EL AGUA DE LA ZONA HORTÍCOLA DE CORRIENTES ESTÁ CONTAMINADA








Un análisis químico realizado en distintas fuentes de agua pertenecientes a distintas chacras de la zona hortícola de Corrientes, arrojaron como resultado una elevada concentración de nitratos, lo que la convierte en no apta para el consumo humano. Este hallazgo forma parte de una línea de investigación paralela al Proyecto “Calidad de Agua de Riego” que es llevado adelante por un grupo de científicos de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) conformado por los ingenieros agrónomos Gloria Martínez; Silvia Rodríguez; el doctor Hugo Acevedo y el becario Miguel Michellod entre otros.
Los investigadores llevan un registro del análisis de 28 fuentes de agua, de las cuales el 25 por ciento presentaron concentración de nitrato por encima del valor máximo establecido por el Código Alimentario Argentino, que es de 45 parte por millón (ppm). El problema de los nitratos radica en que dentro del organismo al reducirse a nitritos, pueden ocasionar problemas de salud a mediano y largo plazo.
De acuerdo a lo expresado por los investigadores, muchas de las muestras arrojaron valores del orden de 160 parte por millón, muy por arriba de las concentraciones permitidas. La determinación de estos valores fueron obtenidos utilizando el método de espectrometría de absorción molecular (método de salicilato de sodio). No es común encontrar al ión nitrato en el agua. Siempre es producto de una contaminación de la fuente. De hecho, en muchos trabajos de investigación se ha concluido que el principal factor responsable de la contaminación de las aguas subterráneas por este ión es la agricultura.
La zona de producción hortícola de la provincia de Corrientes es de gran desarrollo económico. En esta área (cinturón verde de la Capital, Bella Vista, Empedrado, San Luis del Palmar)  la producción de verduras de hojas, pimiento, tomate, chaucha y apio, entre otras, es la principal actividad. Muchos productores utilizan abonos en sus chacras, que si bien proporcionan nutrientes al suelo pueden provocar la contaminación de las aguas subterráneas, especialmente cuando las dosis de fertilizantes exceden los requerimientos nutricionales de los cultivos.
Las plantas aprovechan únicamente el 50 por ciento del nitrógeno aportado en el abonado, y el resto percola (se filtra) hasta las napas de agua subterránea de donde se toman las perforaciones.  Otras causas de contaminación están dadas por la presencia de un corral vacuno o de una letrina próxima a la fuente de agua.
Como alternativa inmediata está la de consumir agua destilada o agua elaborada comercialmente. “La solución tampoco está en hervir el agua porque esta práctica lo único que logra es aumentar la concentración de nitrato” expresó a la Revista CyT de la UNNE la ingeniera Rodríguez.
La solución de fondo que tienen estos productores es, a través de una nueva perforación, pero en una zona alejada de donde se realiza la actividad productiva, es decir a unos 300 o 400 metros aproximadamente.  Paralelamente la actividad científica continúa por parte de estos científicos, ya que en las muestras de agua tomadas buscan también otras sales como sulfatos, cloruros y sodio los que, en altas concentraciones, también pueden resultar perjudiciales para la salud.  Análisis químicos realizados en fuentes de agua de diferentes chacras de la zona hortícola de Corrientes identificaron una elevada concentración de nitratos, lo que la convierte en no apta para el consumo humano.
medioymedio.com

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