¿RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIA?¿DE QUE ESTAN HABLANDO?




Enviado por guillermo


Hace algunos años, vino a  nuestra ciudad (Gualeguaychú), un autoreferenciado grupo de expertos en este tema que disertó en el Centro de Defensa Comercial, y que luego de una charla llena de ambigüedades puso como ejemplo de RSE, a los empleados jerárquicos de la empresa IBM, filial Montevideo, (de allí eran oriundos los oradores) quienes luego de tomar café o agua obtenida de los dispenser en sus oficinas, enjuagaban los vasos plásticos y en vez de tirarlos los guardaban y donaban a hospitales públicos para su reutilización.
La banalidad del ejemplo ofrecido como muestra de RSE, en si misma era el mejor ejemplo del tratamiento irresponsable del tema.
Demasiadas veces advertimos una frontera confusa entre lo que es legal y lo que es ético.
De hecho, en las cuestiones empresarias, muchas veces las leyes  van detrás de lo ético y hasta que son sancionadas las regulaciones, cuestiones claramente antiéticas son legales.
Un claro ejemplo de esto es por ejemplo el uso del mortal químico Endosulfán, en los cultivos que producen los alimentos que consumimos cotidianamente.      
Este veneno, prohibido por el Convenio de Estocolmo en todos los países desarrollados del mundo y declarado cancerígeno por los investigadores que lo han estudiado se seguirá usando en nuestro país unos años más por una arbitraria y sospechada autorización de SENASA.
Es claro que los productores que lo siguen usando a pesar que se sabe que provoca cáncer, cometen una grave falta contra la ética, aunque lo que hagan sea todavía legal.
Esta es la frontera que genera la posibilidad de la existencia de la historia esta de la responsabilidad social empresaria.
Pero ante la enorme inquietud social que despiertan en la actualidad los temas referidos al ambiente y la naturaleza, la RSE se ha transformado en un espacio donde actúan, no los empresarios responsables, sino, mayoritariamente, las oficinas de marketing de  empresas que solamente están interesadas en mejorar la imagen pública de sus emprendimientos y no la calidad social del entorno donde efectúan sus prácticas.
Así entonces vemos  desproporcionadas campañas, donde empresas que invierten cifras insignificantes en relación a sus activos y operatoria, en alguna donación a la comunidad y/ó a instituciones de elementos irrelevantes, pero con uso de enorme fanfarria propagandística  para su anuncio. 
Por ejemplo donan algo que vale 10, pero gastan en avisos en los diarios para anunciarlo 100, quedando entonces expuesta claramente la intención que tienen, no de ejercer una hipotética RSE, sino la de usar marketineramente  las preocupaciones de la gente.
La lista de actividades humanas legales pero en conflicto con valores es mucho más amplia de lo que deberíamos tolerar.
Es un lugar común mencionar que si los gastos que la humanidad efectúa en la creación y producción de armas se aplicaran a temas de alimentación, vivienda, educación y  salud, viviríamos en un planeta muy parecido al paraíso.    Sin embargo las seguimos fabricando aunque solo sirvan para destruirnos y matarnos los unos a los otros.
Y no se trata de industrias, resabios del pasado,  que sobreviven temporalmente hasta que sean cerradas y sus productos abolidos.          
Lamentablemente los seres humanos renovamos permanentemente el inventario de actividades que son legales, pero claramente antiéticas.
Un claro ejemplo de esto es la recientemente inaugurada forma de fabricar combustibles para    movilizar vehículos.
Ante el agotamiento de los combustibles fósiles, la humanidad, en vez de recrear sus formas de obtener energía, desarrollando las alternativas, no contaminantes y renovables, ha comenzado  una inédita, cruel y antihumana forma de obtener estos combustibles: utilizando fertilidad, agua dulce y alimentos en este cometido.
Es claramente antiético que en un mundo donde según FAO, mas de mil millones de personas padecen hambre crónico, destinemos cereales a la fabricación de biodiesel.
Lo único que sería responsable en términos de la ética es disminuir estos consumos y generar estos insumos de manera sustentable y renovable.
Por esto cuando escuchamos hablar de Responsabilidad Social Empresaria nos ponemos alerta, no nos gusta que se usen las preocupaciones sociales como instrumentos de marketing al servicio de emprendimientos que en sí mismos están asociados a actividades que podemos considerar fronterizas con la ética ó claramente antiéticas.

http://www.fundavida.org.ar/web2.0/2011/08/26/¿responsabilidad-social-empresaria¿de-que-estan-hablando/

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