La pasión "extractívora" en Chubut : La deuda pública como extractivismo y el extractivismo como motor de la deuda

"...los mil lazos que nos amarran a la voluntad del extranjero. Todo lo que nos rodea es deuda. La deuda que no se paga con trabajo, se paga con territorio".
Scalabrini Ortiz, R. (1940). Política británica en el Río de la Plata. Editorial Reconquista.

El extractivismo es la base constitutiva y originaria del capitalismo de acumulación. No es un accidente de política económica, sino una condición estructural heredada de la división internacional del trabajo, del concepto de plus valor.

Por Jorge M. Gil *

El extractivismo -en su versión regional- implica:
. proceso de monetización de los recursos naturales (para transformar en monetario el recurso natural y posibilitar su apropiación);
. insuficientes regalías fiscales por extracción de recursos naturales (para abaratar costos de los acumuladores);
. modelos de negocios subyacentes a la minería de gran escala sin cogestión estatal y con exportación total (implementados por grandes empresas transnacionales);
. patrón de acumulación neoliberal basado en la sobreexplotación de recursos naturales (políticas empresariales que violentan la sustentabilidad ambiental);
. proceso de reprimarización, desindustrialización, concentración, extranjerización y comoditización de la economía (sólo extracción de recursos sin agregado de valor).
Y -frente a este proceso- la necesidad gubernamental de administrar el recurso público para satisfacer el bien común (sustentabilidad ecológica).

En este esquema (modo de producción) se trata de determinar algún tipo de correlación "extractivismo-deuda" y formular la tesis de que el extractivismo incentiva la deuda pública, que -a su vez- exige un más profundo y variado extractivismo. Solucionar -si fuera posible- el problema de la deuda externa e interna no eliminará el extractivismo pero permitirá atemperar tensiones sobre sus alcances y procesos de deterioro del medio ambiente.
Administrar el extractivismo
Regalías fiscales mínimas: ¿causa o síntoma?

En la cadena de valor de los commodities petrolíferos, las regalías fiscales apenas inciden en el 4% del precio final al usuario (determinación propia sobre la base de datos analíticas). En otros commodities como el gas y los metales la incidencia de la extracción del recurso es semejante o menor.
El capitalismo es un sistema económico que apropia naturaleza, la monetiza, la consume y la acumula sin reponerla ni remediar los impactos medioambientales. En ese sentido, la acumulación de capital -como un proceso de valor- depende de modo extraordinario de la apropiación de la riqueza natural.
La insuficiencia de las regalías suelen adjudicarse a la competencia inter-jurisdiccional por inversiones. Es una causa. Las provincias compiten entre sí para atraer capital minero, lo que genera una "carrera hacia el fondo" en materia fiscal. Chubut no puede elevar unilateralmente su regalía al 10%, si Santa Cruz o San Juan ofrecen 3%.
Además es reconocida la captura regulatoria por las grandes empresas petroleras, gasíferas y mineras, entre otras, que tienen participación determinante en gobiernos neoliberales e influyen en la legislación para conciliar los intereses del sector (Ley de Inversiones Mineras (1993) y el RIGI (2024) son ejemplos).
Pero hay una circunstancia adicional y significativa que es la dependencia fiscal de la renta. Chubut depende de la renta extractiva (casi el 80% de los ingresos de recaudación propia). Sus administradores políticos no tienen voluntad ni incentivos para diversificar, porque la renta es inmediata y fácil de distribuir. Esto crea la "maldición de los recursos" que refuerza el ciclo.
Como conclusión podemos advertir que las regalías bajas no son sólo una imposición del capital extranjero para minimizar sus costos. También responden a decisiones soberanas de las provincias que priorizan la captación de renta natural, muchas veces por necesidades fiscales de corto plazo (como pagar los propios intereses de la deuda).
La necesidad gubernamental de administrar la cosa pública
La necesidad de deuda pública surge de una combinación de factores. El neoliberalismo sesga la responsabilidad de la deuda al déficit fiscal estructural (gasto público mayor que ingresos). Sin embargo, estudios económicos demuestran que la acción combinada de sistemas tributarios regresivos (que no gravan la riqueza ni la renta financiera) y la evasión y elusión fiscal de las élites económicas, son las principales y reales causas del endeudamiento público.
El extractivismo agrava estos problemas, incita a tomar deuda al actuar como reaseguro y garantía, coloca al político en la postura de solo administrar vencimientos financieros con extracción del recurso. El propio extractivismo genera condiciones para el endeudamiento porque los proyectos extractivos requieren infraestructura y mantenimientos costosos (caminos, puertos, energía, acueductos) que Chubut ha asumido como propios y financia con deuda. También la volatilidad de los precios de los commodities genera ciclos de bonanza (en la que se fijan niveles de gastos presupuestarios altos) y crisis que empujan al endeudamiento en los períodos de caída.
Existe un efecto adicional del extractivismo: la reprimarización de la economía, la ausencia de vocación industrialista que reduce la base tributaria interna, haciendo que Chubut dependa de la renta extractiva y del crédito externo, cuando esa renta se deprime por precio o cantidad del recurso. Por otro lado, la deuda también genera extractivismo porque los organismos internacionales (FMI, Banco Mundial) y los propios financistas externos condicionan los préstamos a la apertura de sectores primarios vinculados a la inversión extranjera (de la que participan). El servicio de la deuda exige generar divisas, y la forma más rápida de hacerlo es exportando materias primas. La disciplina fiscal impuesta por los acreedores limita la capacidad del Estado de regular y gravar al sector extractivo.
El modelo de desarrollo subyacente: neoliberalismo, reprimarización y comoditización
Conviene distinguir fases:

