren en la actualidad… o siquiera en nuestro planeta. Así pasa con The Brutalist (años 40), Nickel Boys y Un completo desconocido (A Complete Unknow, años 60) y la brasileña Aún estoy aquí (años 70). Además, Dune: Parte dos se desarrolla en otro planeta (aunque la novela original, más que la película, tenga sus lecturas evidentes sobre colonialismo, recursos naturales y crisis climática) y Wicked ocurre en el mágico mundo de Oz (aunque la analista Ellen Howley ha señalado recientemente sus lecturas animalistas y anti-extractivistas que se pueden entender como un enfoque ecológico de la misma).
Eso nos deja solo con La sustancia, Anora, Emilia Pérez y Cónclave, que son películas con claro enfoque progresista, al menos para lo que suele ser Hollywood o el cine francés –y si no tenemos en cuenta algunas críticas decoloniales a Emilia Pérez–. E incluso en la última de ellas se abordan temas tan espinosos como la modernización, si es posible, de la Iglesia católica. A ninguna se le puede negar, de hecho, la mirada feminista, con mayor o menos acierto. Pero cero rastro de crisis climática.
Para llegar a esta conclusión, nos hemos guiado por el Test de Bedchel Climático, ideado a partir del famoso test de la autora de cómic Alison Bedchel para comprobar el grado de machismo de una película (si hay dos personajes femeninos, hablan entre ellas en algún momento y esa conversación no es sobre un hombre). Con esta fórmula, aplicamos las variantes sobre la crisis climática.
En primer lugar, tenemos en cuenta la propuesta del Climate Reality Check, de la consultora Good Energy, aplicado a más de 250 títulos hollywoodienses recientes y que ha publicado incluso algún informe especial de los Óscar:
1 En la película, el cambio climático existe. Tal vez la historia retrata una ola de calor sin precedentes, una noticia sobre el aumento del nivel del mar o grafitis sobre el cambio climático.
2 Uno de los personajes lo sabe. Y esta conciencia se muestra a través de diálogos, voz en off, las acciones o las imágenes visuales.
Y, en segundo lugar, el Test Ecosocial, propuesto a partir del anterior por José Luis Fernández Casadevante Kois, sociólogo y colaborador de Climática:
1 ¿Aparece en algún momento la crisis ecosocial?
2 ¿Los personajes desarrollan alguna conversación en torno a estas cuestiones?
3 ¿Muestra políticas o iniciativas colectivas para enfrentarla?
Nos quedan ‘Flow’ y ‘Robot salvaje’
La salvación le viene a los Óscar por dos nominadas a Mejor Película de Animación, y una de ellas también a Mejor Película Internacional, de las que ya hemos hablado en Climática: Flow y Robot salvaje. Aunque lo cierto es que, si les aplicamos el Climate Reality Check y el Test Ecosocial en sentido estricto, también suspenden, porque no cumplen los ítems de conversaciones sobre el tema o propuestas explícitas de soluciones.
No obstante, Robot Salvaje se desarrolla en un mundo donde la crisis climática es una realidad, el nivel del mar ha subido hasta sumergir ciudades como San Francisco y el ecosistema se encuentra completamente desequilibrado, lo que pone en peligro la vida de todas las especies. Y Flow directamente trata de una inundación de lecturas bíblicas en la que los diferentes animales se ven obligados a cooperar para salir adelante.
Así pues, tras pasar de forma necesariamente superficial ambos test a las nominadas a Goya y Óscar de este año –intuimos que los BAFTA británicos o los César franceses no correrían mejor suerte–, sí nos atrevemos con algunas conclusiones. La primera, muy evidente, es que la crisis climática solo aparece, en ficción o documental, cuando es el centro de la acción o, si no, como adorno a algún personaje que se quiera mostrar como “joven”, “progresista” o “moderno”, como ocurría en 2024 con la hija de una de las protagonistas en Barbie… o, por contraste, el personaje de John Turturro, un viejo intelectual de izquierdas, en la película de Almodóvar.
Esto se ve también en comedias españolas como La familia Benetón (2024) o series como Bienvenidos a Edén (2022). Curiosamente, lo mismo ocurre con otros temas considerados como ‘sociales’, como suelen señalar los informes de organizaciones como el Observatorio de la Diversidad en los Medios Audiosivuales (ODA): las identidades LGTBI y la diversidad funcional, por ejemplo, se suelen acumular en unos pocos títulos que abordan el tema de manera específica, y a veces son el único rasgo de personalidad de los personajes.
La segunda conclusión es que este tipo de tests tienen limitaciones claras. Se podría decir que Robot Salvaje supera fácilmente el propuesto por Fernández Casadevante, ya que la crisis ecosocial es evidente –ciudades inundadas, humanos que sobreviven en hábitats artificiales y un ecosistema en peligro–, los personajes son conscientes y la solución a sus desafíos es la propia cooperación entre diferentes que los lleva a salvarse. Pero como exige una conversación explícita al respecto, suspende. Lo mismo para Flow, que ni siquiera tiene diálogos.
Quizás la propuesta final a este doble chequeo a Goya y Óscar es que la industria necesita preocuparse más por lo que ya es una realidad incontestable y que debería ir más allá de anunciar plantaciones de bosques para capturar carbono o buenas palabras al recoger este o aquel premio. Pero también que nuestras herramientas de análisis y de divulgación deben sofisticarse, para exigir algo más que una conversación explícita de una circunstancia transversal que afecta a todos los aspectos de nuestras realidades… y nuestras ficciones.
Fuente: https://climatica.coop/premios-oscar-test-de-bedchel-climatico/ - Imagen de portada: Foto: fotograma de ‘Robot Salvaje’.