. Neoliberalismo clásico 1990-2005, (un año Cosentino -PJ-; doce años Maestro-Lizurume -UCR-; dos años Das Neves -Chusoto-)
Privatización de empresas estatales, apertura comercial, desregulación, Ley de Inversiones Mineras. El extractivismo se expande con capitales privados transnacionales.
El punto de partida de esta fase está marcado por la privatización de YPF (1991) y la desregulación del sector hidrocarburífero. Esto implicó un giro radical desde un modelo de "capitalismo asistido" estatal hacia uno dominado por el capital financiero transnacional.
La estructura económica provincial pasó a depender críticamente de las regalías petroleras, generando una profunda asimetría social y regional y una escasa diversificación. El conflicto social fue intenso; la desocupación y la crisis fiscal desembocaron en estallidos como el "Chubutazo" de 1990.
En el plano normativo, la provincia adhirió a la Ley Nacional de Inversiones Mineras de 1993, sentando las bases legales para el extractivismo minero a gran escala. El intento de instalar el proyecto megaminero Cordón Esquel (1997-2003) fue el primer gran test de este modelo. La respuesta social fue contundente: un plebiscito en 2003 donde el 83% de los vecinos rechazó la megaminería, seguido de la sanción de la Ley 5001, que prohibió la minería metalífera a cielo abierto y el uso de cianuro. Esta ley se convirtió en un hito de la resistencia socioambiental a nivel nacional.
Neodesarrollismo extractivista (2003-2015): Consolidación y conflicto (ocho años Das Neves -Chusoto-; cuatro años Buzzi -PJ-)
Gobiernos recurren a deuda externa y consolidan el modelo extractivo pero aumentan la captación de renta y el extractivismo se convierte en fuente de financiamiento del gasto social.
Esta fase, a nivel nacional, se caracterizó por mantener el modelo extractivo pero con un Estado más activo en la captación de renta. En Chubut, la dinámica fue dual. Por un lado, el Estado Nacional capturó US 8.500 millones en retenciones sobre exportaciones provinciales entre 2003 y 2015. Las regalías hidrocarburíferas, sin embargo, se convirtieron en el principal ingreso fiscal provincial, promediando US 331 millones anuales en la segunda mitad de la década.
La tensión se centró en el sector minero. La Ley 5001 de 2003 no prohibió la exploración ni otros métodos de lixiviación, y creó la figura de "zonas de sacrificio" donde las regulaciones ambientales no aplican. El gobierno de Das Neves (2003-2011) profundizó el extractivismo como modelo de desarrollo, aunque el conflicto por la megaminería en la meseta central (Proyecto Navidad) permaneció latente.
Neoliberalismo tardío (2015-presente): Desregulación y nuevas fronteras ocho años Das Neves-Arcioni -Chusoto-; tres años y continúa la gestión Torres -PRO-:
Anarcocapitalismo. Vuelta a la desregulación, RIGI en Argentina, flexibilización ambiental. El extractivismo se profundiza como estrategia de inserción global dependiente en el capitalismo occidental.
La fase actual profundiza la desregulación. En Chubut se manifiesta con contradicciones específicas: la adhesión al RIGI en agosto de 2024 fue aprobada por la Legislatura, pero con una excepción clave: se excluyó explícitamente a las actividades mineras prohibidas por la Ley 5001. Esto mantiene un dique legal a la minería a cielo abierto, aunque las organizaciones ambientales temen que las empresas puedan usar vías legales para impugnar esa restricción.
La nueva frontera extractiva pretende desplazarse hacia el hidrógeno verde, las energías renovables y los centros de datos.
Se han anunciado proyectos como el Corredor Bioceánico Puerto Chacabuco-Comodoro Rivadavia para exportar hidrógeno verde basado en la capacidad para la generación eléctrica híbrida (eólica-solar) y la creación de una Mesa de Hidrógeno Verde (Ley IX N° 175), con fuerte impulso de capitales alemanes.
Este nuevo extractivismo, sin embargo, reproduce lógicas de acaparamiento de tierras: se estima que entre el 15% y el 30% de los campos de Chubut están abandonados, mientras se adquieren grandes extensiones para parques eólicos y proyectos de H2V, profundizando la crisis de la ganadería ovina.
Chubut es una provincia cuya actividad económica de mayor importancia ha sido -y es- la explotación de hidrocarburos, tiene un elevado potencial minero metalífero (oro, plata) y energético (uranio). Sin embargo, la legislación provincial vigente prohíbe en el territorio provincial la actividad minera metalífera a cielo abierto lo que ha impedido el avance de los depósitos metalíferos en etapa de exploración o factibilidad (Navidad, Suyai, Huemules, La Fortuna, etc.). A pesar de la prohibición, la ley sostiene (art. 2°) que se zonificará el territorio provincial, es decir, en qué zonas se habilitaría la actividad.
Esta cuestión de la "zonificación minera" es actualmente el eje de los debates en Chubut entre aquellos actores a favor del "desarrollo minero" (empresas mineras, proveedores, cámaras, gremios, legisladores, etc.) y aquellos que se oponen (unión de asambleas ciudadanas, movimientos sociales, empresas de turismo, legisladores, académicos, etc.). El prospecto denominado "Navidad", considerado uno de los reservorios de plata más grandes del mundo, junto con algunos proyectos de uranio, es hoy día uno de los principales alicientes para implementar dicha "zonificación".
Como ya analizamos, la coyuntura económica de la provincia del Chubut se caracteriza por un elevado déficit fiscal, ajustada liquidez y creciente endeudamiento (en gran parte moneda extranjera) condicionada por una alta dependencia histórica de las regalías del sector hidrocarburífero.
Esta situación impulsa una crisis social permanente, que se agudiza por huelgas docentes vinculadas a atrasos de pagos a empleados públicos, y enmarca los debates públicos en el contexto de movilizaciones a favor y en contra de la "zonificación", los cuales tienen su epicentro en la Legislatura.
En este contexto, es llamativa la existencia de declaraciones de legisladores a favor de la zonificación, en las cuales se exponen potenciales impactos económicos positivos sin precisiones técnicas sobre cómo se calcularon dichas proyecciones. Y que suscitan un interrogante sobre si un solo proyecto minero, por más grande que sea, podría cancelar una deuda provincial acumulada durante años.
Conclusión crítica y provisional
Pensamos que la relación extractivismo-deuda es esencial para la comprensión dialéctica, no causal dado que la relación depende de factores institucionales y políticos que no están determinados por la economía.
El extractivismo no es exclusivo del neoliberalismo. Los gobiernos progresistas también lo profundizaron, aunque con mayor captación de renta. Esto sugiere que el problema no es solo ideológico sino estructural: la dependencia de la renta extractiva es un rasgo del capitalismo periférico en su conjunto. Esto implica el desarrollo de propuestas de soluciones locales. Basadas en la articulación de las empresas y el rol de las sociedades.
En Chubut cada fase adquiere un carácter propio: el neoliberalismo clásico se vivió como una privatización traumática de YPF; el neodesarrollismo fue un extractivismo petrolero con una frontera minera que fue bloqueada por la sociedad civil; y el neoliberalismo tardío se despliega como un extractivismo ocultado bajo un "verde" que busca esquivar el tabú minero, pero profundiza el acaparamiento de tierras, la disponibilidad de agua dulce, la ausencia de planes de desarrollo y la dependencia de la exportación de recursos.

(*) Economista, investigador y ex rector de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB). 

Fuente: https://www.elextremosur.com/nota/59717-la-deuda-como-extractivismo-y-el-extractivismo-como-motor-de-la-deuda/

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